Ya hace unos días que tenemos disponible lo nuevo de Kele Okereke, el vocalista de Bloc Party, en solitario, The Boxer, aunque finalmente, como nombre artístico, se queda en Kele, a secas. Esta es la forma en la que ha decidido aprovechar el año sabático que se está tomando la banda, y para nosotros, desde luego, no es mala manera.

Como sabréis, lo destacable de este disco, y por lo que estamos hablando de él aquí, es que Okereke se aleja del indie rock por el que todos lo conocemos para acercarse al género electrónico, cosa bastante lógica si atendemos a la temática de muchas de las letras de Bloc Party, ofreciéndonos 10 sólidos temas, que destacan sobre todo por una excelente producción, a manos de XXXchange. Pero a muchos de los seguidores de Bloc Party, este disco no les sonará a nuevo, ya que sigue casi punto por punto el rumbo que la banda ha tomado últimamente, los arreglos en este The Boxer son prácticamente los mismos que podemos encontrar en los últimos trabajos del conjunto, y quizás haya un poco menos de sonido de guitarras, pero poco más.

Antes de entrar a desmenuzar el disco tema por tema, si que habría que destacar que no estamos ante un disco para las pistas; electrónico, si, pero no para bailar. Casi todos los arreglos están hechos a base de sintetizadores, pero como todos sabemos, eso no quiere decir que sea lo mejor para que los djs lo pinchen. Este es más bien un disco para pequeñas fiestas privadas o para escuchar en casa, sin llegar a darnos un hit pistero que pedir al dj de turno.

Y otro punto a comentar, como línea general en el disco es la falta de fuerza de la voz de Kele. En muchos momentos del disco, notareis que los arreglos musicales ahogan la voz del solista, haciéndola casi imperceptible, podéis apreciarlo en Tenderoni mismo, el single con el que se nos presenta el disco. Está bien destacar que se trata de un disco electrónico, pero aquí la estrella debe ser el cantante, su voz debe ser a la que se presta toda la atención, y no al sintetizador de turno, que únicamente debe ser el vehículo para hacernos llegar el mensaje que su voz transmite.

El disco se abre en plan militar, con Walk Tall, un tema influido como ninguno de los que le acompañan por el dubstep. Un corte que crea las expectativas suficientes como para que sigamos con el resto del álbum con curiosidad; no es el mejor, pero tampoco flaquea, y anticipa que habrá algo bueno entre los 9 temas que nos quedan.

On The Lam es bastante similar a lo ya conocido en Tenderoni, quizás un poco falto del gancho del single, pero valido en la misma forma que éste. Una base bastante machacona que apoya el eterno falsete de Okereke. Quizás este corte peque menos de lo escaso de la voz del cantante ante los arreglos electrónicos.

Seguidamente tenemos el largamente anticipado Tenderoni, un tema que bien vale ser el single presentación del disco. Probablemente sea el track con más gancho detodo el álbum, y es fácil verse tarareándolo sin darse cuenta, aunque como defecto insalvable en mi opinión, también es donde más se superpone la música a la voz, haciéndose demasiado lejana. De cualquier manera, es de lo mejor del disco.

Terminado el trío de cortes iniciales, entramos en una parte un poco más soporífera del disco: nada destacable en The Other Side, un tema apagado y anodino que realmente aporta poco al conjunto, excepto la base rítmica y el riff central de guitarra, junto a esos toques africanos o tropicales que, al menos, le sientan bastante bien.

Con Everything You Wanted, llegamos a un terreno bastante tranquilo, aunque aquí la voz de Kele se muestra mucho más ajustada a la música, mostrando lo mejor de ella, siendo muy de agradecer que se deje de falsetes por un rato, tanto en la voz principal como en los coros, cosa que se agradece doblemente gracias a la melodía, que también brilla por encima de otros temas del disco, al tener una estructura mucho más definida. Además, se puede apreciar aquí algo de música no electrónica gracias al piano que con una única nota guía prácticamente el tema completo y que junto a la voz principal se convierte en protagonista.

En New Rules aparece ya la faceta de baladista de Okereke, esa a la que parece no estar dispuesto a renunciar, ni con Bloc Party ni sin ellos. Un tema de arreglos muy básicos, casi el más simple del disco, arreglos que consiguen que se convierta en un tema bastante ñoño.

Unholy Thoughts es uno de los temas menos electrónicos del disco, y bien podría estar sacado de Flux, ya que si no se nos advierte que es de Okereke a solas, puede pasar perfectamente por un tema de Bloc Party. Además se especula que el título y la letra puedan estar relacionados con que el nigeriano haya hecho pública su homosexualidad. Para mí uno de los mejores cortes en el disco, sin duda. No sólo de electrónica vive el hombre (aunque también la hay), pero ese bajo que suena, marcando el ritmo a lo largo de toda la canción, no tiene precio.

Rise nos muestra una contraposición excelente entre lo acelerado del ritmo y la tranquilidad que transmite Okereke con su voz aquí. Autoafirmación es lo que transmite por otro lado este Rise, ese “You are stronger than you think” que se repite como coro puede ser un signo de lo que Okereke quiere transmitir con este disco en solitario: no necesita a nadie más, le sobran loss compañeros de su banda (al menos por el momento).

All The Things I Could Never Say, que también ha sembrado suspicacias sobre si reafirma la seguridad conseguida tras hacer pública su homosexualidad, no está sacado de ningún disco de U2, aunque por el título podríamos pensarlo. Pero si que en ciertos momentos la música y la forma de cantar tanto Kele como en los coros nos puede llegar a hacer dudar si estamos ante una producción de los irlandeses de Bono. También bastante básico en sus arreglos, aunque es justo lo que necesita un tema así, que transmite intimidad por los cuatro costados, casi como si de una confesión se tratara.

Y para terminar, otro título premonitorio: Yesterday’s Gone (¿habrá decidido terminar realmente con Bloc Party?). Una letra existencial, de esas con las que Kele gusta de sembrar la duda, para otro corte bastante tranquilo, que se convierte en la manera perfecta de cerrar un disco corto pero intenso.

6.5/10

En resumen, no estamos ante lo mejor del año, pero sí que es cierto que es este The Boxer es un álbum que merece la pena. Es una forma de disfrazar la música de Bloc Party para que no se le atragante a la gente de gustos más exclusivamente electrónicos. En conjunto, como ya he dicho, me parece un trabajo sólido, muy agradable, en el que se nos entregan 10 temas bastante poperos en envoltorio electrónico, sin muchas pretensiones de hacernos bailar, aunque todo se puede conseguir a base de una buena remesa de remixes (seguro que todo se andará). A los más eclécticos y puristas de la música electrónica y de baile, probablemente no haya forma de vendéroslo, pero si no sois muy exigentes, os gustan Bloc Party, y además no tenéis problema con los falsetes de Kele Okereke, no hay duda; este disco os hará pasar un buen rato.

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