“KT” src=”http://img.hipersonica.com/2012/07/King Tuff — King Tuff.jpg” class=”centro” />Empezaré por el final: el último de King Tuff es divertidísimo. Entiendo que esto es un término positivo para todos. Así que venid, acercaos, os contaré un secreto: pese a todos sus defectos, que también los tiene, el tercer trabajo de Kyle Thomas abunda en las virtudes del garage menos garage y del power pop más power. Guitarras redondas, armonías deliciosas y una sensación de constante intrascendencia que es muy, muy necesaria en algunos momentos. Thomas os invita a pasarlo bien. Y si no tenéis nada mejor que hacer no entiendo por qué no le hacéis caso.

King Tuff: canciones centrífugas

King Tuff es Kyle Thomas, quien una vez compartió grupo con J Mascis y no, no nos referimos a Dinosaur Jr. Hablamos de Witch. Entre otros proyectos alternativos, Thomas también formó parte de Feathers, Soil Sing Through Me y Happy Birthday. Su disco homónimo, King Tuff, tampoco es su debut: de eso ya se encargó en 2006. Un año después publicaría su última referencia en solitario hasta la fecha, Was Dead. Vale, Kyle, lo pillamos. No estabas muerto, estabas de parranda. Y volviste desde el más allá para sacarte de la manga un tratado sobre la juventud.

A eso suena desde el principio hasta el final su disco homónimo, que es accesible, ingenuo y facilón. Se derrite entre tus oídos desde que ‘Anthem’ te envuelve como lo hacían los mejores y gloriosos Teenage Fanclub. A ellos los volveremos a encontrar durante el resto del disco. Lo interesante en ‘Anthem’ son sus guitarras poderosas y centrífugas. El estribillo consiste, básicamente, en una espiral de riffs que se repiten una y otra vez, devorándose a sí mismos, llevando la canción a punto de la implosión.

Y frena bruscamente. Kyle Thomas no es nada sutil. Sus canciones terminan cuando tienen que terminar. Punto. Hasta aquí hemos llegado. Este bar no mola, al siguiente. Y el siguiente es tan guay como el anterior, o al menos eso nos dice ‘Alone & Stoned’, que también se retroalimenta a base de T. Rex, power pop y guitarras subterráneas. Sin embargo Thomas no peca de previsible y se reserva las pinceladas de energía para más adelante. En el camino hace una parada algo repetitiva y trivial en ‘Keep On Movin’, que funcionará como single pero no en conjunto.

Las canciones de King Tuff son autoconclusivas. Se buscan y se encuentran sin necesidad de tener relación con las demás. Es otra de las virtudes de la juventud. Por eso Thomas se puede permitir el lujo de fijarse en los Wilco más pop del Yankee Hotel Foxtrot en ‘Unusual World’. Las guitarras acústicas que van a su bola, los xilófonos que dan sentido al estribillo, el pop desde el susurro, las cajas de ritmos, ‘War on War’, ‘Heavy Metal Drummer’. ‘Evergreen’ también explora esta línea y es, seguramente, más deliciosa que la anterior.

El garage y el rock ‘n roll de toda la vida

Pero, de verdad, es demasiado aventurado imaginar a Kyle Thomas como un orfebre del pop. Funciona mejor cuando se despoja de toda creatividad y opta por lo simple. El garage, el rock, el punk pop. Todo en uno. Por ahí aparecen los Wire del Pink Flag para dar su visto bueno a ‘Bad Thing’, quién sabe si la mejor canción del disco y la que mejor resume su espíritu: de lo imprevisible a lo imposible. Amigos, King Tuff os exige diversión. Si no estáis preparados, no sé, por ahí debe haber algún cantautor folk aburrido de moda.

Bueno vale, no todas las canciones son un subidón. ‘Losers Wall’ toma un camino más árido, menos volátil. Desde ahí hasta ‘Baby Just Break’, pasando por ‘Stranger’, Thomas explora el corazón de las raíces americanas. Siempre desde su punto de vista, las canciones se le vuelven menos pop y más tabernarias. O más sureñas. O más rock ‘n roll. O como sea. El resultado, no obstante, sigue siendo satisfactorio, porque incluso desde un aire más macarra y garagero a King Tuff le salen temas redondos.

Pero es solo un rato. Thomas se aburre rápidamente de sus propias poses y decide retomar la senda Teenage Fanclub en ‘Stupid Superstar’. No es un homenaje, es un calco, a excepción del desvarío de los segundos finales. La potencia melódica de los escoceses, las guitarras recién caídas del cielo, las armonías vocales heredadas de Big Star. El power pop que importa. Será su último alegato. ‘Swamp of Love’ es otra cosa. En semejante oasis tan radiante de felicidad y diversión, viene a cumplir el papel de balada. Es imposible decir que no a un caramelo. Ser joven también era esto.

“8” src=”http://img.hipersonica.com/2012/07/8-1.jpg" class=”derecha” />Ah, King Tuff. Este disco es una fiesta continua y Kyle Thomas guarda su mejor canción para el final. ‘Hit & Run’ lo es todo. Así, en plan grandilocuente. El ritmillo de los teclados, el adictivo puente hacia el estribillo, el adictivo estribillo hacia una nueva estrofa, la innegociable necesidad de mover todos los músculos del cuerpo, los coros, las palmas, las guitarras, los coros, las guitarras, las guitarras. Repetid conmigo: larga vida al rey del power pop.

King Tuff tracklist

  • 01) Anthem
  • 02) Alone & Stoned
  • 03) Keep on Movin’
  • 04) Unusual World
  • 05) Bad Thing
  • 06) Loser’s Wall
  • 07) Stranger
  • 08) Baby Just Break
  • 09) Stupid Superstar
  • 10) Evergreen
  • 11) Swamp of Love
  • 12) Hit & Run

Sitio Oficial | Sub Pop
Escucha el disco | En Spotify | En SoundCloud

 

 

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments