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Kingcrow — Eidos

Dentro de una serie tan fantástica y repleta de grandes momentos como es Friends, uno de los capítulos más llamativos a mi parecer, quizá de los mejores, sea ese episodio doble de “El de lo que podría haber sido”, donde los protagonistas imaginan cuál sería su situación actual si determinados hechos que pasaron en sus vidas hubieran ido en un sentido diferente. A decir verdad, me gusta mucho imaginar cómo de distinta sería una película, un partido de baloncesto o un grupo de música si cambiáramos un factor determinado. Y al final, como demuestra el capítulo, aunque cambiemos el sendero que recorramos, el destino muchas veces termina siendo el mismo, quizá no de forma aparente pero esencialmente sí.

Por ello me apetece plantearos la siguiente cuestión. ¿Cambiaría algo el estilo de grupos como Riverside o Haken si su lugar de nacimiento fuera en Italia? Probablemente sí y nos terminaría saliendo un disco como Eidos (Sensory, 2015). El objetivo final y las armas empleadas guardan bastante similitud con las que usan en la realidad, como el ligero regusto metálico de su rock progresivo, los riffs de guitarra que te peinan para atrás o la exquisitez técnica no exenta de garra y de emoción, pero al final acabarían surgiendo los dejes propios del rock progresivo clásico del país con forma de bota, esos dejes que dieron personalidad a bandas imprescindibles como Premiata Forneria Marconi, Banco Del Mutuo Soccorso o Le Orme.

Kingcrow, cuando las raíces tiran

Aunque Kingcrow no son precisamente unos debutantes ya que llevan desde 1996 intentando hacerse un hueco en el rock progresivo, reconozco que su existencia me era totalmente desconocida hasta que no vi recomendado el citado Eidos, último disco de la trilogía que empezaron con Phlegethon (Scarlet, 2010) y continuaron con In crescendo (Sensory, 2013). Las referencias que me llegaron a la cabeza cuando lo escuché por primera vez fueron de bandas punteras en el género actualmente, los Riverside, Haken, etc, a pesar de que los italianos lleven algo más de tiempo en el negocio. Un sonido que les debería abrir bastantes puertas entre el consumidor actual de rock progresivo.

Kingcrow cuentan con un sonido que les debería abrir bastantes puertas entre el consumidor actual de rock progresivo

No obstante, las siguientes escuchas a Eidos me fueron revelando más matices y detalles de dicho sonido y que apuntan directamente a su lugar de nacimiento. No son tan chovinistas puesto que optan por cantar en inglés -idioma en el que Mauro Gelsomini se muestra bastante cómodo y nada forzado-, pero la especial sensibilidad, las ínfulas sinfónicas y demás obedecen al libro de estilo del prog italiano. En ese aspecto, Kingcrow saben rescatar muy bien esos elementos para que funcionen junto a unos planteamientos y una mezcla mucho más actual.

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Su talento ya se encarga para que su particular propuesta nos impacte profundamente desde el primer minuto. ‘The Moth’ supone una descarga intensa para nuestros sentidos, llena de deliciosas y poderosas estructuras, cambios de ritmo de vértigo y una construcción exquisita pulida por una instrumentación de muchos quilates. Esta primera canción actúa muy bien como paradigma de lo que es el disco, pero este ofrece diversidad de piezas que ayudan a dar forma a un álbum rico, estimulante y muy cuidado. Véase ejemplos como ‘Slow Down’, ‘The Deeper Divide’ o ‘Eidos’ para hacerse una idea de la buena mano de los romanos.

8/10

Argumentos le sobran a un disco como Eidos para alcanzar un puesto de honor a la hora de hacer repaso del género a final de año. Aunque este 2015 hemos visto obras bastante sobresalientes que puedan reducir el impacto de este trabajo, su talla y su calidad son totalmente innegables. A Kingcrow quizá les cueste llegar al aficionado medio del prog a causa de su procedencia, cuna de grupos magníficos, pero los que se atrevan a introducirse en su mundo encontrarán una sensación más que satisfactoria, ya os digo que pocos trabajos del género progresivo me han dejado con un sabor de boca tan bueno como este.

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