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Kölsch — 1977

Decía el otro día cuando hablaba del nuevo disco de The Field, que había sido la referencia más importante en cuanto a LP se refiere este año en Kompakt. Del resto de lanzamientos, la mayoría habían sido sencillos o EPs. Una de las excepciones ha sido el debut de Kölsch, el nombre de cerveza que utiliza el danés Rune Reilly para debutar con un buen disco a mitad de camino entre el techno y el tech-house, con una serie de temas bastante pegadizos que encontramos en este primer álbum: 1977.

Ser efectivo sin modificar patrones básicos

1977 es un álbum bien hecho, sin más premisas que disfrutar de un techno suave y resultón que entra fácilmente a los oídos y al sistema nervioso pidiendo baile y algún que otro cubata. Trece canciones en las que se dan cita emociones, beats marcados y secuencias de sonidos cristalinos que con gran vitalidad se esparcen por toda la habitación, con un groove que unas veces cae más cerca del house y otras del techno de corte germano como el de Paul Kalkbrenner. El de este último es uno de los nombres que enseguida vienen a la cabeza al escuchar bajos de cierta profundidad y esos postulados con beats nada frenéticos, para escuchar sin sobresaltos, aunque también es cierto que sobre todo en la segunda mitad del disco hay cierta heterogeneidad que en algún pasaje acaba chocando con la línea del disco, debido precisamente a que es bastante diferente de lo que te encuentras de primeras.

Ninguna de las fórmulas utilizadas por Kölsch es nueva, de hecho, como pasa con otros tantos discos del mismo cariz en electrónica, se sabe cómo va a continuar una canción cuando te prepara el terreno para ese momento de apogeo. Es predecible saber por dónde va a tirar, pero es que tiene que ser así; de esta forma, logras elaborar un más que aceptable debut de techno liviano, sin complicarte mucho la vida a la hora de la estructura de las canciones, pero siendo efectivo. Esa es la definición de 1977, un debut bastante resultón, que gracias a muchos destellos luminosos que presenta en el desarrollo de sus melodías, acaba por convertir en hits de bucle algunos de sus cortes.

Tempos suaves, estructuras sencillas y gran gusto por la melodía

Un cruce entre productores de techno y derivados (tech-house) con gran poder de la melodía como el propio Kalky, Guy Gerber o GusGus es prácticamente garantía de asegurarse un mínimo de repercusión. Y si abres tu debut con temas tan prometedores como ‘Goldfisch’, que enseñábamos el otro día como candidato a jitazo por su vitalidad y pasión clubber, pues no tienes más remedio que prestarle atención a este LP, que se encuadra como uno de los debuts más interesantes de electrónica este año. Lo bueno de 1977 es que apenas se desinfla, es cierto que tiene algunas partes que lastran el sendero emprendido anteriormente, sobre todo en la segunda mitad del disco, mantiene una calidad regular a lo largo del disco. Después de esa cálida bienvenida, nos encontramos con pistas electrizantes como ‘Opa’ y otras de sello tan alemán y urbano como ‘Bappedekkel’.

Por otra parte, dentro de ese amplio abanico de techno suave que pone en liza el danés, hay momentos de acercamiento más estrecho al house con loops altamente adictivos como el de ‘Basshund’. Después de él hay un tramo algo más flojo, acudiendo de nuevo a patrones de colorido techno liviano que no consigue enganchar como en otros temas. Además, hay algún corte, especialmente ‘Eiswinter’ (uno de los dos en los que hay vocales), en el que se acerca a un sonido que recuerda al de Afrojack, y que resulta prescindible después del sonido que vertebra el álbum. Afortunadamente, remonta en los dos últimos temas, con ese toque de elegante tech-house tan distintivo. En cualquier caso, un debut prometedor, en el que Kölsch no arriesga prácticamente, pero que deja sobrada muestra de su buen gusto, con ritmos accesibles y dos o tres jitazos para nochevieja que recuerdan a Kalkbrenner. Y eso nos gusta. Apuntamos su matrícula para el futuro.

7/10

Un buen debut del que tiran sobre todo tres o cuatro canciones, carne de jitazo, mientras que el resto aguantan honrosamente con una calidad media aceptable. No es un disco apabullante, pero deja muy buenas vibraciones y un camino prometedor que recorrer por delante.

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