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Kong — Stern

Bandas que dan la sensación de que están infravaloradas o demasiado escondidas para el público las hay a patadas en este inmenso microuniverso que es la música. Como amantes de la música que somos todos (desde los que escribimos aquí hasta los que nos leéis) a veces nos lamentamos de que bandas que nos encantan se muestran en una tesitura así, pero hay que asumir que no es todo cuestión de que la gente no les preste atención, sino de otros factores, muchos controlables por la propia banda y otros no.

Cierta sensación me transmiten los holandeses Kong que, quien sabe si por su procedencia o por la complejidad del estilo que practican, nunca han terminado de obtener la suficiente acogida que merece una discografía donde ningún disco baja del notable y muchos hasta ven de cerca el sobresaliente. Y aquí estoy, que si no es por el hecho de seguirlos a través de Bandcamp ni me habría enterado de que acaban de sacar su octavo álbum de estudio, el tercero desde su regreso en 2007.

Kong y sus riffs progresivos con los que dejarse el cuello machacado

Siendo una banda que nunca me ha defraudado en cada uno de los discos que ha entregado, os podéis imaginar mi alegría cuando supe que ya tenían disponible para su escucha el sucesor de su estupendo Merchants of Air (2012, Kongenial), más cuando le di al play y vi que no habían cambiado una pizca y seguían igual de soberbios y alucinantes. Muchos de los elementos que los caracterizan siguen presentes, pero no lo confundamos con un simple conformismo porque su fórmula ha sido pulida en cada disco, enriqueciendo detalles y limando asperezas.

Un disco más de Kong los presenta más atrevidos en sus planteamientos y más habilidosos en la ejecución que muchas bandas consideradas como progresivas

Las cosas como son, un disco más de Kong representa un paso o dos más avanzado de lo que actualmente hacen muchas bandas consideradas a sí mismas como progresivas. Stern (2014, Kongenial) representa más que el mero continuismo del estilo mostrado en su predecesor, siendo superado gracias a esa citada mejora de los detalles más brillantes y eliminando algunos lastres, por lo que podemos decir que volvemos a encontrarnos un disco donde se muestran igual de atrevidos en sus planteamientos y más habilidosos en la ejecución.

Kong vuelven a moverse dentro su sonido más característico, ese Metal Progresivo instrumental con mucha fuerza y densidad propios del Groove y varios elementos electrónicos y propios del Metal Industrial. Una fórmula que dominan desde hace años y que en Stern vuelve a sonar de fábula. Fresco, potente, con mucha garra y llenos de riffs enormes como pianos con los que dejarse las cervicales bien a gusto a base de headbangueos.

7.9/10

Con canciones como ‘Rage8FA’ muestran que esto del Groove lo llevan en la sangre y, quieras que no, te terminan conquistando. Sencillamente tienen una técnica aplastante, lo que sumado a una fórmula interesante y con mucha chispa nos termina llevando a un disco que podríamos calificar de deleitoso, o hasta sabroso. Da gusto ver bandas como estas manteniendo siempre alto el listón y conviertiéndose en un seguro de calidad. Ojalá sigan así mucho más tiempo.

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