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Y ya han pasado veinte años de aquello, sí la de la muerte en extrañas circunstancias de Kurt Cobain hoy todavía sin aclarar. De hecho el Departamento de Policía de Seattle (SPD) divulgó a finales del pasado mes de marzo treinta y cinco fotos inéditas que mostraban la escena del suicidio tales como la nota que dejó clavada bolígrafo clavado en un parterre, un kit de heroinómano con toda su parafernalia dentro de un caja que parece de puros habanos o su cartera con su carnet de conducir en el que figura su completo, Kurt Donald Cobain. La SPD habría reabierto el caso porque se volvieron a visionar cuatro rollos de película de 35 mm. que habían pasado todos estos años guardados en los archivos de aquel departamento policial. Pero se volvió a cerrar por no encontrar evidencias nuevas.

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La teoría de la conspiración sigue viva, saber si realmente se sucidió pegándose un tiro es algo que a lo mejor un día nos lo cuenta Courtney Love, la rica viuda del finado, que por fin ha reflotado Hole después de su erratiquísima carrera en solitario. Hole molaban mucho y con Eric Erlandsson a lo mejor sale algo decente de esta reunión.

La película documental ¿Quién mató a Kurt Cobain? no tiene desperdicio y si no la habéis visto os la recomiendo porque tendréis otra perspectiva de cómo fue aquello. Lo cierto es que todos los que podían aportar alguna luz habrían muerto también en, digamos, peculiares circunstancias. También es deseable visionar About a Son y Last Days, dos películas igualmente entrañables.

Suicidio o asesinato casi es que nos da igual. En estos veinte años de su muerte hemos asistido a peleas por derechos de canciones, puyitas entre los miembros supervivientes Dave Grohl y Krist Novoselic, incluso unos conciertos el año pasado a nombre de Nirvana sin Kurt Cobain. Penoso, sí.

Nos quedan sus canciones y DVDs, algunos bastante recientes como las deluxe edition de In Utero y Nevermind o Nirvana Live at Reading en 1992, sus imágenes fotográficas que reflejan el estado ‘peculiar’ de la mente de un auténtico genio musical del siglo 20, o un montón de hagiografías o biografías, sus Diarios son una auténtica joya, o publicaciones que intentan explorar el legado de Kurt Cobain y Nirvana.

El último editado en castellano es Kurt Cobain. La historia de Nirvana de Carrie Borzillo, de la que Kerrang, una publicación de la que no dudo dice que es “una lectura imprescindibles para fans del grupo”. Tengo ganas de echarle un ojo a ver si es en verdad eso. En realidad la editorial lo vende como “una crónica del ascenso y caída de Nirvana, a través de las declaraciones en exclusiva de quiénes lo presenciaron”. Y sí, la portada es una imagen de Kurt Cobain perteneciente a las sesiones de la portada de Nevermind. También están los imitadores, pera ésa es otra historia

En casa en estos veinte años no han dejado de sonar Nirvana. a veces con más o menos asiduidad pero lo cierto es que escuchar canciones de Bleach como ‘Floyd The Barber’ o ‘School’, de Nevermind como ‘Breed’ o ‘Territorial Pissings’, de In Utero como ‘Pennyroyal Tea’ o ‘Very Ape’, e incluso rarezas como ‘Oh, The Guilt’, de aquel split single que compartieron en 1993 con The Jesus Lizard, o el ‘Unplugged In New York’ al completo, todavía me cargan las pilas.

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