Suena ya demasiado reiterativo que el Metal es uno de los géneros que mejor ha sobrevivido a lo largo del tiempo y de los que mejor han sabido reinventarse hasta nuestros días. La gran variedad de estilos del género es uno de sus principales factores, pero más importante es la labor de esas bandas que siempre buscan aportar ese “algo más” para enriquecerlo. Esa constante reinvención, la búsqueda de diferentes formas para aportar otro granito más que sea un gran aporte, la gran creatividad y el afán por probar cosas distintas. Esas cosas que solo pueden aportar gente como Kylesa y que les hace ser una de las bandas más interesantes de la actualidad y una obligación a seguir por todo amante del buen Metal.

Siempre prefiero contar la discografía del grupo de Georgia partiendo de uno de sus discos imprescindibles para todo amante del Sludge Metal, su tercer álbum Time Will Fuse It’s Worth. Un trabajo donde su propuesta explotó con mucha fuerza y golpeaba como una bala de cañón. A partir de ahí, dieron el salto definitivo con Static Tensions, donde parecía que podían ocupar un lugar entre grandes titanes del Sludge como Baroness o Mastodon. Sin embargo, con Spiral Shadows optaron por recorres caminos más pesados que rozaban la etiqueta del Stoner Doom y muchas veces era más Heavy-Psych que otra cosa. Fue trabajo que generó división entre sus aficionados ya que muchos no terminaron de cuajar del todo con esta nueva propuesta de la banda. Sin embargo, muchos otros, entre los que yo me encuentro, apreciamos mucho el cambio y vimos que el grupo tenía mucho que ofrecer más allá de ser una de las mejores bandas del Sludge actual.

Kylesa, explorando más allá de los límites del Sludge

Por eso tenía mucha curiosidad por saber que nos ofrecería el quinteto con su sexto sexto álbum de estudio. Quería comprobar si iban a seguir evolucionando por esa senda o iban a optar por seguir experimentando con otros caminos. La cantante Laura Pleasants ya se encargó de confirmar lo segundo aclarando que este Ultraviolet iba a ser como el reverso de su predecesor. Mientras que Spiral Shadow se le podía calificar como un álbum más cálido y árido, este nuevo trabajo iba a ser más frío y oscuro.

Una de las primeras sensaciones que tuve al escuchar Ultraviolet fue algo parecido a lo que dijo Pleasants. El álbum me dejó frío. Me pareció un bajón importante con respecto a la discografía previa del grupo, más aun que sus dos primeras referencias. Me costó asimilar lo que el grupo me estaba ofreciendo, mucho más que con su predecesor, y eso hizo que el disco me acabara disgustando y pensar en redactar esta crítica con un tono pesimista y aniquilador. Sin embargo, eso eran impresiones en caliente que al final han acabado disipándose con el paso del tiempo y las escuchas.

Las ansias por intentar crecer y abarcar más allá de los límites del género Metal hacen que su trabajo entre menos de primeras que otros trabajos de su discografía. Requiere un esfuerzo adicional del oyente para comprender ese sonido y, al final, habituarse a él. Habrá quien diga que si hacen falta muchas escuchas para poder disfrutar de un álbum es que no lo estás disfrutando de verdad. En este caso no se da esa circunstancia. Una vez te has habituado al extraño mundo que Kylesa te presentan, acabas encantado.

Mi compañero, el señor Pexiglás, se aventuró a calificar lo que llevábamos oído del disco antes de su lanzamiento como una especie Sludge tribal. No le falta razón y algunos segmentos de percusión llegan a recordar a la tribal batería de Jason Roeder (Neurosis). Pero quedarnos en el Sludge es solo raspar la superficie de lo que Ultraviolet contiene. Hay mayor presencia de componentes psicodélicos, hay tramos tan áridos que llegan a ser casi Stoner. Hasta hay coqueteos con el Shoegaze más Pop. Cierto es que partir de elementos Pop en la elaboración del Metal es algo bastante arriesgado, sin embargo grupos como Deafheaven han mostrado que, cuando se hace bien, el resultado es impecable.

Como primer adelanto tuvimos ‘Unspoken’, y eso hacía pensar que estábamos ante un álbum más pesado y oscuro. Sin embargo, este álbum destaca por una gran policromía. Ese tema se encuentran entre ‘Exhale’, sacando su vena más Sludge, y ‘Grounded’, que ya resucita el espíritu de esas bandas Stoner que tomaron la influencia de Black Sabbath para elaborar su música. Pero cuando llega ‘We’re Taking This’ ya se ve asomar la sombra del mítico Year Zero de Neurosis. Entonces es cuando el ritmo rompe y llega ‘Long Gone’, un corte casi Joydivisiano, pero pasado por un filtro metalizado.

Ultraviolet, un disco que destaca más por el trasfondo que por el cancionero

En este disco se nota un mayor protagonismo de Laura Pleasants al micrófono, dando mayor variedad a los registros vocales. Algo que se agradece porque muchas veces parece que Phillip Cope solo sabe llegar a un registro. Tiene muchas virtudes (a él se debe el gran trabajo en la producción), pero entre ellas no figura la de gran vocalista. Acaba empañando cortes como ‘What Does It Take’, tema con mayor presencia del Post-Hardcore y de capas de sonido Shoegaze. Por no hablar de ‘Low Tide’, el corte más prescindible y con menor calidad del conjunto. No encaja bien, está excesivamente edulcorado y supone un tropiezo que acaba siendo insustancial. Por suerte el Hardcore regresa con fuerza con ‘Vulture’s Landing’ que hace que el grupo recupere el ritmo. Al acercarse el cierre, figuran ‘Quicksand’, un tema que en su momento me costó asimilar, pero que en su contexto cumple con su función, y la casi ambiental ‘Drifting’.

No son pocos que califican este Ultraviolet como una de las mayores decepciones del año. Cierto es que este es un cambio que cuesta más asimilar que el de Spiral Shadow, pero una vez se profundiza más allá de la superficie se ve la riqueza de este trabajo. Los que sean incondicionales de la etapa más Sludge de Kylesa estarán absolutamente decepcionados con el trabajo como es obvio. Sin embargo, parece que el grupo ya se ha desmarcado de los límites de esa época y sigue probando con nuevos terrenos.

7/10

Siendo un poco más racionales, está claro que este álbum en su conjunto está menos lucido que sus predecesores, y se sitúa más cerca cualitativamente de sus dos primeros esfuerzos. Pero, aunque sea un disco menos notable, sería injusto no darle el reconocimiento que se merecen por seguir probando y arriesgando con su sonido aunque el resultado no termine de resultar efectivo. Ultraviolet terminará siendo un trabajo importante en la discografía del grupo más por los frentes que abre y por los caminos explorados que por la calidad de sus canciones. Aunque este trabajo no termina de convencer, sigue avalando a Kylesa como una de las bandas más ambiciosas y valientes del Metal actual. Estoy deseoso por ver que caminos recorrerán en el futuro.

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