Anuncios

L.E.V. Festival 2015: Cabaret Voltaire refrendan un evento musical necesario

La novena edición del L.E.V. Festival pasará a la historia por haber acogido la segunda actuación de Cabaret Voltaire desde aquella última cita en noviembre de 1992. Richard H. Kirk, único superviviente de la mítica formación de electrónica que se quedó sin Chris Watson en 1981 y sin Stephen Mallinder en 1994, reactivó el año pasado el regreso a los escenarios como Cabaret Voltaire Live A.V. Fue en el Berlin Atonal Festival en agosto y el viernes volvió a repetir experiencia en Gijón.

La actuación de Cabaret Voltaire podemos definirla como nada autocomplaciente. Apenas una hora de ruptura total con el pasado, un único pase similar al del Atonal berlinés tanto en proyecciones como en material nuevo. Cabaret Voltaire han entrado en el siglo 21 sin deudas que saldar y sin esperar el reconocimiento por lo que fueron. Puro espectáculo para la vista con una banda sonora a la altura.

Cabaret Voltaire: sin deudas que saldar en un regreso apabullante

Quizás 60 minutos podría parecer muy poco para lo que se esperaba. Sin pausa alguna, sin mediar palabra, Richard H. Kirk montó su chiringuito y puedo haberse sentado a un lado y dejar que el programa sonoro siguiera su causa. A mitad de sesión, dejó por unos segundos la mesa para pedir más bebidas, y aquello funcionó perfectamente solo.

Kirk explicaba claramente el viernes en El Mundo donde se sitúa ahora:

Cabaret Voltaire ya no es un grupo. Ya no tiene que ver con personalidades, sino sólo con el arte. Es decir, que en el espectáculo uno ve los visuales y escucha la banda sonora. No me veréis bailar o tocar la guitarra, sino manipular la mesa de mezclas. En realidad, sin las proyecciones sería algo realmente aburrido de ver. Me gustaría poder hacer como Kraftwerk, que se van del escenario y dejan sólo a los robots.

Las imágenes son incluso más importantes que el programa musical en el Cabaret Voltaire del siglo 21

Y llevaba razón, el espectáculo de Cabaret Voltaire sin esos radicales visuales que Richard H. Kirk ha preparado hubiera quedado insufrible, repetitivo y tedioso. Con ellos creó una propuesta fascinante. Ante nuestros ojos un programa de imágenes con predominancia de soldados, policías, guerras y catástrofes combinado con la fugaz presencia de líderes mundiales como Ronald Reagan, Mao Tse Tung, Hitler o Gadafi.

Cabaret Voltaire nos envolvió con unos cortes incisivos, super envolventes, con predominancia de unas bases rítmicas sobre la que la maquinaria electrónica generó un serie de vórtices de los que fuimos incapaz de escapar. Por momentos, la presión sonora fue casi insufrible, sobre todo cuando Richard H. Kirk añadía un zumbido que pegaba directamente contra nuestros pechos. Toda una experiencia que a mí no me importaría volver a repetir pero eso sí, sin estar atenazado por un patio de butacas como el del Teatro de la Laboral.

De lo que pudimos ver del resto del L.E.V. Festival 2015 me quedo con Ben Frost with MFO presentando Aurora en el Teatro: espectacular, y la coquetísima performance audiovisual BSynthome de Transforma + Yro.

Anuncios