Sábanas de raso. En púrpura, el embozo decorado con las iniciales bordadas en un hilo dorado. Cama de matrimonio, pétalos de rosas, su correspondiente botella de champagne francés, luz tenue y un negrazo de 1,82 recostado, una barba poblada y una gran calva brillante reflectando los mínimos halos de luz por la habitación. Estás en la cama caliente de Isaac Hayes.

Un negro así no puede quedarse en la segunda fila. Por más que Shaquille O’Neal
quiera pasar desapercibido la naturaleza no lo hizo para tal función. La segunda línea en los 60 bajo el paraguas de Stax Records era cómoda para Isaac Hayes. Ahí ya seducía solo que bajo la pareja Sam & Dave junto a su compañero letrista David Porter. Isaac Hayes escribía las cartas de amor para que otro triunfase por la noche en el Cadillac.

Cuando a los 23 años estás tras la pecera embobado ante el talento de Otis Redding el dormitorio con la cama caliente se diseña solo. Hayes es uno de los productores de Otis Blue: Otis Redding Sings Soul (1965, Volt/atco) junto a su amigo David Porter y el jefazo Jim Stewart. Aquel piano cuatro años más tarde volaría solo para empezar a mostrarnos con orgullo su calva en las portadas. Él tenía claro que iba a ser caliente desde un inicio, incluso con mantequilla como lubricante.

En dos años llegaron cinco álbumes con los que Isaac Hayes aumentó la natalidad más que cualquier estímulo del gobierno de turno. Él estuvo en el baby boom de 1969. El narrador omnipresente, el técnico en la banda animando a los chavales, el predicador que jalea hasta quedarse afónico. Isaac Hayes tenía la batuta y marcaba el compás sin inmutarse en su timbre grave y solemne. Con un director de orquesta así el gatillazo no se contempla.

Con el maestro fallecido por un avión estrellado en un día de tormenta, Hayes tomaba la alternativa, con calma, que en el amor las prisas no son buenas. En Stax se frotan las manos, tienen otra mina de chocolate caliente con ventas que logran varios números uno.

Las vacas gordas no se administran bien y llega la bancarrota de Stax, la independencia de la cama caliente de Isaac Hayes en su sello Hot Buttered Soul (con ABC como distribuidora) y el libido negro sigue activo. El Disco iba a destrozar varias vidas y carreras de quienes lo habían creado pero Chocolate Chip (1975) aguanta. Para eso están los grandes, para seguir recostados en la cama en los duros momentos donde los focos buscan nuevas divas femeninas sexuales, cantantes también afeminados de grandes cabelleras y mucho producto barato que encumbrar.

La cama caliente de Isaac Hayes seguía abierta a finales de los 70. Por ahí pasaron su acercamiento al Disco en Juicy Fruit (1976, Hot Buttered Soul), su regreso al sistema con Polydor a modo de sus queridas baladas mojabragas en New Horizon (1977) y For the Sake of Love (1978) o la ficticia vuelta a casa en Stax con HotBed (1978) después de que Fantasy Records comprase el catálogo del sello caído recuperando material inédito haciendo aún más grande al desafiante seductor calvo.

La “decadencia” no es tal. El Gospel que se transformó en un Soul sexual, cambiando el protagonista de la seducción pero manteniéndola divina, no llegó en los 70 a tocar horas bajas por más que otros brillasen más.

Donde haya un letrero de neón parpadeando ofreciendo cualquier muestra de cariño ahí sigue Isaac Hayes. Tumbado en la cama recitando la lección en los diez mandamientos del amor rescatados de The Moonglows (‘The Ten Commandments Of Love’).

(One.) Thou shalt never love another.
{Thou shalt never love another.}
(Two.) And stand by me all the while.
{And stand by me all the while.}
(Three.) Take happiness with the heartaches.
{Take happiness with the heartaches.}
(Four.) And go through love wearing a smile.
{And go through love wearing a smile.}

And, oh, how happy we will be,
If we keep the ten commandments of love, of love.

(Five.) Thou should always have faith in me,
{Thou should always have faith in me,}
In everything I say and do.
{In everything I say and do.}
(Six.) Love with all your heart and soul,
{Love with all your heart and soul,}
Until our life on earth is through.
{Until our life on earth is through.}

Oh, how happy we will be,
If we keep the ten commandments of love.

Love, oh, sweet love, it’s oh, oh, so grand.
You will find since the beginning of time,
It has rooted in all the land.

(Seven.) Come to me when I am lonely.
{Come to me when I am lonely.}
(Eight.) Kiss me when you hold me tight.
{Kiss me when you hold me tight.}
(Nine.) Treat me sweet and gentle.
{Treat me sweet and gentle.}
(Ten.) And always do what’s right.

An’, oh, how happy we will be,
If we keep the ten commandments of love.
Oh, how happy we will be,
If we keep the ten commandments of,
Woo-woo-woo, ah-ah-ah, woo-hoo-hoo
{The ten commandments of love.}

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