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La electrónica en 2014 (I): un repaso por la escena internacional

Algunos lo habéis comentado en el post de mejores discos de electrónica de este año o en alguna reseña en concreto. Y es cierto, 2014 no ha sido un año con lanzamientos tan espectaculares como los que hubo en 2013, y probablemente pasará tiempo hasta llegar a un año tan redondo, aunque hablando de la electrónica, se trata de algo imprevisible. Esta vez nos hemos encontrado con un 2014 que ha sido ‘normal’ en cuanto a lanzamientos. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que este ha estado marcado por regresos importantes, separaciones, lamentables fallecimientos, bastantes discos notables y epés buenísimos. Vamos al lío.

Los que han vuelto

Qué sería de cada año sin los lanzamientos de esos regresos esperados, del nuevo disco que estabas esperando de tu dj esloveno preferido. En este sentido, la gran noticia de 2014 ha sido claramente la del regreso de Aphex Twin y su esperado nuevo álbum: Syro. Un buen disco que recopilaba temas de hace seis años hasta ahora, en el que se le ven destellos de genialidad, pero tampoco en exceso. Aunque es algo que llevábamos mucho tiempo esperando, es justo y necesario reconocer que se trata del disco menos bueno de su carrera con su alias más famoso.

Es exagerar llamarlo decepción, pero acostumbrados al caviar, es lógico esperar más. Con todo, se dice y ya está, no por ser quien es vamos a otorgarle a un disco suyo un estatus que no merece. No obstante y teniendo en cuenta esto, ya quisieran otros poder recrearse como lo hace él en temas como ‘CIRCLONT14 [152.97][shrymoming mix]’, o la capacidad melódica con las que vertebra sus canciones. Su retorno nos pilló de improvisto una tarde de agosto, y que sin embargo se podía intuir con el ruido que generó la publicación de un trabajo inédito -y añejo- como Caustic Window. Y por cierto, para mí, mejor, con muchos de esos recursos que uno esperaba encontrar en Syro. Pero como ya he comentado en alguna ocasión, lo principal es que haya vuelto a la actividad (compartió en su soundcloud temas bastante buenos que ya ha eliminado), y lo más importante es que ahora se siente preparado para lanzar todo ese material que dice que tiene.

Otro peso pesado que ha vuelto ha sido Flying Lotus, que ha estado a la altura de lo esperado, firmando con You’re Dead uno de los discos del año, con su incursión en el mundo del jazz, en un disco rápido de canciones cortas, repleto de samples, grandes colaboraciones y un artwork tremendo. En el seno de la redacción ha gustado bastante, a pesar de que algunos piensan que al final del disco se desinfla un poco. Y quizá es eso lo que no le ha encumbrado más en nuestra lista. Aunque si hay que hablar de grandes regresos, ahí está obviamente lo de Clark, uno de los más esperados y que ha estado tan a la altura que ha hecho el disco del año. Una vuelta a las raíces con un lanzamiento homónimo, que probablemente sea el mejor suyo hasta la fecha. Asimismo, no olvidamos que este año ha lanzado un recomendable single antes del disco, Superscope. En el apartado de veteranos, otros que han vuelto han sido los veteranísimos Plaid con Reachy Prints, un álbum pasable con varios temas destacables, pero con la mayoría bastante más pobres, por lo que ha acabado siendo un regreso insípido.

Más satisfactorio ha sido el de otro veterano, algo más joven que Aphex. Se trata de Vanetian Snares con My Love Is A Bulldozer, un disco en el que el canadiense ha dado buena cuenta de que la experiencia es un grado, con una buena mezcla de breaks y primigenia drill n bass, que nos ha dejado temas bastante adictivos. Otro clásico que no ha hecho algo espectacular, pero que ha mantenido una buena línea ha sido el francés The Hacker, que técnicamente no ha publicado nuevo álbum, pero si dos epés que juntos formarían uno: Love/Kraft y sus dos partes. Una mezcla de techno y electro con ese olor al fenecido electroclash que tantas buenas cosas dejó. Y por último, y hablando de electro, para cerrar este apartado es justo mencionar a Mr. Oizo, que a pesar de las vulgaridades electro que se escuchan de vez en cuando, sigue demostrando que es el jefe del género. Quince años después de su debut, con The Church ha vuelto a conseguir un disco demencial, divertidísimo, no falto de talento y con temas que son una apisonadora, como el que da nombre al disco.

Los que se han separado o retirado

2014 también ha sido el año de separaciones o retiros importantes, curiosamente de duetos. El más sonado, por lo repentino y repercusión, el de Crystal Castles, con un mensaje de Alice Glass en las redes sociales que pillaba a todos a pierna cambiada. Algo que no se esperaba nadie, ya que solo tenían tres discos publicados y estaban ahora en el momento álgido de su popularidad. No obstante, viendo sus actuaciones irregulares en directo, lo cierto es que tampoco es para echarse las manos a la cabeza. Aunque la que más pena ha dado — y la más importante- este año ha sido la de los hermanos Dreijer. The Knife anunciaban en su facebook su última gira y que los dos hermanos iban a recorrer caminos musicales distintos. Después de más de diez años haciendo gala de un excelente equilibrio entre pop, electrónica y melodía, los suecos ponían fin a este proyecto que en la primera mitad de los dosmiles se alzaba como uno de los proyectos más exóticos y buenos del panorama. Es cierto que Shaking The Habitual tenía una difícil digestión y en sus directos la estaban liando con los playbacks, pero había margen de sobra para volver a encarrilar el tren que nos llevó a estaciones tan notables como Silent Shout. Una auténtica pena.

https://www.youtube.com/watch?v=VrjwqXwyzNU

Las otras dos separaciones vienen marcadas por el definitivo -parece que ahora sí- final de los hermanos Hartnoll con Orbital, uno de los máximos exponentes de la electrónica de los 90, que con mayor o menor acierto, han estado siempre presentes con su música. Y sobre todo, con sus divertidas sesiones en directo. Una retirada que se entiende por el estado de forma de los últimos años y por el desgaste que debe ser estar tantos años juntos. No obstante, siempre recordaremos esas gafas linterna y algunos temas tan míticos y emocionantes como un ‘Halcyon And On And On’ por la mañana, para despedir la fiesta. Por último, cierra este bloque un dúo más efímero, que ha tenido su cota de éxito con su único lanzamiento, Psychic. Darkside tampoco acabaron de convencerme nunca, pero sin duda era un proyecto interesante, con Nicolas Jaar y Dave Harrington como padres de la criatura.

Los que nos han dejado

La parte más triste de 2014 nos la han dejado varias pérdidas en el mundo de la electrónica, noticias con las que no gusta levantarse y que siempre dejan el cuerpo mal. La más temprana, la de una leyenda del house, Frankie Knuckles nos dejó a los 59 años el pasado 1 de abril. Una noticia que dejó descompuesto al mundo de la electrónica y de la música en general por lo que hizo con el house. De hecho, incluso los Obama enviaron una carta a la familia lamentando su fallecimiento. Las redes sociales empezaron a echar humo por veteranos, jóvenes y una retahíla de productores, dejando ver lo querido que era por todos. Poco tiempo después, el día 27 de ese mismo mes, otra malísima noticia para Chicago y el mundo de la electrónica. Era la muerte del joven Dj Rashad (34 años), que nos dejaba por una sobredosis en el momento más alto de su carrera, cuando empezaba a cosechar el éxito entre la crítica. Él era el pionero del juke y el footwork, él había marcado el camino.

Jugarretas del destino, unos meses después, en septiembre, fallecía The Spaceape, otro duro golpe para la familia de Hyperdub, ya que era un MC habitual del padre del sello, Kode9, Burial o The Bug. Estaba enfermo de cáncer. Y tan solo dos semanas después, otro duro golpe para el mundo de la electrónica. Nos abandonaba Mark Bell de LFO, cerrando así un año negro para esta escena como hace tiempo que no recordábamos. Mark fue el eje fundamental de LFO, uno de los grupos emblema de la IDM warpiana de los 90. Vaya desde aquí nuestro pequeño homenaje por tan buenos momentos que nos han hecho pasar con su música. Noticias duras que se dieron en un corto espacio de tiempo.

Los viajes del ambient

Cambiemos ahora a cosas más positivas, como la estupenda corriente ambient que vivimos estos años. Nuevos artistas, nuevas formas de interpretar el género, fluyendo con otros géneros o recursos de estos. En definitiva, haciéndolo crecer. Aunque con contadas excepciones, aún sigue siendo minoritario y no tiene tantos seguidores como otros más de masas como puedan ser el techno, el house o incluso la IDM. Pero buceando por bandcamps, pequeños sellos y espacios similares, uno se encuentra con maravillas, como el Modular Anxiety de Dino Spiluttini y Nils Quak, nuestro segundo mejor disco electrónico del año. Ambient y drones que trazan una belleza que casa con las imágenes de geometría y perfección del disco. Un trabajo en el que Spiluttini pone la atmósfera más elegante (imperial abrir el disco con Anxiety) y Quak la parte más experimental y onírica. En este sentido, y para definir todo lo que ha salido este año, un buen álbum para ver de qué va esto del ambient que se hace actualmente, es muy recomendable escuchar Air Texture Vol. 4, con Steve Hauschildt (ex Emeralds) como encargado de hacer la selección de temas (con mucho gusto, por cierto), en la que ha participado también el austríaco Dino Spiluttini con unas de las mejores piezas de la recopilación: ‘The Hostile Sea’.

En cuanto a lanzamientos se refiere, también podemos destacar el del italiano Roberto Crippa y Reverse, un álbum agobiante y oscuro, quizá de difícil digestión como el de Ø (otro alias de Mika Vainio) con Konstellaatio. Ambos álbumes contrastan sin embargo con un álbum bastante bueno que no logró pasar el filtro del Excel y que al final se quedó sin reseña. Pero para los amantes del ambient, el drone y la neoclásica es muy recomendable, se trata de A Turn of Breath, del canadiense Ian William Craig. Temas preciosos y con su cuota de erosión. Aunque para neoclásica también es recomendable el Saman de Hildur Gudnadottir y sus melancólicos juegos de cuerdas. Más cosas interesantes que nos ha dejado en el género este 2014 ha sido Will to Be Well, el segundo LP del dúo inglés Dalhous o las ambientaciones más añejas de Biosphere, que ha publicado Patashnik 2, un puñado de canciones que grabó a principios de los 90.

Pero desde luego, y dejando a un lado trabajos españoles que trataremos en su correspondiente repaso, ha habido joyas este año. Joyas que no han venido por nombres tan populares en el género, pero que dejan maravillado. Es el caso de Kyle Bobby Dunn y Fragments and Compositions Of (un disco para llorar) o el fantástico trabajo de Lawrence English -que ha tenido un 2014 muy productivo-, Wilderness of Mirrors, que casi merece un punto y aparte. Después ha habido lanzamientos no tan llamativos pero sí buenos, como también el preciosista acabado de Ricky Eat Acid que nos recomendó hace poco Serge o el Sea Island de Loscil. Como punto negativo, Legowelt publicó de repente un disco de ambient, The Occult Orientated Crime Album, que poco aporta. Sí aportó en cierta forma el nuevo álbum de Andy Stott con su particular visión del ambient o la cantidad de material que Ricardo Donoso ha publicado este año.

Pasamos ahora del ambient más explícito a atmósferas más cargadas y menos minimalistas, que rozan varios géneros. Un terreno que este año ha dominado claramente Ben Frost con su formidable A U R O R A, un álbum en el que encontrar auténticas descargas de energía provenientes de su reinterpretación de la música industrial, así como bonitas melodías, a pesar de los desgarros noise. El otro gran nombre que ha estado jugando con lo industrial este año ha sido el inglés Vessel, con cálidos y sexuales ritmos además. Pero si desde luego preferís un sonido más cercano al de Frost, y con más fiereza si cabe, hay que escuchar el disco del francés Mondkopf, Hadès: ambientaciones oscuras y más fiereza en sus embistes. También merece una especial mención la confluencia entre el minimalismo, el ruidismo y la neoclásica de Roll The Dice con Until Silence.

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Los beats potentes y la mutación techno

Pasamos a otro apartado en el que este año hemos tenido grandes lanzamientos y muy diversos por las diferentes formas en las que el techno puede manifestarse. Aparte de la cantidad de epés y singles lanzados, nos vamos a quedar en esta sección con los álbumes. Y es preciso destacar el año de Perc, con las grandes bombas que ha soltado no solo en The Power and The Glory, también alguna que ha dejado en modo remezcla para el Position EP de Ikonika. También por supuesto lo de Untold, otra apisonadora, o el esperado debut de Objekt con sus vertiginosos ritmos. Y otro de esos álbumes que podrían haber entrado por su calidad entre los mejores de techno, por su habilidad para jalonarlo con elementos que se salen de lo canónico son el de Vril o Sleepygirls de Yagya. Pero si no queremos meternos en patrones tan típicos, hemos tenido la opción de acudir al techno movido y delirante de Mike Denhert en Lichtbedingt, al que viene con amagos de footwork como Thug Entrancer, al techno orgánico de Lee Gamble con KOCH, el de SHXCXCHCXSH… Aunque si lo tuyo es lo clásico, siempre te puedes quedar con el acid techno de Luke Vibert. Nada nuevo por su parte, pero como siempre demostrando su absoluto dominio del ácido, algo que no muchos pueden hacer con tanta soltura y facilidad. Otro veterano que destacar a pesar de que su disco no es de notable alto es el de Orlando Voorn, Black Diamond; la experiencia siempre es un grado.

Si no, siempre nos quedará el tech house, otra forma de rendir culto al baile, ideal para los que no buscan el martillo hidráulico, nombre con el que cariñosamente hemos llamado internamente a esos beats brutotes que han marcado algunos LPs de 2014. En este ámbito podemos destacar las pequeñas y movidas maravillas de Roman Flügel (miembro de Alter Ego) en Happiness is Happening, el elegantísimo sonido del alemán Recondite en Iffy o los vibrantes temas de su compatriota Christian Löffler en Young Alaska. En un segundo plano quedan lanzamientos más previsibles como el de Joris Voorn.

La IDM y deformaciones experimentales

A nivel de IDM y el campo experimental están siempre algunos lanzamientos de Warp Records, y entre ellos los más destacados obviamente, los de Aphex Twin en su vuelta después de varios años guardando silencio, y el nuevo álbum de Clark, otro de los más esperados del año. Pero antes de estos, a principios de año tuvimos el lanzamiento de patten, un disco que tiene como problema el exceso de sonidos en cada capa, demasiado sobre cargado, suponiendo al final una saturación que no ha quedado muy allá. El que sí ha estado a la altura ha sido Ekoplekz, que ha publicado dos álbumes en 2014 (del segundo aún tenemos pendiente hablar) y un epé. Pero sobre todo es Unfidelity, en nuestro top, el mejor lanzamiento. Un disco con canciones que están en las coordenadas donde confluyen el techno, el minimalismo e hipnóticos loops a diferentes tempos. También el de Torn Hawk, otro de nuestro top que ha destacado por moverse en las aguas del outsider house y un synth pop que se deconstruye a base de sonidos orgánicos, fruto de los teclados analógicos de Luke Wyatt, que también ha publicado varios trabajos este pasado año. Justamente al igual que Leyland Kirby, hiperactivo con álbumes y epés. Por último, también hay que hacer mención al adictivo collage sonoro que ha vuelto a ofrecer Eric Copeland con Logo My Ego.

https://www.youtube.com/watch?v=ZQTfdPbuU7M

Bailemos

Cada año nunca faltan las propuestas más bailongas, ya sean en forma de synth pop o el infalible house. Y empezamos haciendo mención a Trst y su Joyland repleto de sintes ochenteros, mucha hombrera y dos o tres jitazos para petarlo en la pista. No ha sido tan eficiente, aunque sí divertido, el disco de Shit Robot o el nuevo de Hercules & Love Affair, que tiene algún tema interesante pero después se desinfla. Sin embargo, el que sí aguanta bien, a pesar de la veteranía, es el de GusGus, que tiene sus temas que rezuman algo de electro moderado y canciones que en general no están tan a la altura. Es algo que ha pasado generalizadamente en muchos discos de synth pop este año, también en el de Electric Youth (famosos por colaborar en la BSO de Drive), que con Innerworld no han pasado de un disco de pop sintético resultón. Con todo, con mayor interés de algunos hypes anuales que suelen salir en el género. Muy modesto también el debut en largo del francés Feadz.

Sin embargo, mejores lanzamientos hemos encontrado en el terreno del house, por ejemplo con los veteranos Basement Jaxx, que con un disco repleto de trucos manidos y con un sabor añejo, su buena ejecución lo convierte en un álbum bastante bailable y de fácil digestión. O Human Voice de Dntel, muy bailable y con beats que transmiten felicidad y buenas vibraciones. Otro LP muy destacable, por el cuidado y la elegancia que rezuma ha sido el de Leon Vynehall, aunque hablaremos más detenidamente de él en la sección de debuts.

Epés y pequeñas referencias

En cuanto a epés, este año les hemos prestado bastante más atención que en el pasado pasado 2013, y hay que resaltar que si parece que a nivel de LPs no ha sido un año muy espectacular, a nivel de estas referencias ha sido bastante fructífero. Desde el buen future garage burialista de Rainer Veil hasta el magnánimo Comissions I de Oneohtrix Point Never, una banda sonora para ir a misa, hemos encontrado muy buenas publicaciones en diferentes géneros. Ya a principio de año encontrábamos buenas referencias como el EP de Area Forty_One o el potente y electrizante Adhesive de Container. Pero su amaneramiento techno no ha sido ni mucho menos lo más destacable del género. Hemos tenido epés tan vibrantes como el de Floorplan (Robert Hood), muy orientados a la pista de baile y el exceso, u otros tan soberbios como el de Benjamin Damage, el de Alan Fitzpatrick y sus bombas o el de Head High (proyecto de Shed). Asimismo, también ha habido otros más canónicos y predecibles, como los de Cardopusher con Nehuen a pesar de su buen hacer, o como el de Vril, que a pesar del tono clasicista, tiene un resultado mucho más óptimo e interesante. Otros habituales de los que hemos hablado en algún momento como Silent Servant (con más de un epé) o Karen Gwyer, también han cumplido con las expectativas. Sobre todo esta última.

Punto y aparte merecen algunos de estos lanzamientos por su interpretación del ritmo en el techno o la riqueza en las texturas sonoras de sus ambientes. Entre estos podemos destacar el de Voiski, Inhalants, Moiré o Claro Intelecto. También es justo reivindicar epés muy completos y con capas sonoras muy elocuentes como Reality Testing de Lone, el Scythians EP de Me.Sh, por supuesto Resin EP de MGUN por su variedad o el fantástico Sonne de Rival Consoles. Este último recuerda por sus matices al estilo de Recondite que ha lanzado varios epés este año, aparte del álbum. No ha sido el único que ha lanzado pequeñas referencias además de los LPs, es algo que han hecho productores como Dalhous, Illum Sphere, Legowelt y Vatican Shadow (que no han parado, como es normal en ellos), Heterotic, Christian Löffler o Dntel. En cuanto a epés a los que tenía en el punto de mira y han decepcionado, el Asleep Versions de Jon Hopkins o, más tristemente, el de nuestro héroe de 2012: Himuro Yoshiteru. Su Balance es flojo.

Por otra parte, mientras que también ha habido epés de IDM de jóvenes como el de Ukkonen (que debutó el año pasado), también hemos tenido a veteranos como Lusine, o Squarepusher, que con los robots Z-Machines ha compuesto un EP que contiene alguna perla en sus temas. También en el house ha habido buenos movimientos en forma de singles o epés por parte de Octo Octa, Panda Bear, el distinguido sonido de Nathan Fake, los habituales testpressing de Demdike Stare o la fiesta que se monta Wesley Matsell. En definitiva, una cantidad ingente de buenos lanzamientos.

https://www.youtube.com/watch?v=v3cVKk1zW5k

Debuts y decepciones

Y para finalizar cerramos con los debuts destacables así como con esos discos de los que esperabas algo, o que simplemente se han quedado en algo mediocre o insípido. Entre estos cabe destacar lo de Heterotic (el proyecto de Paradinas y su mujer), que si bien al principio parecía un proyecto interesante por ser de quien era, hemos vuelto a comprobar un año más que se trata de algo menor, hecho parece sin esmero y con cuatro lugares comunes sin gracia. No sin gracia pero sí con mucha falta de punch el paso de I Break Horses a la electrónica, funcionaban mejor en el dream pop. Aunque si hablamos de la gran decepción del año en el ámbito electrónico, esa es la de Actress, que tanta abstracción en su sonido le está llevando a un terreno en el que se pierde todo el dinamismo y la experimentación interesante de discos anteriores. Rebajar al mínimo factores como el minimalismo, el ritmo más movido o el techno sofisticado llevan a esto.

Por otra parte, también estamos algo divididos con lo de Röyksopp, que con tanto cambio en su discurso, este disco prometía por el gran adelanto de Skulls, pero sólo se ha quedado ahí, el resto es poco trascendente. Como lo es la colaboración entre Eno·Hyde, que aporta poco y no trae nada interesante. Justamente como el viraje también en el estilo de Liars, que tras un notable WIXIW, se han metido en una vorágine electrónica de experimentación sin pies ni cabeza de difícil salida. Algo diferente les ha pasado a Tycho y Daedelus, el primero con parajes demasiado suaves y lentos y el segundo con exceso de clasicismo y tendencia al folk. Cuando elige este camino en sus discos, pierde bastante. Y ese disco del que esperabas algo más, en mi caso es el de Wysing Forest de Luke Abbott, que con una lenguaje sonoro bastante visto en su sello y en el que él mismo ha aportado pocas diferentes con respecto a anteriores lanzamientos, la verdad es que ha sabido a poco, aunque sea un disco que aprueba.

En el capítulo de los debuts, destacamos en la parcela de ambient a René Margraff y su Phasen, un ambient que te deja vacío, con buenas atmósferas y evocaciones y cierta dosis de noise que lo hacen más interesante. Otro a tener en cuenta, el del americano SD Laika y su That’s Harakiri. Un álbum que tampoco es espectacular, pero que con sus ritmos rotos propios del UK Bass y sus estridencias dementes hacen de él un disco y un artista al que tener en cuenta en el futuro. Al igual que con la productora polaca Zamilska, que se ha sacado de la manga un techno orgánico y contundente, rabioso y viciado con Untune, algo similar al también esperado debut de Objekt: Flatland. Aunque el más sorprendente ha sido el de Untold por su virulencia, forma de producción y temática.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=1956669206/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/tracklist=false/artwork=small/track=842144407/transparent=true/

Asimismo, otro de los debuts en largo más potentes, aunque en la parcela house, ha sido el de Leon Vynehall con Music For Uninvited. Deep house señorial y elegante cual cisne, con un acabado de bella factura que incluye momentos de relax y llamadas a quemar el fin de semana de alegría. Y solo en siete canciones; lo bueno, si breve, dos veces bueno. Más largo y tradicional ha sido sin embargo otra interesante ópera prima, Glow de Tensnake. También hay que apuntar los nombres de Kiasmos (algo más oscuro e introspectivo) y Redinho (synth funk para mover el bullarengue), que con sendos debuts van a dar que hablar en el futuro. Un debut superior en muchos aspectos, más completo y con mayor empaque, por su confluencia entre un techno suave y el deep house, ha sido el Workshop 19 de Kassem Mosse. Y por supuesto, el esperadísimo debut de Arca, con el que es imposible resistirse y no bailar. Ritmos latinos y sugerentes, recursos glitch y unas bases potentes para quedarse sordo.

Y este es el mastodóntico resumen de la escena electrónica internacional en 2014. Como faltan muchas cosas, y otras tantas que se pasarán, aquí va esta lista de spotify con 200 temas (por el momento). En breve publicaremos el resumen de la escena patria.

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