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La electrónica en 2015 (II): un repaso a la escena nacional

Si ayer tocaba un repaso a la escena internacional de 2015, ahora es el turno de los productores españoles, con algunos trabajos realmente buenos. A nivel general quizá no ha sido un año tan notable como el pasado, pero siempre hay lanzamientos de primer nivel que ofrecen un bucle durante bastante tiempo. Del techno al ambient, pasando por tendencias houseras, hablamos ahora de lo que ha dado de sí a grandes rasgos el 2015 electrónico en nuestro país.

Techno incombustible y de primer nivel

Y empezamos hablando de techno, un género en el que tenemos a productores de primer nivel y que en muchas ocasiones tienen más peso fuera de nuestras fronteras que a nivel estatal. Si hablamos del género en España, es ineludible hablar de Polegroup, sello fundado por Óscar Mulero, que este año ha firmado Muscle & Mind (PoleGroup, 2015), su tercer LP y seguramente el mejor hasta la fecha. En él ofrece un gran equilibrio entre los sonidos profundos del techno y atmósferas alrededor de ambient e IDM. Y ya que estamos en el sello, otro de los que ha tenido un año prolífico, por no decir bárbaro, es de nuevo Reeko, que ha publicado unos cuantos epés, aunque en PoleGroup sólo Bad Mood EP con su techno de trinchera. El resto los ha repartido por Mental Disorder con las dos partes de La Metamorfosis, que por sonido recuerda mucho a The Blue Album (PoleGroup, 2013) — uno de los mejores discos de electrónica de aquél año — , por Modularz con Constellation Andromeda y por el prestigioso sello Soma, con una de sus mejores referencias de este pasado año, barcelona #3:00AM. Buen salto también el del venezolano — pero afincado en España desde hace bastante tiempo — Cardopusher con su último disco, Manipulator (Boysnoize, 2015). Contundente como él sabe e irresistiblemente ácido por momentos.

Y para gran año por supuesto, el de Víctor Santana con Chaval Records. Este año ha planchado con su sello buenas colaboraciones con gente como Ken Ishii o Mark Broom, aunque si destaca una producción es sin duda su EP Live (Chaval Records, 2015), un goce para los acérrimos del sonido de Detroit traído a la actualidad. También hemos tenido referencias de veteranos como Eduardo De La Calle, que en formato EP han apostado por el techno con sonidos orgánicos, a veces bastante deep, en el caso de The Sequoia Symposium (Nonplus, 2015) o más relajados como los mostrados en Concept (Askance Discs, 2015). En general ha sido un curso bastante productivo, pues ha lanzado bastantes referencias, y entre estas también podemos destacar los sonidos más tech y clasicones como Chaitanya (Anemone, 2015). Además, ha sido el año de su debut en largo con un suculento The Intellinet Prophecy que ahonda en momentos más oscuros, otros más accesibles y partes más cerebrales. Asimismo, y hablando de productoras más jovenes, hemos tenido nuevo disco de la gallega Cora Novoa, Fight Love Faith (Seeking The Velvet, 2015), con su característico techno melódico. Eso sí, un LP algo irregular en conjunto, aunque con la exploración de nuevos sonidos en algunos cortes que hacen ver que tiene ahí un buen sonido que explotar de vista al futuro.

La importancia de las atmósferas

En el capítulo de los discos que tocan secundaria o primariamente el ambient, volvemos a reencontrarnos con Juan Rico, que también ha dado vida este 2015 a su otro gran alias aparte de Reeko, Architectural, con el que ha publicado un nuevo disco, no a la altura de Secret Chapter (Architectural Records, 2014), pero sí en la misma sintonía. Amour (Wolfskuil, 2015) es un bonito trabajo de ambient techno evocador y futurista, repleto de texturas con las que disfrutar. Gran año el suyo. Aunque si hablamos de discos puramente ambient, es de justicia destacar lo que ha hecho el madrileño Crisopa con A Lucid Dream Kit (n5MD, 2015). Un notable álbum con paisajes oníricos muy bien trabajados, con algunos temas que son evocación y emoción pura. Asimismo, el otro disco de ambient a destacar este año es el de Edu Comelles, que ha publicado en spa.RK Agost (spa.RK, 2015), un gran trabajo para quienes tienen a Brian Eno como referente musical. Comelles ha dibujado parajes que no existen.

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Por otra parte, en el apartado de progresiones electrónicas, destacamos Return & Rebirth (Solar Distance, 2015) de Uner. Ha creado su propio sello y en él tienen cabida esas melodías hilvanadas por una base que va in crescendo, como demuestra en este buen lanzamiento, dejando apartado momentáneamente su habitual tech house. El espacio está más de moda que nunca. Y eso es bueno. Para cerrar este apartado, recomendables las producciones de ambient oscuro y retorcido del catalán Exoteric Continent, Península y Continent — publicado el día de los inocentes — , ambas en Anòmia.

IDM, ruidismo y otras experimentaciones

Si hablamos de la IDM estatal, es obvio que no podemos dejar en el tintero a uno de los principales exponentes de este sonido, el cual ha ido mejorando con el paso de los años. Ya parece que trascendiendo cada vez más la frontera underground. Hablamos de Pina, que con Transit (Lapsus, 2015), un disco que funciona tremendamente bien como conjunto, se ha vuelto a colar entre los mejores discos nacionales para nosotros. Justamente al contrario que el madrileño Boris Divider, que con su nuevo LP ExaScale ha hecho un disco de glitch e IDM del que se esperaba más, como en producciones anteriores. Algo previsible. Y hablando de glitch hop, bastante bien el Smooth EP (Neonized Records, 2015) del gijonés Skygaze. Una perla en bruto. Además, en 2015 también han vuelto The Suicide Of Western Culture, a pesar de que Long Live Death! Down With Intelligence! (El Segell del Primavera, 2015) es un disco irregular. Aunque sus sintes analógicos ruidistas siguen funcionando bien en los temas de cabecera del LP.

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Sin embargo, punto y aparte merece el álbum de Music Komite, Congo Square (Discontinu, 2015), uno de esos álbumes que siempre gusta tener en cualquier sello por lo que representan. Fruto de la plataforma multidisciplinar fundada por Francisco Calderón, ha venido este interesantísimo trabajo que cruza diferentes géneros como el glitch hop, el jazz o la IDM. Un álbum atrevido que es de lo mejor que se ha escuchado en formato LP en nuestro país durante 2015. En Discontinu se publica poco, pero con calidad. Interesante también lo que han hecho Bradien + Eduard Esoffet en spa.RK, experimentación, IDM y ambient mezclado con spoken word en catalán.

Los bailes para sudar la pista

A este respecto de la pista de baile o lo que tradicionalmente ha sido ideado con miras a esta, este año pasado ha sido especial para BSN Posse por su buen Forever (Slime, 2015), dejando énfasis en que aquí también tenemos buenos ejemplos de footwork, aunque vayan jalonados con derivados house. Para volarse también las suelas de los zapatos con Maleza (Lowriders, 2015) de Strand. Una curiosa simbiosis entre el footwork, el wonky y momentos digitales para disfrutar de los matices sonoros. Lo que sí ha sido bastante más house es el trabajo del clasicazo ibicenco José Padilla con Blitz Magic (International Feel Recordings/N.E.W.S., 2015), sonidos suaves para disfrutar en la terraza del bar. Pero si lo que queremos es más club, más pista, hay que ir con Explicit (Halocyan, 2015), el clásico EP de Dosem con tech house para sudar un buen rato. Y para finalizar tenemos el buenrrollero EP de Brigitte Laverne (Foehn, 2015), que con sus más y sus menos, pues está algo disperso, tiene algún hit ochentero como este con el que cerramos este especial y esperamos un gran 2016 para los productores y productoras patrias.

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