Había expectación ayer y no decepcionó: el tráiler de Dune fue una de las sensaciones en Internet ayer. La nueva película del director Denis Villeneuve generó expectación con sus poderosas imágenes, con una increíbe creación de mundo, con su impresionante reparto y con su increíble ambición. Y digamos que la música tuvo también algo que ver.

Lo que pudimos oir fue una versión remezclada para el tráiler de manos de Hanz Zimmer, compositor de la banda sonora de la película, del tema ‘Eclipse’, de Pink Floyd. Esta versión amplificada y adaptada del clásico tema de cierre de su imprescindible The Dark Side of the Moon nos ha llevado a entrar un poquito en la concepción de dicho tema y su historia.

El final de un todo

La creación de la canción final no se puede empezar a entender sin la creación del resto de canciones del álbum, ya que la banda, y especialmente Roger Waters, había preparado este álbum conceptual para que cada canción resonase con el resto, en una especie de álbum de canciones que necesitaba escucharse de manera integral. Por ello mismo, los temas que Waters quería explorar en el disco son aplicables también a ‘Eclipse’:

Pensamos que podríamos hacer algo que girara en torno a las presiones que personalmente sentíamos que te llevan al límite… la presión de ganar dinero; la cuestión del tiempo, el tiempo que pasa volando; estructuras de poder organizado como la Iglesia o los políticos; violencia, agresión.

Si hilamos fino, todos estos temas los podemos ligar a algunos de los temas de la novela de Frank Herbert y, por consiguiente, con la adaptación que pretende Villeneuve. Y especialmente en ‘Brain Damage’, la canción que le precede y con la que establece una relación muy cercana y hasta simbiótica, entra de lleno en aspectos como la locura o la oscuridad que se cierne.

Pero más allá de eso, ‘Eclipse’ y su composición se alejan del resto de temas de The Dark Side of the Moon, ya que está menos anclada en la tradicional estructura pop que sí podemos apreciar en el resto. ‘Eclipse’ es una despedida con fuegos artificiales y también el punto de unión de los tonos y conceptos explorados en el álbum, así que su carácter tenía que ser más integral:

Recuerdo que trabajé duro para construirla y así agregar armonías que se unan a medida que avanzas en la canción. Porque no hay nada, no hay coros, no hay octava en el medio, solo hay una lista. Entonces, cada cuatro líneas haremos algo diferente.

Quién sabe si Villeneuve no conectó con esta manera de crear la canción a la hora de elegir la música para su tráiler. La novela de Herbert tiene una densidad y complejidad particular, grandes temas en su interior pero difícilmente trasladables a la acción cinematográfica, especialmente siguiendo al pie de la letra como desgraciadamente comprobó David Lynch.

Por tanto, la conexión Pink Floyd y Dune parece ir más allá de un superficial interés por el espacio y lo astronómico. Las obras exploran inquietudes del hombre moderno, la humanidad en su conjunto y su alzamiento en tiempos de oscuridad. Son especialmente resonantes las palabras de Cronopio sobre la canción en su análisis del disco:

Aunque separado de ‘Brain Damage’, el corte final del álbum se percibe claramente como una extensión de dicho tema, y en cierto sentido también como una extensión de todo el disco. Todos los sufrimientos, alegrías, derrotas y esperanzas que han surcado las distintas canciones del álbum quedan englobados en este emocinante cierre donde las voces se imponen a los instrumentos. Al final, el círculo se cierra igual que empezó, con un latido de corazón.

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Marcel
Marcel
9 days ago

Ticket to ride