“Margaret Thatcher” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/margaretthatchermuerte.jpg" class=”centro” />

La gente buena ha tenido un sueño maravilloso: Margaret en la guillotina. Porque la que gente como tú me cansa tanto… ¿Cuándo vas a morirte?

“Hagamos el sueño real”. Morrissey titulaba adecuadamente Viva Hate y encontraba allí un hueco para ‘Margaret On The Guillotine’, el “He tenido un sueño” de Martin Luther King Jr. mutado en deseo de muerte para Margaret Thatcher.

La policía británica le sometió a investigación oficial y llegó a entrar en casa de Mozz, dice la leyenda/realidad que con varios de los oficiales pidiéndole autógrafos al ex-Smiths mientras tenía lugar la absurda situación.

Morrissey replicó después con ‘Such a Little Thing Makes Such a Big Difference’, y esas frases finales:

Leave me alone, I was only singing
You have just proved again, most people keep their brains between their legs.

Es sólo una de las muchas y divertidas muestras que la influencia de Margaret Thatcher dio en la cultura pop británica. Pocos amores y muchos odios, ejemplificados a la perfección en esa mezcla entre himno saltarín y falso cover de la BSO de ‘El Mago de Oz’ vía Klaus Nomi (“ding dong, la bruja ha muerto”) que Hefner hicieron con ‘The Day That Thatcher Days’:

We will laugh the day that Thatcher dies,

Even though we know it’s not right,

We will dance and sing all night.

I was blind in 1979, by ’82 I had clues,

By 1986 I was mad as hell.

The teachers at school, they took us for fools,

They never taught us what to do,

But Christ we were strong, we knew all along,

We taught ourselves the right from wrong.

En los 80 ya teníamos pistas

“No habría nadie para luchar contra Margaret”, imaginan The King Blues en ‘What If Punk Never Happened’. Así habría sido, pero sólo quizás. Todo empezó en los 80, cuando el caldo de cultivo del punk y lo jodido de vivir en una Gran Bretaña que demolía las estructuras públicas (¿os suena?) dio lugar a que la música joven pudiese bailar mientras cantaba cosas como “Echad a los Tories” o ‘Maggie Maggie Maggie Out Out Out’.

No sólo desde el punk llegaba el malestar. El cercano ska se sumaba con la ciudad fantasma de los Specials (donde al gobierno los jóvenes le interesaban un carajo) o con el ‘Stand Down Margaret’ de The Beat:

You tell me how can it work

In this all white law

What a short sharp lesson,

What a third world war

I sometimes wonder

If I’ll ever get the chance

Just to sit with my children

In a holiday jam

Our lives seem petty in your cold grey hands

Would you give a second thought

Would you ever give a damn, I doubt it

Stand down Margaret

Awar!

Everybody shout it

Stand down Margaret!

Más allá de eso, ni siquiera quienes vestían elegantes se alejaban del nudo gordiano de la cultura británica de los 80:

And thank you Margaret Thatcher, “may you never come to harm”

He now serves cocktails and lettuce at a Top Peoples Health Club Farm.

Así acababa ‘Life At A Top Peoples Health Farm’ de The Style Council. Y otros más cercanos al indie-pop, como McCarthy, cantaban sobre ella en ‘In The Dark Times’. Por lejanos que los estilos pareciesen, siempre cuadraba el mensaje. Por ejemplo, nada que ver ambos con Crass, los autores de ‘How does it feel to be the mother of a thousand dead?’. El título es obvio, el tema también:

Las Malvinas

Si Crass la declaraban culpable de la muerte de miles, Robert Wyatt no la nombraba pero la tenía presente en todo momento mientras cantaba la fantástica ‘Shipbuilding’:

Is it worth it?

A new winter coat and shoes for the wife

And a bicycle on the boy’s birthday.

It’s just a rumor that was spread around town

By the women and children, soon we’ll be shipbuilding

Well I ask you

The boy said ‘Dad, they’re going to take me to task
But I’ll be home by Christmas.

It’s just a rumor that was spread around town

Somebody said that someone got filled in

For saying that people get killed in

The results of their shipbuilding.

Elvis Costello, el autor de esa canción, sí que hizo un retrato bastante más directo de Maggie, Maggie en ‘Tramp The Dirty Down’, donde también deseaba lo que hoy se ha cumplido: poder ver su muerte.

I saw a newspaper picture from the political campaign

A woman was kissing a child, who was obviously in pain

She spills with compassion, as that young child’s

Face in her hands she grips

Can you imagine all that greed and avarice

Coming down on that child’s lips

Well I hope I don’t die too soon

I pray the lord my soul to save

Oh I’ll be a good boy, I’m trying so hard to behave

Because there’s one thing I know, I’d like to live

Long enough to savor

That’s when they finally put you in the ground

I’ll stand on your grave and tramp the dirt down

Canciones de amor para gente desagradable

Había que estar mal de la cabeza para imaginarse a la Thatcher desnuda en uno de esos días helados, como hacía Austin Powers para superar el calentón. Pero eso no quita para que a la villana de este cuento pop no le hayan dedicado también canciones de amor.

Not Sensibles se le declaraban abiertamente: ‘I’m In Love With Margaret Thatcher’.

Por contra, Kitchens of Distinction también sufrían por ella y velaban por su bien. En 1989, le aconsejaban, con misericordia infinita:

Never relished violence,
but Margaret,
it’s time for your injection.

La gente sigue siendo mala, mala de verdad

Tomarnos por tontos, aprender por nosotros mismos lo bueno de lo malo… O educarnos en el pop y en la canción que se te metía en la cabeza y a la vez se posicionaba políticamente sin ningún tipo de problema. En ese terreno, Billy Bragg siempre se ha movido con soltura, pero especialmente en pleno “reinado” tory. Allí grabó muchas de sus mejores canciones, pero, además, Bragg ha sabido seguir bien por dónde camina la influencia Thatcheriana.

Y ya no sólo en la obvia ‘Thatcherites’, de 1996, sino también en la versión de 2011 de ‘Waiting For The Great Leap Forwards’:

It may have been Camelot for Clegg and Cameron
But on Coalition Cul-de-Sac there’s not much business going on
Youth unemployment’s rising and factories are failing,
Public servants marching, Europeans need help bailing
Things have not been this bad since the days of Margaret Thatcher
So keep calm and carry on watching X Factor

De aquello polvos estos lodos. The Divine Comedy, también recientemente, veían muy claro que el retrato de quien creó la crisis actual sólo está completo cuando vemos quién va en el coche con él:

Well that’s just me, the complete banker

In a black Bentley, Margaret Thatcher right here next to me

Oh, how I hanker for the good old days

When I was free and a complete banker

I’m a conscience free, malignant cancer on society

And one day you’ll let your guard down

And I’ll come ‘round again

Y de aquí nadie se libra: Asian Dub Foundation cantaban a la insurrección de la ‘Real Great Britain’ disparando contra la Cool Britannia con un juego de palabras insuperable:

Blairful of Thatcher

Stuck on the 45

The suits have changed

But the old ties survive

New britannia cool

Who are you trying to fool?

Behind your fashion-tashion

I see nothing at all

Thatcher jodió a estos chavales, que titularía Frank Turner (y al que, en afilada respuesta en Youtube, alguien le dice: “No fue Thatcher, fue Saville”). Margaret se ha ido colando por las rendijas de los últimos 30 años del pop, británico o no. Por ejemplo, el personaje de ‘Step Into My Office, Baby’ (Belle & Sebastian) cree que su decadencia como macho dominante en el curro comenzó justo con la Thatcher. Y los Iron Maiden de los 80 estarán encantados con el suceso de hoy.

La verdad, Margaret, no sólo Siniestro Total bailarían sobre tu tumba:

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