Anuncios

La psicodelia en 2013: un año para enmarcar (I)

En Hipersónica amamos las distintas variantes de la psicodelia. Tenemos preparados algunos especiales al respecto de cara al año que viene, pero de momento se nos antoja necesario repasar, aunque sea brevemente, lo que el género, en sus distintas variantes, ha dado de sí este año. En líneas generales podemos hablar de un 2013 excelso, al menos para nosotros. Una prueba de lo mucho que hemos disfrutado de la psicodelia este año: en un principio, teníamos pensado edificar una lista específica del género con los discos que más nos han gustado. Dado que la mayor parte de ellos, por no decir todos, han entrado en nuestra lista de los mejores trabajos del año — véase la entrega III, del 41 al 30 — , optamos por condensar lo más emocionante en un sólo artículo. Y aquí está: la psicodelia en 2013, sector Garage Rock y aledaños, un año para enmarcar.

De un tiempo a esta parte el Garage Rock vive un estado de esplendor permanente en el que todos los grupos parecen superarse a cada nueva entrega. El epicentro se encuentra en San Francisco, aunque encontramos otros ejemplos del movimiento en toda la costa oeste norteamericana y en algunos otros puntos del globo. No es casual: si en San Francisco se edificaron los pilares del Rock Psicodélico en la década de los sesenta, resulta natural que haya un puñado de grupos y personajes que, desde la contemporaneidad y propuestas que parten del clasicismo hacia la modernidad, revivan con garantías el género. Véase el puñado de grandes discos que hemos tenido la oportunidad de reseñar este año: Floating Coffin (2013, Castle Face), Sonic Bloom (2013, Reverberation Appreciation Society), Back To Land (2013, Thrill Jockey) o Hung at Heart (2013, Everloving), entre otros muchos.

Thee Oh Sees y Night Beats: hacia el firmamento

Si Thee Oh Sees encabezan la breve lista descrita anteriormente no es por mero azar. No parece que haya un grupo en mejor forma y con mayor cantidad de ideas mejor ejecutadas que ellos. John Dwyer ha edificado una discografía totémica y, vista ya en perspectiva, canónica: Floating Coffin no sólo es un puntal más en su carrera, sino, salvando Carrion Crawler/The Dream EP (2011, In The Red), la cima más elevada que han logrado alcanzar. La psicodelia del siglo XXI, vía Garage Rock y, a ratos en Floating Coffin, Noise Rock, tiene forma de pesadilla ácida, colores vibrantes y una fiesta de cuarenta y ocho horas. De fresas y miradas enajenadas: de Floating Coffin. A este disco hay que añadir el otro gran trabajo de psicodelia del año: Sonic Bloom, el segundo disco de Night Beats, cautiva desde su primaria concepción de la psicodelia garagera, en digna sucesión de su disco debut.

Como ya os explicamos en su día, el mérito de Night Beats no reside en su originalidad ni en su ruptura de esquemas pasados. Al contrario, se basan en ellos con entusiasmo. Esto, que sería achacable, y de hecho lo es, a casi cualquier otro grupo que se maneje en sus coordenadas, es una virtud en manos de Night Beats porque tocan con una pasión y una energía en absoluto asimilable por sus compañeros de generación Sonic Bloom tiene todo lo que le falta a Out of Sight (2013, Mock Records), el segundo disco de The Spyrals. Un punto de frenesí adictivo y glorioso que asomaba con mayor profundidad en su primer trabajo, The Spyrals (2012, Mock Records). A The Spyrals, no obstante, no debemos enterrarles aún: tienen margen de mejora. En el fondo, su mayor pecado este año es haber sido ensombrecidos por Sonic Bloom.

Ayer y hoy: Wooden Shjips, The Growlers, Fuzz

Sector viejos conocidos: Dead Meadow han cuajado un buen disco — Warble Womb (2013, Xemu) — y Wooden Shjips han hecho lo que siempre han sabido hacer: Back To Land es coquetear con los sesenta, con los riffs que se repiten hasta el infinito y con uno mismo. Sector somos-jóvenes-viva-la-vida: The Growlers han cuadrado el círculo de la psicodelia, el Garage y la melancolía a ratos derrotista a ratos agridulce en Hung at Heart. Llevan con nosotros desde febrero y el fuego que aviva sus canciones todavía no se ha apagado. Hung at Heart les confirma como un grupo maravilloso del que esperar no pocas joyas y reliquias en el futuro. Casi lo mismo se puede decir de uno de los discos más divertidos del año, Can’t Get No (2013, Burger Records), inagotable segundo disco de Dead Ghosts, donde el Country se cruza con el Rock ‘n Roll de toda la vida y todo es maravilloso.

Abramos un poco el foco. Dejando atrás el Garage Rock y entrando en terrenos más cercanos al Heavy Psych o el Space Rock tenemos a Fuzz, disco del año para Hipersónica, y Cosmonauts. De Fuzz (2013, In The Red) poco os podemos contar ya: el legado de Jimi Hendrix y, de forma más disimulada, el de Black Sabbath, se cruza con el hombre del momento, Ty Segall, y el Garage Rock vertiginoso del siglo XXI. Es perfecto. De Persona Non Grata (2013, Burger Records) ya os explicamos que es uno de los discos más adictivos de la temporada. Raca raca en forma de psicodelia espacial, y menos garagera que en sus anteriores entregas — por ejemplo, If You Wanna Die Then I Wanna Die (2012, Burger Records) — , y algunas canciones, como ‘What Me Worry’, que han vuelto loco a más de un editor de esta casa. No es para menos: Cosmonauts son mucho más tras este disco.

Francia y Australia: nada que envidiar

Otras ligas, otros deportes: de Francia hemos recogido con fulgor el último disco de The Feeling of Love, recomendación expresa de Álex. Tanto su directo como su disco, Reward Your Grace (2013, Born Bad Records) les colocan a la altura de los mejores discos del año en la materia. En The Feeling of Love residen golosinas pop de todo calibre, quiebros Shoegaze y una psicodelia apelmazada y dulzona que se eleva dos o tres palmos del suelo para competir con cualquier otro grupo de los anteriormente nombrados. Recogen el testigo de Strange Hands y The Limiñanas: de los primeros no hemos sabido nada este año. Sí de The Limiñanas, cuyo disco, Costa Blanca (2013, In The Red) ha estado algo por debajo del fabuloso Crystal Anis (2012, HoZac) — al que incluimos en nuiestra lista de los mejores discos garageros del 2012 — . Sigue siendo un grupo muy disfrutable, en todo caso.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=1510489151/size=medium/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/t=1/transparent=true/

Es obligado pasar por Australia y Nueva Zelanda para casi cualquier cosa. De allí proviene uno de los discos más espectaculares del año: Float Along — Fill Your Lungs (2013, autoeditado), de los geniales King Gizzard and the Lizard Wizard. No sólo por el cuarto de hora de puro desmelene que abre el disco, sino también por el tratado de Garage Rock y psicodelia subyacente a ‘Head On/Pill’. King Gizzard and the Lizard Wizard tocan todos los palos del género y todos los tocan muy bien, muy rápido, con mucha pasión y de forma muy divertida. Varios peldaños más abajo se colocan los neozelandeses Ghost Wave, que en Ages (2013, Arch Hill) miran hacia el espacio y las guitarras ensimismadas algo más alejadas del Garage. Merece la pena citar a las australianas Beaches: She Beats (2013, Chapter) se sitúa en la onda de Ghost Wave aunque con un punto más Shoegaze-Noise.

Cajón de sastre y decepciones

Más discos que oscilan entre lo notable y lo disfrutable a ratos: Campfires y su Tomorrow, Tomorrow (2013, Fire Talk) ha ocupado ese espacio irrellenable que Woods han dejado este año en nuestros corazones. Muy divertido también el trabajo de Burt Ones, You’ll Never Walk Alone (2013, Burger Records) y el de Dead Rabbits, The Ticket That Exploded (2013, Fuzz Club). The Everywheres ha sido uno de los discos que mejor sabor en el paladar me ha dejado con apenas unas cuantas escuchas: su segundo disco, The Everywheres (2013, Father/Daughter), es Garage Rock suave, acogedor, del que nunca quiero salir. También merecen un pequeño espacio aunque sea The Hussy y su tercer disco, Pagan Hiss (2013, Southpaw), menos inspirado que Weed Seizure (2012, Tic Tac Totally) pero aún fresco y de fácil digestión.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=4283672250/size=medium/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/t=3/transparent=true/

Y para terminar, un pequeño glosario de decepciones a nuestro juicio. La primera de todas, de la que ya os hablamos aquí, Pond: Hobo Rocket (2013, Modular) deja de lado la fiebre exagerada de psicodelia de su anterior disco, Beard, Wives, Denim (2012, Modular), y se enmaraña en el pastiche espacial-exagerado de Tame Impala, solo que en versión fallida. Eat Skull también han bajado el listón en su tercer disco, III (2013, Woodsist): de la locura desenfrenada de los anteriores no queda nada. Por su parte, Psychic Ills han cuajado en One Track Mind (2013, Sacred Bones) uno de los discos más planos del año en la materia. Y finalmente la que, personalmente, es la decepción del año: The Black Angels, otrora paladines en la materia, han publicado el peor disco de su carrera hasta la fecha: Indigo Meadow (2013, Blue Horizon), que no tiene nada de lo que les hizo imprescindibles.

Mañana segunda entrega del balance anual: pop y psicodelia. Mientras tanto, en Spotify hemos recopilado algunas de las canciones citadas en este especial.

Lo mejor de 2013 en Hipersónica

Anuncios