Anuncios

La psicodelia en 2013: un año para enmarcar (II)

Segunda entrega del repaso a lo que ha dado de sí la psicodelia en sus distintas variantes este 2013. El lunes os hablamos de una de las ramas del género más queridas y glosadas por todos nosotros, el Garage Rock, y sus protagonistas sempiternos y cada vez más y más cerca del firmamento: Thee Oh Sees, The Growlers, Wooden Shjips, Night Beats, todos ellos han dado forma a un año especialmente positivo en la materia. Hoy es el turno de los caminos más amables y menos jaraneros de la psicodelia, que también tienen su espacio en Hipersónica anualmente. El viernes, en el último capítulo del especial fin de año, retomaremos la psicodelia desde las vertientes del Space Rock y el Heavy Psych. Pero antes toca hablar de discos mal hechos que en el fondo están bien, discos que definen como ningún otro el 2013 y discos que son puentes hacia discos aún mayores. De Pop, en suma.

https://www.youtube.com/embed/s5N1e1sWJ7o

Hay que tener en cuenta las diferentes perspectivas desde las que se afronta la psicodelia en las diferentes entregas, es cierto, pero visto en perspectiva tengo la sensación de que, en lo relativo al Pop, al Folk y variantes varias, este ha sido un año de menor entidad. Tan sólo un par de discos, a lo sumo, entran en la categoría de trabajos de real calibre. Se antoja necesario citar aquí a unos viejos conocidos de esta casa, Crystal Stilts, cuyo Nature Noir (2013, Sacred Bones Records), es la vuelta de tuerca idónea y en su punto exacto, por fallida y deliciosa, al In Love With Oblivion (2011, Slumberland) que tanto nos enamoró hace dos años. De aquel ruido incesante, del punto fifties mediante el que Crystal Stilts se travestían de bardos de la psicodelia garagera, hemos pasado a las cuerdas trenzadas, los violines y la elegancia, aun fallida y errónea, por bandera.

Trayectorias que van: Foxygen y White Fence

La jugada era arriesgada, porque sólo esperábamos más y mejor, pero ha resultado redonda. Nature Noir es por derecho propio uno de los discos más brillantes del año, y en su parcela no tiene rival. Crystal Stilts han acudido a los sesenta y a The Velvet Underground, terreno en el que Foxygen se han manejado con cierta maestría durante los dos últimos años. Es cierto que la magia improvisada y adolescente de Take The Kids Off Broadway (2011, autoeditado) se ha esfumado en el mucho más cerebral We Are the 21st Century Ambassadors of Peace & Magic (2013, Jagjaguwar), pero no por ello debemos menospreciar el desempeño de un grupo que camina entre el caos real y el imaginado. Su gusto por The Kinks o Love se ha acentuado. ‘San Francisco’ es una canción prácticamente superior a cualquier otra de Nautre Noir.

https://www.youtube.com/embed/KtdWGGpvY1s

Sin embargo, cierto deje de decepción sobrevuela el disco, como si las canciones necesitaran un calentón, menos orden, más corazón. Es normal, dado el impacto que nos causó su anterior trabajo y hay más cosas elogiables en estos Foxygen que reprochables, algo que quizá no pudiéramos decir antes. Sólo queda esperar que sobrevivan a sí mismos y continúen su evolución, por lo demás, aún esperanzadora. De quien también podemos prever más positivas noticias en el futuro es de Tim Presley, White Fence, cuyo Cyclops Reap (2013, Castle Face) le coloca como un compositor que, si evita sus propios devaneos experimentales, es brillante. White Fence trabaja mucho y su música a veces adolece de reposo. No es el caso de Cyclops Reap, quizá su mejor disco hasta la fecha, donde el Lo-fi se intercala con la psicodelia pop en forma de canciones imperecederas.

Trayectorias que vienen: MGMT y The Flaming Lips

Sección grupos-que-ejecutan-cualquier-idea-que-les-sobrevuele-la-cabeza, en la que también podemos incluir a Presley: MGMT y The Flaming Lips. Los primeros cada vez quieren sonar más como los segundos. Tras un primer disco muy irregular culminado con dos hits interplanetarios y un segundo disco, Congratulations (2010, Columbia), apoteósico y brillante, MGMT se enfrentaban a la encrucijada que ellos mismos se habían creado. Y escogieron la tercera vía, lo que en psicodelia implica, o al menos para ellos implica, hacer el disco más raro posible: nadie sabrá por dónde vas, de modo que nadie podrá reprocharte nada. MGMT (2013, Columbia) es un cúmulo de ideas extrañas, viajes alucinados y, quizá, estupefacientes caducados. En cualquier caso, dibuja a un grupo que se muestra indiferente a cualquier tendencia u opinión ajena a ellos mismos. Otra vez. Para bien.

https://www.youtube.com/embed/uG2Pgd6Tm7Q

Es lo que The Flaming Lips llevan haciendo durante toda su carrera, también para bien, con resultados a veces apreciables y otras veces geniales. The Terror (2013, Lovely Sorts of Death) es según probertoj el disco que mejor define 2013. Quizá por chungo. Quizá porque representa como ningún otro nuestros peores miedos. Quizá por su título: el terror. Quizá por el corazón de las tinieblas y Kurtz. Quizá por el verano que se avecina y que tiene más de infierno que de playa. Quizá porque The Flaming Lips han edificado, partiendo de su imperecedera locura, un disco que sólo se puede comparar consigo mismo, que juega a un deporte diferente y que les coloca, otro día más, como el grupo más alucinado y alucinante de nuestro tiempo. Tan difícil de digerir, tan feo y tan apocalíptico como este 2013 cuyos rasgos definitorios sólo rememoraremos en The Terror.

Psicodelia y Folk: Kurt Vile, Ty Segall

El terreno difuso en el que se mueve el artículo de hoy, dado que abarca distintos rangos de psicodelia, hace que la pregunta sea pertinente: ¿hasta qué punto cuadran junto a los nombres anteriormente descritos Kurt Vile y Ty Segall? Lo cierto es que desde el Folk, ambos han compuesto discos, a su modo, psicodélicos. De especial gozo para medio universo ha sido el disco de Vile, Wakin On A Pretty Daze (2013, Matador), quien ha alcanzado su, hasta el momento, cima compositiva gracias a conceptos tan milenarios como la repetición de esquemas, los latidos a medio gas y un manto de delicadeza y calidez ante el que no caben peros. A mí Smoke Ring for My Halo (2011, Matador) ya me pareció un disco excelso, muy por encima del publicado por su anterior banda, The War On Drugs, ese mismo año. Pero Waking On Pretty Daze está a otro nivel, en todos los sentidos.

https://www.youtube.com/embed/bd0K76H7sU8

Kurt Vile ha optado por el exceso calmado y relajado: canciones que se marchan a los nueve o diez minutos sin demasiada justificación y que, pese a los apriorismos, funcionan deliciosamente bien porque son blandas y accesibles como la mantequilla. Nada de embalajes complicados: Kurt Vile da rienda suelta a su imaginación, preñada de lisergia, en largos y monótonos desarrollos que son gloria bendita. Por su parte, Sleeper (2013, Drag City) toma la vía contraria: concreción cimentada en el vértigo del Garage Rock y una psicodelia ocasional que tiene más que ver con Tyrannosaurus Rex o Donovan que con los grandes referentes en los que se maneja Vile. Pero aquí también hay espacio para el ensoñamiento excéntrico y campestre (‘Crazy’, ‘The Man Man’) o la herencia más brillante de Hair (2012, Drag City) en ‘Come Outside’ y ‘6th Street’.

Discos pequeños que querían ser grandes

Los anteriores han sido, más o menos, los grandes nombres del año en las coordenadas del Pop, el Folk y la Psicodelia. Discos que, a su modo, han sido grandes pretendiendo ser grandes — especialmente los de The Flaming Lips y Kurt Vile — . Hay un puñado de nombres que se han quedado a mitad de camino, algo no malo de manera obligada: muchos de ellos son demasiado primerizos o jóvenes como para exigirles mucho más. Por ejemplo, Elephant Stone: su disco homónimo, Elephant Stone (2013, Reverberation Appreciation Society) es tierno de lo mucho que intenta enmendar sus propios errores. Ofrece píldoras pop increíbles — ‘Masters of War’, ‘Hold Onto Yr Soul’ — intercaladas con referencias a la cultura india y patinazos de libro. En su línea, me ha parecido más divertido que el homenaje eterno a los sesenta de Jacco Gardner en Cabinet of Curiosities (2013, Trouble In Mind).

https://www.youtube.com/embed/p1Dg1gbNRsc

Quizá toda la dosis de personalidad y ruptura que echo en falta en Jacco Gardner sobre en Jonathan Rado, una de las dos patas que sostienen Foxygen, cuyo Law and Order (2013, Woodsist) es tan enorme por momentos como desastroso. Intercala alguna de las mejores canciones del año — ‘Faces’ — con alguna de las peores — ‘Pot of Gold’ — , en un brebaje a ratos excesivo, a ratos en su punto, siempre desequilibrado. Puestos a navegar en la excentricidad, nada mejor que el disco de Dumbo Gets Mad, Quantum Leap (2013, Bad Panda), que enarbola la bandera de la exageración, el histrionismo y la postura explícita. Es cierto que su jarana sonora tiene poco de delicada y es inasumible si no frecuentas su onda sonora, pero también lo es que esconde canciones tan maravillosas y entretenidas como ‘Indian Food’.

Algo muy parecido al futuro

Es posible que a ningún otro disco le cuadre mejor la etiqueta pequeño pero grande que al de Halasan Bazar, Space Junk (2013, Crash Symbols), que recoge el testigo de su anterior obra, How To Be Ever Happy (2012, Moon Glyph). ¿Qué tiene de basura y de cósmico el disco de los daneses? De basura quizá poco, no más allá de las piezas inservibles del corazón que se despedazan poco a poco en canciones como ‘Wondering Why’, joyas pop de dormitorio. De espacial, y de especial, mucho: psicodelia de bajos vuelos por decisión propia y un recorrido a largo plazo que se presume apasionante. Parecido recorrido el de Holydrug Couple: chilenos, han debutado con Noctuary (2013, Sacred Bones) en discográfica mayor. Escuela Tame Impala, clase Lonerism (2012, Modular): como tentativa bastante bien, aunque hay más detalles intuidos que realidades.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=3533699099/size=medium/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/t=8/transparent=true/

Otro grupo del que intuimos más cosas de las que sabemos es Temples. Un EP y dos singles estupendos les avalan de cara a 2014. Su primer larga duración saldrá pronto, se llamará Sun Structures y estará editado por Fat Possum. De momento nos podemos conformar con Shelter Song (2013, Hostess), Colours To Life / Ankh (2013, Heavenly) y Keep In The Dark / Jewel of Mine (2013, Heavenly). Temples, hasta el momento y como reclamaba más arriba, podrían ser el punto intermedio entre Gardner y su estricto revival y Rado y el ambivalente carácter de su primer disco: Pop Psicodélico elegante, con el punto justo de homenaje y modernidad y algunos ganchos por aquí y por allá (‘Keep In The Dark’, el fabuloso adelanto de ‘Mesmerise’) que, junto a Halasan Bazar y Holydrug Couple, les colocan en un etéreo pero tangible estadio por encima de todas las demás promesas.

Las decepciones del año

Hay quien ha decidido incluir el disco de Youth Lagoon entre sus decepciones. Quisiera aprovechar este último espacio para enmendar la mayor: The Year of Hibernation (2011, Fat Possum) sí era un trabajo flojo, demasiado apegado al canon moderno del Dream Pop que hace dos años se antojaba tan imprescindible para triunfar en según que foros. Wondrous Bughouse (2013, Fat Possum) es todo lo contrario: pasar del Lo-fi de habitación al excesivo barroquismo de sus canciones. Youth Lagoon quiere sonar tan enorme que las canciones se le van de las manos, incontrolables, y desbordan un disco desatinado por momentos. Pero es un paso inteligente y más atractivo del que preveía su inicial trabajo, y por ello, más que decepción, en mi caso ha supuesto una agradable sorpresa. El mejor ejemplo de ello: ‘Pelican Man’, pese a su coqueteo con el sinfonismo.

https://www.youtube.com/embed/k91eIiDmq3s

Hablar de decepciones reales, algunas de ellas muy sonadas, me lleva hasta Ducktails, por ejemplo. The Flower Lane (2013, Domino) es perpetuar los peores vicios del Dream Pop, ahora trasnochado en los sonidos New Wave de los ochenta. Horroroso a excepción de ‘Ivy Covered House’, aún más agridulce si lo comparamos con su más que disfrutable III Arcade Dynamics (2011, Woodsist). Algo parecido se puede decir de II (2013, Jagjaguwar), la segunda entrega de Unkown Mortal Orchestra. ¿Buenas ideas? Puede, pero también una falta total de espíritu y esquinas, vericuetos emocionantes donde colarse. Del mismo modo, Golden Animals tampoco han sabido manejarse demasiado bien en los postulados a priori interesantes de Hear Eye Go (2013, Reverberation Appreciation Society). Sea como fuere, son decepciones que no enturbian un buen año.

El viernes, la entrega final, a cargo de Cronopio, tocando el Space Rock y el Heavy Psych. En Spotify hemos recopilado algunas de las canciones citadas en el especial.

Lo mejor de 2013 en Hipersónica

Anuncios