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La Roux — Trouble In Paradise

El del “parto difícil” es el mejor tópico que se le puede aplicar a Trouble In Paradise, el segundo disco de La Roux. Eso y el estereotipo de la madre soltera, porque, durante la gestación de su retoño, Ellie Jackson se ha quedado compuesta y sin pareja. Pareja musical, quiero decir; donde antes eran dos, ella y Ben Langmaid, ahora sólo queda la parte femenina de la pareja.

Y por supuesto, el tópico de que el segundo disco es el más difícil, también se lo podemos aplicar a esta colección, porque, los embarazos normales suelen ser de 9 meses. 2 ó 3 años en el caso de los discos, pero ella se ha tomado nada menos que 5 años para dar forma a sólo 9 nuevas canciones, así que el Trouble del título está más que justificado y no hay dudas sobre de dónde procede.

La Roux: la pelirroja se queda sola

Así que, ahora que La Roux es realmente “la pelirroja”, y no “la pelirroja y su compañero”, tenemos un trabajo que, como digo bien merece su título por casi todo lo que imaginamos leyendo entre su única línea.

El paraíso es el de la fama y el éxito, conseguidos gracias a La Roux, un debut que bien valía hasta el Grammy que se llevaron por él. El paraíso también son esas largas “vacaciones” que Jackson se ha tomado. Y lo entrecomillo porque éstas, han estado trufadas de problemas de todo tipo, como el abandono de Langmaid, o los problemas con la voz que ella ha sufrido, así como porque, no se puede decir que haya estado de brazos cruzados, ya que hace tiempo que se pudieron escuchar canciones nuevas en vivo y se sabe que estuvo trabajando junto a White Lies. Y, por supuesto, el paraíso es también ese que todos imaginamos; esa playa de arenas blancas, con una hamaca entre dos palmeras y un camarero, por lo menos como Isaac Washington (los más viejunos del lugar ya sabrán de quién hablo) trayéndonos unas piñas coladas al ritmo del calypso, que para eso en el disco hay unos cuantos temas que suenan precisamente a eso.

Pero también está el reverso tenebroso, el Trouble, los problemas, de los que poco queda que decir ya, como el de quedarse sola, el de culpar a Langmaid de algunos de los problemas en la gestación del disco o el saber de primera mano, que la fama no es tan bonita como la pintan y que puede acarrear ansiedad y otros males psicológicos y físicos, como el de la voz.

Pero superados todos esos problemas, el hecho es que Trouble In Paradise está aquí ya, con sus nueve flamantes temas, y con más La Roux, retomando en parte las cosas donde se quedaron con el primer álbum y deshaciéndose en parte de algunas otras de las que ya estábamos advertidos por ella.

Trouble In Paradise, de problemas y partos complicados…

Así, volvemos a tener un disco de synth pop retro, que mira cara a cara a los 70 y los 80 (de nuevo). Un disco que, además viene también con esa dicotomía del título impregnando su sonido, porque a la vez, nos da un de cal, con momentos optimistas y letras simplonas y otra de arena, volviéndose oscuro por momentos, con letras más serias y profundas: que no nos engañen las florituras tropicales, que no todo es calypso, piñas coladas y vacaciones.

Además, es de agradecer que la capacidad para el hit serio, bien estudiado y no el facilón que tanto se estila en la actualidad, siga ahí, intacto aunque no omnipresente, salpicando el listado por aquí y por allá.

De hecho, no hay más que escuchar un par de veces ‘Uptight Downtown’, con esos metales a lo Duran Duran en su mejor época y esas guitarras funk tan Chic para quedar prendados de un tema que, no es ni un ‘In For The Kill’ ni un ‘Bulletproof’ pero tampoco tiene demasiado que envidiarle y que, con algo de tiempo se convertirá en otro clásico del pop.

Casi más inmediato y mucho más divertido es ‘Kiss And Not Tell’, un contagioso tema que quizás peque de ser algo más frívolo, pero que igualmente queda pegado a nuestras mentes (no en vano, a más de uno le recordará en exceso a ABBA) y nos sorprenderemos en más de una ocasión tarareándolo involuntariamente.

Los ritmos tropicales de los que hablaba antes aparecen con ‘Cruel Sexuality’, otro de los temas más directos del disco, con sabor ochentero (¿alguien más escucha por ahí un bajo que parece un préstamo del ‘Lessons In Love’ de Level 42 casi tanto como que los colores de la portada de La Roux están inspirados en los del vídeo de éstos?) y tono festivo, aunque por debajo de sus melodías paradisiacas corran los problemas de pareja.

Pero también hay tiempo para alejarse de esos sonidos soleados y ponerse dramáticos, como en ‘Paradise Is You’, una balada dirigida por un solitario piano al que se van acoplando sintetizadores y coros in crescendo, aunque la vuelta al trópico está asegurada con ‘Sexotheque’, otro tema de letra ingenua y sonido quizás demasiado luminoso para una temática algo sórdida, sobre esa especie de la que casi todos conocemos algún ejemplar, ese tipo que gusta de la compañía femenina en locales con luces de colores previo pago de su importe: otro estereotipo muy ligado a islas paradisiacas, por cierto.

Menos directo aunque con una más valiosa recompensa escondida en su fondo, es ‘Tropical Chancer’, que, como su nombre indica, vuelve a evocar playas y noches calurosas, aunque desde una perspectiva más seria que sus compañeras “tropicales”.

Silent Partner’ es una liberación en forma de puro synth pop de los ochenta con los justo y necesarios toques de actualización. Su tono es más sombrío, como merece una temática como la que trata; las discusiones entre Jackson y Longmaid que acabaron con la salida de éste y que, según ella eran una continua intromisión de él cuando en realidad debería haber estado callado y haberla dejado hacer. Y de hecho, es uno de los cortes más redondos del álbum, creciendo y creciendo hasta los 7 minutos, evolucionando al final hacia algo muy diferente a lo que ofrece la canción al principio.

Como también crece el final del disco, claro. ‘Let Me Down Gently’ es el toque dramático que se merece un disco como este, que juega con la luz y la sombra, la alegría y la tristeza o la frivolidad y la seriedad. Un tema que, con su sabor retro y sus perfecta producción juega la baza de ser completamente atemporal y la gana. Y mucho ojo a ese escalofriante saxo: no escuchábamos nada así desde el último trabajo de M83.

Y para cerrar, ‘The Feeling’ pone la guinda con un estribillo digno de los mejores Eurythmics, aunque la canción, no sea en absoluto la más memorable del álbum.

8.2/10

En definitiva, La Roux, ha tardado (ahora ya si, en singular y no por error como solía ocurrir en el primer disco) en volver, pero lo ha hecho por la puerta grande. Ha sabido dejarnos un disco sólido, escueto, justo con lo necesario para reforzar su fórmula y darle las pequeñas pinceladas para hacerla fresca otra vez, aunque su sabor sea de lo más añejo.

Pero esa es precisamente su fuerza: muchos tratan de vivir del revival, pero pocos lo hacen bien, y Ellie Jackson es una artista con la suficiente personalidad e inteligencia como para superar con nota un difícil trance como el del segundo disco mezclado con una situación personal tan complicada como la que ha rodeado Trouble In Paradise. Ahora si, ella y su criatura pueden decir que salieron airosas de un parto complicado.

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