Lady Gaga, deseando sacar nuevo álbum en 2012: nosotros, no tanto

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Lady Gaga llegó a la escena comercial convertida en el muy necesario catalizador que necesitaba. En una época en la que andábamos cortos de sangre fresca que realmente aportara algo y tuviera vistas de permanecer en la carrera algo más de los tres meses que aguantara el single de turno, llegó ella, estrafalaria pero todavía dentro de ciertos márgenes, con un disco arrollador y una propuesta que inyectaba lubricante a la escena.

The Fame triunfó trayendo debajo del brazo temas como ‘Just Dance’ o ‘Paparazzi’ — increíblemente mejorado en The Remix -, y la guinda la puso el EP The Fame Monster, que hizo todavía más atractiva la propuesta, mostrando un lado algo más turbio, menos comercialoide y mostrando una perspectiva alejada del algodón de azúcar de Katy Perry y quizá más cercana a aquel retorno fantástico de Britney con su Blackout. No podíamos pedir más.

Pero llegó el esperado y difícil segundo disco, y Lady Gaga hizo que muchos de los que nos habíamos subido a su carro, nos bajáramos decepcionados tras darle más de una y más de dos oportunidades a Born This Way.

Defenderla se había convertido en un acto kamikaze, y a diferencia de aquellos inicios donde la locura y el desenfreno estético se apoyaban en un trabajo novedoso, divertido incluso muy al pesar de muchos, ahora sus apariciones desataban la polémica sin el relleno anterior. El cascarón se había vaciado, y sólo quedaba la necesidad compulsiva de llamar la atención.

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Seguían quedándonos los directos, sensacionales ya que si de algo no se puede acusar a la Germanotta es de ausencia de talento vocal y carisma interpretativo. El último, un muy discreto especial de Acción de Gracias que nos hizo pensar, de nuevo, por qué no se desprende de la parafernalia para mostrarnos este lado más íntimo con mayor frecuencia.

Esto, unido al estupendo tema que nos regaló por Navidad, ‘Stuck On Fuckin’ You’, crean sentimientos encontrados en cualquiera que se haya visto en la tesitura de desdecirse de su gusto por la cantante tras su último álbum.

Las noticias comenzaron a saltar a finales de 2011, hace cuatro días, como quien dice. Lady Gaga estaba preparando nuevo disco, y ella misma declaraba que todo el proceso había comenzado, a pesar de que sólo seis meses separaban estas declaraciones del lanzamiento de Born This Way.

He empezado a componer y ya tengo el título, y todos los conceptos están empezando a florecer y encajar.

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Una vez más, a los mandos de la composición junto a la propia Gaga estaba Fernando Garibay, responsable de prácticamente la totalidad de los cortes de su segundo álbum y con el que se encuentra actualmente de gira. Eso es malo. Pero juntos grabaron de manera rústica ‘Stuck On Fuckin’ You’. Eso es bueno. Entonces, ¿de qué depende encontrarnos con un nuevo fiasco en lugar de con un disco que no tropiece con la misma piedra?

Desde luego, repetir fórmula tanto en la composición como en la producción, no parece, a priori, ser una ayuda en lo que a superarse se refiere. DJ White Shadow, responsable de producir un buen número de temas de Born This Way, ha declarado que va a formar parte del equipo que prepare este tercer disco. Otro obstáculo a la hora de salirse de la tónica de este álbum.

Sin embargo, nada ha dicho todavía RedOne, que se ha hecho cargo de la mayoría de los mejores temas de Gaga: ‘Just Dance’, ‘Poker Face’, ‘Bad Romance’ o ‘Alejandro’. También metió mano a ‘Judas’, para mí uno de los pocos que se salvan de ese despropósito de tracklist. Ya puestos a repetir personal técnico, que lo haga con uno de los que verdaderamente han supuesto un acierto.

Si continúa este afán por darle un aire electrónico a todo lo que pare el pop comercial, entonces las apuestas volverán a jugarse al mismo número de Born This Way. No vamos a pillarnos los dedos diciendo que el próximo disco de Lady Gaga, si va por estos derroteros, será un mojón de proporciones bíblicas, pero desde luego, los ingredientes están ahí para volver a caer en la misma fórmula. Sin embargo, un cambio en la producción, o incluso una vuelta a los iniciso en la persona de RedOne, podrían devolvernos a una Lady Gaga fresca, descocada pero divertida, polémica pero original, y sobre todo estilísticamente propia, no una reproducción de lo que oíamos en los ochenta, por mucho que las influencias nunca terminan de desaparecer.

Vídeo | Youtube

Vía | Toyaz World