Lady Gaga concluyó ayer su visita a España tras su concierto en Madrid. El Palacio de los Deportes de la capital congregó a más de 15.000 asistentes, gran parte de los cuales hicieron cola durante horas ante las puertas del recinto, con avalancha histérica entre medias incluida.

El espectáculo, para los afortunados que pudieron hacerse con una de las poco asequibles entradas que volaron tal cual se pusieron a la venta, fue apoteósico y cumplió todo lo que prometía: una auténtica exhibición de vestuario y puesta en escena combinados con un sonido y una actuación por parte de Lady Gaga en su línea, fantástica y divertida. Muchos destacan que los parones para los cambios de atuendo enfriaron el ambiente hasta resultar incómodos, pero en este tipo de espectáculo y con tal parafernalia, este tipo de detalles son esperables.

Sin embargo, el concierto de Madrid está teniendo más repercusión por cierto incidente que condenó a entre 200 y 400 fans que habían pagado religiosamente su entrada a quedarse con las ganas. El problema es que estas entradas se habían vendido de modo extra-oficial — en reventa, para hablar más claro — y se comprobó por parte de las autoridades organizadoras del evento que se trataba de entradas falsas.

Según apuntan fuentes oficiales — hasta la misma Espe lo ha comentado en una entrevista improvisada -, se produjo un robo del papel en el que se imprimen generalmente estas entradas en un centro comercial. De este modo, los chorizos sólo tuvieron que imprimir las entradas con la misma tipografía y características que una entrada oficial. Con lo que no contaban era que el papel ya venía numerado, de manera que los encargados de puerta del concierto comprobaban una a una cada entrada y si su numeración coincidía con el rango sustraído, el poseedor se quedaba en la puta calle.

Muchas voces se alzaron pidiendo explicaciones al centro comercial que las expedía, pero como hubieran sabido de haber leído la letra pequeña, éste sólo habría sido responsable de la jugada si las entradas hubieran sido adquiridas por vía legal. Esto es, en cualquiera de sus tiendas y con un justificante de compra.

Lo que sí podría exigirse al centro comercial es que hubiera avisado de la jugada de alguna manera, aunque es comprensible que no se les pueda responsabilizar del asunto si ellos no han vendido ni imprimido las entradas. Los únicos responsables aquí son los falsificadores y los que compraron sus entradas a través de la reventa. Claro que es una putada gastarse el dinero en una entrada que termine resultando ser una falsificación muy bien hecha, pero cuando se adquieren los tickets a través de canales poco fiables una de las posibles consecuencias es que seas la víctima de un timo en toda regla.

Si es vuestro caso, si os han robado de mala manera, no hay manera de reclamar al centro proveedor de las entradas. Lo que sí se puede hacer es denunciar a las web donde se compraron las entradas falsificadas, ya que se pagaron a través de tarjeta de crédito, quedando un registro de quién ha sido el destinatario de este dinero.

Aquí podéis ver la que se lió cuando se empezaron a producir los primeros parones tras la apertura de las puertas, y a uno de los afectados explicando de primera mano lo que ha ocurrido.

http://www.youtube.com/v/CCD_Tv6hRRM?fs=1&hl=es_ES

Vídeo | Youtube

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