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Lamb of God — VII: Sturm Und Drang

Existen ciertos tipos de bandas con los que, por unos motivos o por otros, no te sale del alma ponerte exigentes con ellas. Bien sea porque les guardas un enorme cariño desde hace años o bien porque desde tu propio subconsciente asumes que la banda en sí no da para más y no les pides más de lo que ofrecen. El listón con ellos parece ser más flexible que con el resto, cosa que puede parecer injusto para otros grupos, pero las filias y las fobias son inevitables en el individuo. Uno no se resiste a las mismas, las acepta como suyas y sigue adelante.

No sabría explicar los procesos mentales que se desencadenan en mi cerebro para que la música de Lamb of God me convenza casi de manera inmediata. Será el poderío de los guitarristas, capaces de sacarse riffs gruesos y potentes como si fueran churros, la tremenda habilidad como percusionista que tiene Chris Adler o la monstruosa voz de Randy Blythe, cuyos guturales suponen toda una inyección de adrenalina. Quizá en alguna parte de mi mente haya un interruptor que se activa automáticamente cuando arranca a todo pistón su groove metal de dejes extremos y hardcore, incluso hasta de sus esfuerzos más flojos consigo rescatar alguna cosa. Quizá porque asumo que su techo es menor, no les termino poniendo el listón muy alto.

Lamb of God, levántate y lucha

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A pesar de haber estado bastante desconectado de todo lo que concernía a su séptimo disco de estudio (el octavo si contamos también el disco sacado bajo el nombre de Burn the Priest), no dudé de ponerme con VII: Sturm und Drang (Nuclear Blast, 2015) incluso aunque sus dos últimos trabajos no ofrecieran su mejor versión. El disco cobra, además, un plus de interés al ser el primer disco después de la dura experiencia de Blythe tras ser acusado de homicidio imprudente de un fan en la República Checa y estaba por ver cómo dicha experiencia iba a influir en este disco. De hecho, ya el mismo titular, traducido como “Tormenta y estrés” del alemán, hace referencia indirecta al incidente.

En lo compositivo sí se percibe un disco más trabajado, más profundo y más vivo, que sabe abrirse a las melodías

Centrándonos ya en lo puramente musical, el disco no ofrece nada extraño y rompedor para la carrera de Lamb of God, banda que por otro lado cuentan desde hace mucho tiempo con un sonido muy definido y característico. VII: Sturm und Drang nos ofrece otra buena dosis de groove metal abrasivo y a saco puto. Nada nuevo bajo el sol, aunque tampoco importa mientras les funcione bien. No obstante, en lo compositivo sí se percibe un disco más trabajado, más profundo y más vivo, que sabe abrirse a las melodías (cuando haces una canción en la que va a colaborar Chino Moreno te toca bajar el pistón y meter melodías, lo pone en su contrato) y también deja respirar bien a las canciones, ofreciendo cambios de ritmo coherentes y que logren romper la monotonía que se hacía imperante en sus últimos trabajos.

https://www.youtube.com/embed/qoM6qDXw9Dw

Nada más arrancar el grupo de Richmond deja bien claro que no iba a dejar que ningún catastrófico suceso les fuera a dejar para el arrastre, ellos se levantarán y lucharán con poderosas armas como ‘Still Echoes’, ‘Erase This’, ‘512’ o ‘Anthropoid’. Sin embargo, es en los medios tempos donde el grupo consigue lucirse más, sacándole bien el jugo a las colaboraciones de Moreno o de Greg Puciato en sus respectivos y espectaculares temas, por no hablar de ‘Overlord’, un tema que cuesta asimilar un poco con las primeras escuchas pero termina destapándose como una canción fabulosa y con una gran progresión.

7.6/10

Podemos hablar fácilmente de su disco más completo y redondo desde Sacrament (Epic, 2006), el disco donde Lamb of God consiguen recuperar la confianza en ellos mismos y la de aquellos que perdieron un poco la fe por su trayectoria reciente. Una confianza que se refleja en unas canciones brutales, con mucha garra y capacidad de engancharse a nuestra memoria. Los prejuicios contra el metal más mainstream no son una excusa para un disco como VII: Sturm Und Drang, tan demoledor y tan lleno de energía que te tumbará en pocos asaltos.

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