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Lapso Music Experience 2015: The National entregados a la masa

Hace pocos días se nos arrugó el morro cuando, ante las previsiones de un día de perros (confirmadas a posteriori, la noche de ayer en Santiago de Compostela invitaba a cualquier cosa menos a ver un concierto al aire libre) la primera edición del Lapso Music Experience tuvo que cambiar de ubicación: de la belleza de la Praza da Quintana, al útil pero mucho menos encantador Recinto Feiral de Amio. Un cambio que levantó cierta polémica, pero que a posteriori se confirmó como acertado.

El cartel, en principio, merecía la pena. Principalmente para asistir al primer concierto de los neoyorquinos The National en Galicia, que eran los miembros más ilustres de esta edición debutante. El desaliento por el cambio de ubicación duró poco, y la gente pronto se centró en el menú que tenía por delante.

Motivos laborales impidieron a este humilde editor asistir al concierto que abría la noche, el de los locales Best Boy. Nos quedamos, pues, con las ganas de confirmar las buenas sensaciones que nos han quedado tras escuchar sus trabajos de estudio, e intentaremos seguirlos de cerca en el futuro.

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Tocaba, pues, abrir la jornada a nivel personal con los portugueses The Gift, visitantes habituales de tierras gallegas. A la banda liderada por Nuno GonÇalves y Sonia Tavares el tiempo les ha hecho mella. Antes molaban. El optimismo y elegancia de hace años, ha mutado en una especie de estilismo a lo Fangoria, y un concierto insulso, indiferente. Que no molestaba pero que no acaba de llegarme.

Aunque centraron buena parte de su recital en las canciones de Explode y Primavera, sus últimas referencias discográficas, de toque luminoso y festivo, no consiguieron despertar el fervor que sí les he visto alcanzar en el pasado. Mención aparte merece el hecho de encadenar las ya veteranas ‘Music’ y ‘Driving You Slow’, momento en el que sí consiguieron emocionar mucho más que durante otros a priori más propicios, como ‘RGB’ o ‘Made for You’, aparentemente diseñadas a medida de este tipo de eventos. No sé si será un experimento ocasional, pero lo cierto es que la conexión que conmigo sí habían conseguido en el pasado se diluyó considerablemente anoche.

Después, los reyes de la noche. Poco después de las 23:15 hicieron presencia en el escenario The National, en el habitual formato en sexteto para conciertos. El suyo fue un recital bien extenso, que se fue a los veinte temas, de principio algo engañoso. ‘Don’t Swallow the Cap’ y ‘I Should Live in Salt’ anunciaban un concierto en el que su último Trouble Will Find Me iba a copar en exclusiva el repertorio, pero en realidad tan solo ocurrió en el primer tramo, donde ‘Bloodbuzz Ohio’ se coló entre los temas más recientes.

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Una de las incógnitas era si el Recinto Feiral tendría una acústica a la altura. En realidad, más que incógnita era un temor. Pocos peros se pueden poner al sonido, más allá de algún momento de guitarras excesivamente bajas, pero no llegó el desastre anunciado. The National iban trabajando una función de notable altura en la que ‘Squalor Victoria’ empezaba a caldear seriamente los ánimos, mientras aparecía ese Matt Berninger de tinte autista y convulso.

Caminaron por terrenos arriesgados, dejando los hits para condensarlos al final y, durante, intentando mantener la atención del público con temas mucho más pausados, como una ‘I Need my Girl’ que va camino de ser una de las tarjetas de visita de la banda, u otras más antiguas pero igual de efectivas, como ‘Slow Show’ o ‘Apartment Story’, que convirtieron a Boxer en protagonista de la noche. No faltaron otros ases como ‘Sorrow’ o una ‘About today’ que, desde la sutileza asfixiante, protagonizó uno de los momentos más memorables de la noche, justo antes de dar cierre (de momento) con ‘Fake Empire’.

El bis se prometía incendiario. Lo fue. Matt Berninger apenas entonó palabra en ‘Mr November’, ‘Terrible Love’ y la clásica ‘Vanderlyle Crybaby Geeks’ cantada sin amplificación. El hombre estaba ocupado en sus paseos entre la gente que abarrotaba el foso. Terreno paradisíaco para selfies y demás historias, para rozar a un ídolo con pinta de científico loco (esos pelos, Matt, esos pelos) que había sellado un concierto digno de guardar en un huequito de la memoria.

Fotos: Lapso (Edición Rusa)

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