Las 116 mejores canciones de 2014 (I)

Nos apasionan muchos los discos aquí, pero también las partes que los articulan y que juntos dan un resultado tan satisfactorio. Pero muchas veces nos terminamos adueñando de esas partes, llamadas canciones, y se hacen compañeras nuestras sin la necesidad imperiosa del disco. Ya hemos tenido nuestra listas de discos, tanto internacional como nacional, y hoy toca empezar a centrarnos en las canciones. Y como tanto una lista de 50 como de 100 se nos quedaba corta, nos hemos puesto a recopilar y hemos llegado hasta estas 116 canciones donde hoy desvelamos 29, sin ningún orden de preferencia, sólo alfabético, y descrito por el editor que la ha propuesto en pocas palabras. Si nos conocéis tanto como creéis, sabréis quién de los quince está detrás de esas líneas. Como siempre, en Spotify podéis disfrutar de esta lista.

A Winged Victory for the Sullen — Atomos VII

Canción para ver amanecer, anochecer. Para sentarte a echar tus lagrimones en un espectáculo de danza o para vivir mientras mueres de gloria.

Alt-J — Left Hand Free

Alt-J juegan a no ser Alt-J y acaban firmando el mejor tema de su último disco. Blues para zafarse de las contenciones.

Anathema — Anathema

Pocas veces un tema homónimo ha hecho tanta justicia como el recién marcado por Anathema. Pasado, presente y futuro de la banda, imprescindible.

Angel Olsen — White Fire

Leonard Cohen en chica guapa y joven. Como recogiendo un testigo imaginario, oscuro, fascinante y sobrecogedor.

Angus & Julia Stone — My Word For It

https://www.youtube.com/watch?v=QkOb0aokSMU

A la pista 2, a ésta es a la que tenéis que volver siempre, después de escuchar el último disco de los hermanísimos australianos.

Antemasque — In the Lurch

A falta de The Mars Volta, buenas son las tortas que nos dan Antemasque, especialmente cuando nos recuerdan a At the Drive-In.

Aronchupa — I’m an Albatraoz

Aquel ritmillo, que diría Fesser. Podría haber sido la canción más odiosa del año, quizás la veáis así, pero la lleváis metida en la cabeza, ya para toda la eternidad. A petarlo en las orquestas de pueblo hasta que la muerte os separe.

Beck — Blue Moon

Qué prodigio de canción, qué capacidad de esconder sorpresas, qué delicia ese banjo, qué preciosa tristeza. Qué maravilla todo.

Ben Frost — Secant

Ben Frost hace alquimia con la electrónica. A cada segundo este tema una neurona tuya estalla por sobreexcitación de belleza.

Ben Howard — Small Things

Para escuchar con el corazón y dejar que resuene el lado más oscuro.

Benjamin Clementine — Condolence

Entropía. Tendencia al caos.

Benjamin Damage — Up

https://www.youtube.com/watch?v=23m6-aaibuY

Ritmazo, la pista de baile echando humo y el momento de éxtasis en el que todos los factores están a pleno rendimiento.

Bombay Bicycle Club — Luna

Porque bailar bajo el agua mola. Y si, además, no está Gemma Mengual, mejor.

Caribou — Can’t Do Without You

La canción capaz de alargar la primavera y el verano, capaz de hacer que se muevan hasta las piedras y la prueba de que Caribou es capaz de ganarse a cualquier público, no sólo a los sibaritas.

Chico y Chica — Findelmundo

Qué nervios, ya veremos. Huele mucho y cae en fin de semana, seguro. Por joder.

Chromeo — Jealous (I Ain’t With It)

Esta canción dividirá al mundo en dos clases de personas: los que están muertos por dentro y los que no.

Clark — Winter Linn

Una bomba llama a tu puerta. Abre, que es Clark.

Cloud Nothings — I’m No Part of Me

Siento arruinaros la sorpresa pero este año no vais a encontrar una canción más pegadiza, elemental y perfecta que esta.

CunninLynguists — Innerspace

Cuéntame un cuento.

Damien Jurado — Jericho Road

La canción que ha conseguido poner de acuerdo a Black Gallego y Dr. Chou, habituales enemigos irreconciliables.

Damien Rice — I Don’t Want To Change You

Tristes hay muchos, pero algunos sólo nos muestran su tormento cada 8 años, como las cigarras. Rice no sabemos si habrá pasado sus ocho años larvarios currando o viviendo como las cigarras, pero el resultado ha merecido la espera.

Death Grips — Up My Sleeves

¿Se separan? ¿Sí, no? Una desgracia para la humanidad en caso de que la respuesta sea afirmativa. ¿Qué haríamos sin cosas como ‘Up My Sleeves’?

Dino Spiluttini — Anxiety

Ambient y drone de fumar en pipa: unos buenos cascos y a volar. De lo mejor en el género este año. Maravillas modulares.

Eagulls — Possessed

El post-post-post-punk que mejor sobrevive es el que se aleja del cortavenismo y se vuelve hooligan. Aquí la prueba.

Eels — Agatha Chang

Mark Oliver Everett nos ha metido bastante relleno en su último disco. Después están cosas como ‘Agatha Chang’ gracias a las cuales se lo perdonas todo.

El Coleta y Jarfaiter — El Piko 3

Tradición oral, picos de caballo debajo del olivo que el sol calienta, historias carcelarias. Una de las canciones más inspiradas del Hip Hop nacional en años.

Elbow — Fly Boy Blue / Lunette

Dentro de un disco algo irregular, los británicos demuestran, aunque sea a ramalazos, que están dotados de un talento brutal.

Elías e Ignacio — Mapa de la ciudad de Logroño

¿Una ranchera para recorrer las calles de Logroño mientras recorres las calles infestadas de franceses, en San Bernabé? Sí, y la mejor canción de amor del año (pasado). Cada ciudad de provincias debería tener himnos así: tan jóvenes, tan hermosos, tan inservibles, tan subnormales… y tan felices.

Esben & The Witch — Dig Your Fingers In

El poderío vocal alzándose sobre un panorama desolador, rabioso, en el que Esben & The Witch se han resarcido, y de qué forma, de su segundo álbum.

Las 116 mejores canciones de 2014