Y concluimos nuestra loca y desmesurada recopilación de canciones destacadas de este año con las últimas 29 canciones del total de 116 que hemos seleccionado. Todas estas canciones las podéis disfrutar a través de Spotify con la lista que hemos preparado. Por supuesto, esperamos que vosotros aportéis también vuestros temas favoritos que hayáis echado en falta en la sección de comentarios.

Sleep — The Clarity

Una sola canción en todo el año ha sido suficiente para recordar al mundo lo grandes que siempre serán Sleep.

St. Vincent — Digital Witness

Annie Clark acercándose como nunca a la música que nos hace bailar. Despeinaos el flequillo, adoptar marcha militar. Limitaos a gozar.

St. Paul & The Broken Bones — Call Me

¿A quién has revivido este año?

Sun Kil Moon — Carissa

Se te mata, de manera ridícula, una sobrina a la que no habías visto desde hace años, vuelves a su funeral y le dedicas la elegía más hermosa que alguien pudiera imaginar mientras te cagas en tu familia y en ti mismo. Bravo, Mark.

Swans — Oxygen

Uníos a la danza india de Michael Gira alrededor de una hoguera, lo pasaremos bien.

Taylor McFerrin — Postpartum

Y ahora vuelve a la Tierra.

The Afghan Whigs — The Lottery

Greg Dulli es un seguro de vida. El regreso que, quizá, pocos necesitaban, pero que a pocos ha dejado mal sabor, y menos con canciones como esta.

The Black Keys — Weight of Love

El disco más fallido del año, ése que adelanta a Reflektor por la derecha, arranca con una auténtica barbaridad. Ésta.

The Horrors — I See You

Qué progresión, qué forma de llevarse hasta la estratosfera. Una lástima que The Horrors no hayan sido capaces de mantener este nivel, porque es galáctico.

The Men — Pearly Gates

Los hits del mañana, del ayer y del presente deberían ser siempre así de brillantes, divertidos y estimulantes.

The New Bassement Tapes — Kansas City

Viejas composiciones de Bob Dylan y nuevos talentos como el de Marcus Mumford. La guinda para una docuserie que debéis ver sí o sí. Y al que diga que es AOR le corto las pelotas.

The Rainyard — So happy now

Pretty Olivia Records decidió que, en 2014, nos merecíamos volver al momento en que un grupo lo tuvo en su mano y toda la inspiración janglepop de los brevísimos Rainyard nos cayó encima de manera inesperada. ‘So Happy Now’ abría este disco congelado en el tiempo y nos obligaba a fingir que nuestra vida es ahora tan feliz.

The War On Drugs — Red Eyes

De cómo el rock viejuno americano puede dar canciones de subidón, de las que valen para escuchar mientras caminas por la calle y dominar el mundo.

Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra — What We Loved Was Not Enough

Efrim Manuel Menuck pariendo canciones inmensas como ésta. Once minutos de intenso camino al edén. Porque lo que amamos aquí no es suficiente.

Thou — Immorality Dictates

Caricias que duelen. Guitarras que envuelven, pero despedazan. Gritar por el presente, quemar el pasado. Y un cierre de canción que te deja de piedra.

Timber Timbre — Hot Dreams

Canciones para follar hay muchas, canciones para hacer el amor como un señor de los de batín y copa de brandy muy pocas. Esta es una de ellas, id comprando condones.

Tom Petty — Fault Lines

La prueba de que los viejunos pueden hacerlo mejor que muchos jovenzuelos con ganas de comerse el mundo, de que la experiencia es un grado y de que en Hipersónica no todo son grupos inventados.

Torn Hawk — Streets On Fire

Sintetizadores resbaladizos, orgánicos, pop deconstruido. Un disco al margen de la ley en el que más de uno hemos disfrutado este año.

Torres — New Skin

Rodeada de Sharon Van Etten y The War on Drugs. Síntesis escalofriante de 2013 y 2014.

Traxman — Computer Getto

Que las autopistas las pague otro.

Trust — Capitol

Jitazos ochenteros como este de Trust son para brindar muy fuerte. Las hombreras ya tal.

Ty Segall — Feel

El tysegallismo gana adeptos a cada día que pasa y canciones como ‘Feel’ se convierten en los mandamientos que todos deberemos aprender.

Vetusta Morla — La Deriva

Los reyes del mainstream patrio se apuntan un arranque fantástico en su tercer disco. Aunque el resto ya tal.

Victor Coyote con Rita Braga — Havemos de ir a Viana

¿Alguien le hace caso a Víctor Coyote? Parece que no, pero este año ha seguido forjando la leyenda de una discografía incomprensible y maravillosa con ‘De Pueblo y de Río’, su visita a las canciones de pueblo.

Viva Belgrado — Báltica

El corazón a punto de salir por la garganta, ‘Báltica’ como resumen de las mejores virtudes de Flores, Carne. Viva Belgrado un peldaño por encima de todos.

Wo Fat — Read the Omens

Érase una vez un riff tan gordo, tan macarra, tan descacharrado, que la primera vez que lo escuché me dejó como si un rinoceronte me hubiese atropellado montado en un panzer. Tommy Iommi debe estar orgulloso.

Woods — Leave Like Glass

Woods hablan ahora en un idioma diferente, el del Folk y el clasicismo, pero siguen diciendo las mismas cosas: amor, tristeza y luz.

Wovenhand — Good Shepherd

“Quien a buen pastor se arrima buen rebaño le cobija”. Hágase la palabra del reverendo en la tierra y en el infierno pero no nos libres del mal, que los malos son mucho más divertidos.

Yob — Nothing to Win

No busquéis más, que no vais a encontrar ninguna canción en el Metal con la fuerza, la inmensidad y el poder aniquilador que tiene está canción.

Las 116 mejores canciones de 2014

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