Las 13 mejores canciones de The Mars Volta

A principios de este mes celebramos el lanzamiento de Antemasque el regreso a la acción de Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala apenas un año después de que anunciaran la disolución de The Mars Volta. Como ya os comentaba ayer en mi crítica, cualquier coincidencia entre este nuevo trabajo y el proyecto que ambos mantuvieron activo desde comienzos del siglo XXI es pura casualidad, pues las locuras del grupo más vertiginoso del rock progresivo de los últimos tiempos no han tenido cabida en Antemasque.

Podrán gustar más o menos, pero nadie le podrá negar a esta pareja que consiguieron dotar a su anterior grupo de uno de los sonidos más característicos y diferenciados de estas dos últimas décadas, en las cuales precisamente lo común ha sido encontrar bandas que se conformaban con sonar a lo mismo que otros ya habían hecho antes. No me parece que sea poco mérito.

Es imposible saber ahora mismo si esta ya mítica formación volverá a la vida algún día o quedará enterrada como ya le sucedió a At the Drive-In, que apenas consiguió gozar de un efímero regreso hace poco. Fuera como fuese, su música quedará siempre con nosotros y por ello hoy queremos celebrarlo recogiendo las mejores canciones de The Mars Volta. Como siempre, muchas y muy buenas se han tenido que quedar fuera, pero recordad que de lo contrario no sería una selección.

13. The Whip Hand

Noctourniquet es, con diferencia, el disco más singular dentro de la atípica discografía de The Mars Volta, aquel donde definitivamente dejaron que la experimentación se llevara por delante cualquier atisbo de rock en formato clásico. No es de extrañar que muchos seguidores se sintieran desconectados del que, si nada cambia, quedará para la posteridad como el cierre de su discografía. ‘The Whip Hand’ es una inapelable carta de presentación como primer corte del álbum y una canción que no tiene igual en el resto de su obra.

12. Cotopaxi

Tras la locura sin medida que fue The Bedlam in Goliath, su cuarto disco, la pareja decidió brindar con Octahedron un trabajo más centrado y de progresiones más ordenadas, aunque no pudieron resistirse a un poco de descontrol. Así lo hicieron en ‘Cotopaxi’, corte que debe su nombre al volcán de los Andes, y en cuyos tres minutos largos queda registrado uno de los mejores momentos de Thomas Pridgen como batería de la banda.

11. Meccamputechture

Una canción cuyo nombre proviene de unir La Meca con las palabras “amputación”, “tecnología” y “arquitectura” no puede ser producto de alguien muy cuerdo. Por descontado, musicalmente sigue esa misma linea de actuación que es también la de todo Amputechture: respeto mínimo por las formas, abrazo sin complejos de la aleatoriedad lírica y barroquismo como punto mínimo de partida. Y a partir de ahí, que explote todo como lo hace en ‘Meccamputechture’.

10. Goliath

The Bedlam in Goliath está plagado de descargas espectaculares, pero de todas ellas me quedo con una que, en realidad, es la versión de una canción que Omar ya había grabado años antes con el título de ‘Rapid Fire Tollbooth’ para el excelente Se dice Bisonte, No Búfalo. Esta actualización rebautizada como ‘Goliath’ cuenta una carga mucho más rockera que la original, en la que soplaban aires más jazz, y sube sus revoluciones hasta niveles que acaban por desbordar los marcadores.

9. Cassandra Gemini

Si hay una pieza que representa mejor que ninguna otra lo excesiva, abstracta y desproporcionada que puede llegar a ser la propuesta de Omar y Cedric, esa es sin duda alguna la suite ‘Cassandra Gemini’. Más de media hora de música y de divagaciones ambientales en la que todas las virtudes y los vicios de la banda se dan de la mano, fundiéndose y mezclándose hasta la confusión en una danza con ocho actos. Un ladrillazo verdaderamente genial.

8. Viscera Eyes

Después de ‘Asilos Magdalena’, también incluida en Amputechture, ‘Viscera Eyes’ cuenta con mi letra favorita del grupo, desplegando un español que, de macarrónico y surrealista que resulta, más bien parece ser una suerte de dialecto que quedó escindido de la lengua madre y fue evolucionando por su cuenta y riesgo. Naturalmente, el único single del tercer larga duración de la banda es mucho más que lírica destartalada, formando junto a las canciones que le preceden y le siguen una de las fases más brillantes de toda su discografía.

7. Drunkship of Lanterns

Aunque no anda carente de excesos, De-Loused in the Comatorium es posiblemente el disco más equilibrado y accesible del grupo, en buena medida por lo cerca que estaba aún de la forma de hacer las cosas en At the Drive-In. Así lo prueba ‘Drunkship of Lanterns’, que es lo más parecido que podremos encontrar a esas raíces de la pareja sin perder de vista los nuevos estándares creativos que se habían marcado para The Mars Volta. Una combinación perfecta de riffs efectivos y progresiones elaboradas que sería la tónica habitual en todo este álbum debut.

6. Cygnus….Vismund Cygnus

https://www.youtube.com/watch?v=xqWqedEaD0I

Todo lo dicho antes para De-Loused in the Comatorium dio por completo la vuelta en Frances the Mute, el disco donde la pareja realmente decidió proclamar a los cuatro vientos que lo que a ellos de verdad les motivaba eran los viajes psicodélicos, las divagaciones cósmicas y las suites eternas. ‘Cygnus….Vismund Cygnus’ es la primera de las tres que figuran en este disco y viene divida en cuatro actos. Toda una declaración de intenciones para arrancar el álbum que sirve a la vez de aviso al oyente: si no eres capaz de aguantar esto, mejor será que no sigas adelante.

5. Roulette Dares (The Haunt of)

De vuelta al trabajo debut de la formación americana encontramos al poco de empezar esta ‘Roulette Dares (The Haunt of)’ que, junto a ‘Cicatriz ESP’, vino incluida en su primera demo y fue por tanto una primera indicación de la hoja de ruta que tenían previsto seguir en adelante. Es además una de sus canciones más capaces de atrapar al oyente primerizo sin llegar a meterle (del todo) el miedo en el cuerpo, y en la que Cedric llega a mostrar un dominio apabullante de la situación vocal.

4. Asilos Magdalena

‘Asilos Magdalena’ no tiene absolutamente nada que ver con ninguna otra entrada de esta lista, y prácticamente con ningún otro momento en los seis álbumes que forman la carrera de The Mars Volta. Un hipnótica pieza que se desprende de todos los desmanes instrumentales que les caracterizan para buscar, en su núcleo acústico, la verdadera esencia del grupo. Si tuvisteis oportunidad de disfrutarla en vivo cuando aún existían, sabréis bien la fuerza que puede llegar a desprenderse de algo aparentemente tan sencillo. Una maravilla.

3. L’Via L’Viaquez

Las raíces latinas de estos dos músicos salen a relucir habitualmente en su carrera, pero nunca con la intensidad y el desparpajo que muestran en ‘L’Via L’Viaquez’. Ayuda mucho a ello la participación del pianista de salsa Larry Harlow como estrella invitada, además de John Frusciante que se hace cargo de los dos primeros solos de guitarra. Hay una versión reducida en formato single en la que se pierde toda la fase instrumental que lleva la canción más allá de la marca de los doce minutos, pero en Hipersónica solo os aconsejamos la pieza original, como está mandado.

2. Cicatriz ESP

Del primer y espectacular disco de la banda, me tengo que quedar sin ninguna duda con ‘Cicatriz ESP’, una canción en la que todo lo que puede ser grande se vuelve enorme, gigantesco, desmesurado. Un órdago experimental como nunca antes de aquel momento habían lanzado y que supone todo un premio para el oyente paciente: tras tres indescifrables minutos de divagación que parten la pista por la mitad, todo explota en instrumentos en desbandada, en luz y sonido con uno de los finales más espectaculares que nos brindaron.

1. Day of the Baphomets

Y aquí no voy a acceder a negociar. No será la más popular, pero para mí no hay canción que represente mejor que ‘Day of the Baphomets’ los máximos niveles alcanzados por The Mars Volta. No encontraréis en ella ni un solo segundo de desperdicio: el descomunal bajo de Juan Alderete al comienzo de la pieza es toda una llamada a las armas que pronto tiene respuesta por el resto de la formación. A partir de ahí, se mezcla todo lo que se pueda mezclar en una continua escalada de violencia sonora donde todos tienen algo que decir y que solo puede terminar como termina, sobrepasando todos los puntos de saturación mental del oyente. Para ellos por siempre la corona de los excesos.

Tenéis a vuestra disposición la lista completa en Spotify.

The Mars Volta en Hipersónica

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