Las 17 mejores canciones de Ryan Adams

Las asombrosas aventuras del Doctor Jekyll y Mr. Rock’n’Roll


¿17 canciones? ¿De verdad salen tantas de un artista tan absolutamente ido de madre como Ryan Adams? Aunque podríamos acabar discutiéndolo, a estas alturas creemos que sí, que aunque discos imprescindibles suyos al final nos estén saliendo pocos (Heartbreaker y pare de contar), canciones necesarias hay un buen puñado. Nos salían más de 30 y, por pereza, hemos acabado recortando hasta 17, así que, si vais a considerar hinchado y prescindible a alguien, en vez de a Ryan os aconsejamos que os fijéis en aquel familiar tan coñazo.

Que ese ni siquiera canta.

La cienága just smiled

One breaks my body and the other breaks my soul

Da igual si es en Gold o en la versión cruda del Suicide Handbook, ésta es una de las canciones de emoción duradera, reposada, hermosa y perdurable.


Strawberry Wine

Can you still have any famous last words
If you’re nobody somebody nobody knows
I don’t know

29 está lejos de ser uno de sus grandes discos, aunque curiosamente tiene algunas de sus mejores letras, con un Ryan Adams sentado a ver la vida pasar, en vez de a entrometerse en ella como hasta ahora. ¿A ‘Strawberry wine’ le habría sentado mejor una progresión más punzante, un tono menos reposado? No lo sabemos, pero lo dudaremos siempre.


Come Pick me Up

Come pick me up
Take me out
Fuck me up
Steal my records

Su hit por excelencia, la canción de cierre de tantos de sus conciertos y quizás el momento en que Ryan Adams más cerca estuvo de cumplir sus propias ambiciones. Frente a ser rockero, aquí prefirió ser cantautor, y con el corazón roto tuvo todo lo que necesitaba. Que le jodan a mis amigos, claro que prefiero estar contigo. Incluso ahora que te has ido.


Rescue Blues

Everybody wants you to be special
And everybody wants you to be high
They throw you down a rope when you’re in trouble, baby
Screamin’, “Save me”
Then they charge you with the rescue blues

Gold, el disco con el que Ryan Adams quiso ser especial (sin darse cuenta de que ya lo era), lo tenía casi todo excepto alguien que le dijese que era el momento de cortar. Pero por ese camino se encontró no sólo con el Adams de Heartbreaker, sino también con el Springsteen más expansivo y hasta con un blues sobre sí mismo y sus problemas para estabilizarse.


Gimme Something Good

Tengo la sensación de que casi siempre le hemos tenido mucho más miedo al AOR nosotros, los que escuchamos sus discos, que Adams, que lo abraza con pasión en tantas ocasiones que está claro que desearía ser un grande en arenas tan movedizas.

Para ejemplo, ‘Gimme Something Good’, canción para BSO de serie de TV. Y, por una vez, no me veréis decir esto en sentido peyorativo.


Magnolia Mountain

We burned the cotton fields down in the valley
And ended up with nothing but scars
The scars became the lessons that we gave to our children after the war

En 2005 ya estaba claro que Adams no sería el que nos imaginábamos wn Whiskeytown o en su debut en solitario. Era y sería siempre alguien mucho más lleno de defectos, mucho menos posible de defender sin aceptar sus defectos. Y, ¿sabéis qué?, que eso no estaba tan mal. Sobre todo porque cuando uno estaba empezando a dudar del todo, llegaban cosas como ‘Magnolia Mountain’, como todo en Cold Rose alt-country por la vía de Grateful Dead. A veces, no queda más remedio que aceptar el camino.


New York, New York

Found a lot of trouble out on Avenue B
But I tried to keep the overhead low
Farewell to the city and the love of my life
At least we left before we had to go

Keith Richards. Keith Richards. Keith Richards. Y Keith Richards. Y un hammond y ‘Tangled Up In Blue’.


Hard Way To fall

https://www.youtube.com/watch?v=8q3zKoD0-SY

So if it’s gotta be you
Treat her nice
Hold her hand
And tell her twice
That she doesn’t have to worry
And it’ll be alright
It’s alright this time

Jacksonville City Nights es casi el último cartucho country-rock de Ryan Adams, en un año en el que además ya había lanzado otro disco. Había sobredosis de Adams, que pudo haber recortado sus discos para hacer de ellos un hito incontestable en su carrera. ‘Hard Way To Fall’ tenía y sigue teniendo mimbres de canción eterna, encuadrada en ese subgénero hermoso que es el de cantar a la persona a la que amas (y que ya no te corresponde) con la mirada vidriosa. En el puente de esta canción está lo mejor de la voz de Adams.


Anybody Wanna Take Me Home

And I am in the twilight of my youth
Not that I’m going to remember
Dancing in slowly and finding the truth
And it’s covered in coma

El espíritu de las noches en discotecas en las que te sientes fuera del mundo, encapsulado en una pieza que tiene los momentos más Morrissey de toda la discografía de Ryan Adams, alguien que, en varias ocasiones, escribe canciones de los Smiths interpretadas como si hubiesen nacido en EEUU.


Easy Plateau

A medio camino entre el southern rock y la psicodelia de raíces, ‘Easy Plateau’ fue desde su salida


To Be Young (Is To Be Sad, To Be High)

Oh, the days the rain would fall your way
Oh, the days the rain would fall your way
Then you’d be high, cos you got sad
Cause you got sad

Candidata al mejor título de canción de la Historia, es también uno de los pocos momentos que anticipan en Heartbreaker el brote rockero (rockista, si me apuráis) que le dará a Ryan en discos sucesivos. No, nada anticipa aquello de la opera sci-fi.

Lo más Dylaniano de su carrera, tal vez, es este himno sobre cómo ser joven te lleva por caminos de tristeza y colocón. A la vez, incluso.


I see Monsters

Love is Hell fue una obra hermosa, de requiebros melódicos apesadumbrados y, a ratos, tan importante como Heartbreaker. Y Ryan Adams, que siempre ha tendido a amansarse en el tópico del artista torturado por las adicciones, consigue aquí una de sus piezas más hermosas, mientras le canta a la mujer que ama, dormida a su lado, que nunca tendrá la fuerza para ser mejor.


Everybody Knows


Oh My Sweet Carolina

Cuando aún salía humo de las cenizas de Whiskeytown, Ryan Adams quería estar más y más cerca del roots rock de lo que más tarde, en toda su carrera, le ha gustado.

Y, por si fuera poco, era capaz de destrozarnos por completo llamando a Emmylou Harris para este baladón de morriña.

So Alive


If this is how I feel
Then nothing now is true
And nothing now can ever be taken away from you
Sinking in the past
The things that shouldn’t last
Just put to bed and stand beside me

Meter esto aquí es casi una provocación. ‘So Alive’ es la canción que posiblemente más odios críticos ha desatado contra Ryan Adams. Mientras muchos aún le deseaban como el jefe del country alternativo y el rock de raíces, él decidió vestirse de U2 y cia. Cayó como una pedrada y fue más que suficiente para desterrar Rock’n’Roll. Pero, ay, a nosotros nos parece un single de épica contagiosa.


Hotel Chelsea Nights

¿Va todo el disco sobre la temporada que Ryan Adams pasó en el Hotel Chelsea de Manhattan, el mismo sitio donde Sid Vicious mató a Nancy Spungen y donde otros muchos músicos vivieron a lo largo de su historia?

Sea como sea, en esta nana de derrota es donde vemos a Ryan Adams en su cara más adicta y apesadumbrada.


Kim

As the leaves begin to fall and grey
Walking down the street
I watched you walk away
To be with him
Kim

Del disco con la portada más fea de todos los que ha hecho Ryan Adams llega otra canción en voz baja. Como las de su último disco, cuando empiezan a crecer se visten del Springsteen de The River. Y aunque Kim está en un conjunto peor que las mejores de Prisoner, gana por no andarse por las ramas.


Halloweenhead

Here comes that shit again
I got a Halloweenhead
Head full of tricks and treats
It leads me through the nighttime streets
Black cats and fallen trees
Under ladders, always walking
Salt shaker spills, just throw it over your shoulder, babe

Easy Tiger trataba de mezclar el aceite con el agua y no salía mal… cuando no le salía mal, como es el caso.

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