Viajes por caminos polvorientos sin posibilidad de redención. La posibilidad de que el sueño, escapar de la realidad, sea la única manera de sobrevivir. La injusticia de una muerte real, cometida hace tantos años que deberíamos habernos olvidado de ella. Una fiesta en el sótano. Y la retórica directa de la música joven. Así es la tercera parte de nuestro repaso a las mejores canciones de Bob Dylan.

Para no poder cantar, lo ha hecho sobre tantas cosas que a veces parece inabarcable.

40. Señor (1978)

“Son, this ain’t a dream no more”

Señor, ¿puedes decirme dónde vamos?. Street Legal está considerado por muchos como el peor Dylan posible, no sólo por timing (un disco de sonido avejentado y adocenado cuando punk, new wave y demás abrían brechas) sino especialmente porque sus canciones se arrastraban sobre su barriga, se conformaban con estar bien o simplemente “normal”, como si hubiesen aceptado ser inferiores a gran parte del resto de la discografía.

En ‘Señor’, lo mejor de aquel disco, dos protagonistas viajan en dirección al Armageddon. En estampa de western, el más joven busca consejo en lo que le dice “Señor”. Sólo encontrará la posibilidad de seguir caminando, mientras unos vientos fronterizos añaden polvo al discurrir de la canción.

Estos cuentos del poder yankee son, por un lado, lo más cerca que Dylan ha estado del Leonard Cohen de los 80; encajaría bien esta misma canción en I’m Your Man. Por otro, es también un grandísimo ejemplo de rock adulto, con un toque muy Springsteen.

39. This Dream of You (2009)

Frente al Dylan de los 80, el maduro, el que surge desde mediados de los 90, ha sido capaz de reivindicarse muchas zonas oscuras de su propia carrera. Por ejemplo, la capacidad para hacer discos ligeros, canciones de esas que no parecen dejar huella, pisar el terreno de lo romántico pero no de los trascendental. Together Through Life, compuesto a toda prisa para los estándares maduros de su autor, quiere ser eso y sólo eso.

Sólo en ‘This Dream of You’ decide Dylan prescindir de Robert Hunter (letrista de Grateful Dead) en la letra de una canción de tono arrabalesco, con el precioso acordeón de David Hidalgo. El Dylan más crooner y soft (en el mejor sentido), el Dylan al que muchos creen una garganta derrotada, mira el mundo con calma, a pesar de que la única posición posible ante él sea seguir soñando contigo.

This dream of you is what keeps me livin’ on

38. The Lonesome Death of Hattie Carroll (1964)

William Zanzinger killed poor Hattie Carroll
With a cane that he twirled around his diamond ring finger
At a Baltimore hotel society gath’rin’.
And the cops were called in and his weapon took from him
As they rode him in custody down to the station
And booked William Zanzinger for first-degree murder.
But you who philosophize disgrace and criticize all fears,
Take the rag away from your face.
Now ain’t the time for your tears.

Los tiempos estaban cambiando, y tuvimos la suerte de tener a Dylan dispuesto a contarlo, a cantarlo, de la manera más directa posible. Cinco acordes en toda la canción, eso es todo lo que necesita para montar una canción épica pero esquelética, un tema para gritar a los cuatro vientos a pesar de que no hay por dónde engancharlo. Para cuando, en torno al minuto 3:30, aparece por primera vez la armónica, casi te arropa ante el escalofrío continuo de una canción cuyo texto profundiza en esa sensación.

Dylan, en 1964, quiere retratar las injusticias. Y por eso en The Times They Are A-Changin’ tanto ‘Ballad of Hollis Brown’ como ‘The Lonesome Death of Hattie Carroll’ tienen nombre y apellidos, además de numerosos detalles. Todo parecido con la realidad es absolutamente premeditado: William Zanzinger, el niño rico del que Dylan nunca dice la raza, recibió sólo seis meses de pena por la muerte de Hattie Carroll, de la que Dylan tampoco dice la raza. No hace falta: los huecos los rellenamos suficientemente bien.

Hattie Carroll was a maid of the kitchen.
She was fifty-one years old and gave birth to ten children
Who carried the dishes and took out the garbage
And never sat once at the head of the table
And didn’t even talk to the people at the table
Who just cleaned up all the food from the table
And emptied the ashtrays on a whole other level,
Got killed by a blow, lay slain by a cane
That sailed through the air and came down through the room,
Doomed and determined to destroy all the gentle.
And she never done nothing to William Zanzinger.
But you who philosophize disgrace and criticize all fears,
Take the rag away from your face.
Now ain’t the time for your tears.

El Dylan de los derechos civiles en todo su esplendor. Y la manera de afrontar esas dos últimas líneas, las únicas que ha repetido a lo largo de la canción, inolvidable.

37. Million Dollar Bash (1975)

Cuenta la historia del Rock que pasaron varios años entre la grabación de las cintas del sotano en Big Pink, fechada a finales de los 60, y su publicación oficial en 1975. Cuenta el mito que, desde el primer momento, se empezó a correr en los círculos más enterados que lo de Dylan y The Band era un choque de muy alta calidad. Cada día que pasó, cada bootleg que filtró canciones, cada nuevo oyente que accedió a los misterios de aquella sesión casi privada, no hizo sino aumentar su leyenda.

‘Million Dollar Bash’ captura casi mejor que ninguna otra, incluso que alguna de las que saldrán más adelante en esta lista, la esencia de una cita entre amigos, distendida, sin aditivos y con Danko y Manuel clavando los coros, casi beodos, del estribillo. Los Beach Boys tienen ‘Barbara Ann’ y Dylan (& The Band), ‘Million Dollar Bash’.

36. Blowin’ In the Wind (1963)

Dylan, casi recién salido de la adolescencia, ya se había convertido en una figura determinante de los 60. Lo hizo en 1963 con ‘Blowin’ In The Wind’, incluida en su The Freewheelin’ Bob Dylan. En dos minutos y 48 segundos recogió el zeitgeist de parte de la generación de los Baby Boomers y lo trasladó a preguntas. Una canción folk enumerando los grandes y los pequeños misterios irresolubles de la vida.

¿Cuántas veces girarás la cabeza y fingirás que no lo has visto? ¿Cuánto tiene que pasar para que las cosas realmente cambien, para que oigas por fin a la gente llorar? ‘Blowin In The Wind’ ya era un éxito sin Dylan, gracias a que se la cedió a otros. El bardo de la voz nasal había entrado en las listas metido en ese caballo de Troya llamado Peter, Paul & Mary y ya nunca dejaría de ser parte esencial de la cultura pop. Tenía 21 años sólo: clavar las cosas no es cuestión de madurez, por eso siempre hay que defender la música joven. Y ‘Blowin’ In The Wind’, su sencillez en música y letra y su armónica, es y siempre será joven.

Las 50 mejores canciones de Dylan

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