En la cuarta parta de nuestro repaso a las cincuenta mejores canciones de Bob Dylan jugaremos a los bolos en los créditos de una grandísima película, nos sentaremos a que nos lean la Biblia, nos pondremos hasta las patas porque el enemigo está en todas partes, soñaremos con los Byrds un par de veces y dejaremos que Dylan haga, una vez más, lo que le dé la gana. Como cada vez que te pones sus canciones.

35. As I Went Out One Morning (1967)

Del accidente de moto de Bob Dylan se sacaron muchas cosas, varias de ellas más de leyenda que otra cosa. La sensación de que había sido gravísimo se acrecentó por la decisión de Dylan de estar nueve meses sin aparecer en público. Y, después, nos enteramos de que, el tiempo que tuvo que estar descansando, Dylan lo aprovechó para leer la Biblia y a Rimbaud, con lo cual tiene sentido que nacieran letras impresionistas como la de ‘As I Went Out This Morning’: enigmática, poliédrica, imposible de entender del todo y, sin embargo, tan dispuesta a explicarte cualquier aspecto de tu vida.

Si los Byrds habían tomado mucho de Dylan, aquí es el quien recoge la típica estructura de canción de los ángeles de la Rickenbacker: el bajo saltón (aquí cortesía de Charlie McCoy), esa acústica tocada con cariño, esa caja de Kenny Buttrey, esa firme convicción a la hora de afrontar la canción. Faltan los coros, claro; recordad la foto que encabezó el tercer post de esta serie.

En un disco lleno de canciones especialmente de raíces llama la atención la dinámica, saltarina, ‘As I Went Out One Morning’, muchas veces tratada como canción menor pero para mí imprescindible. Qué maravilla que todo John Wesley Harding se grabase en sólo nueve horas: posiblemente dedicarle más tiempo a ‘As I Went Out One Morning’ la habría matado.

34. The Man In Me (1970)

The man in me will do nearly any task,
And as for compensation, there’s a-little he would ask.
Take a woman like you
To get through to the man in me.

Una de las mejores canciones de A New Morning confirma además la influencia del Dylan de comienzo de los 70 en gran parte de la Americana y, en especial, en la manera en que Jeff Tweedy ha afrontado gran parte de la discografía de Wilco. En un disco de sonido suave, de rock con piano para padres, Dylan se engancha a lo romanticón, a lo básico y simple (simplista, incluso):

But, oh, what a wonderful feeling
Just to know that you are near,
It sets my a heart a-reeling
From my toes up to my ears.

Una melodía contagiosa, un la-la-la memorable y una interpretación fantástica. Siempre fue muy buena: sólo le faltaba que llegase el Gran Lebowsky y la hiciese eterna. Gracias, hermanos Coen.

33. Rainy Day Women #12&35 (1966)

La demostración de que la maqueta siempre es mejor y de que Dylan hacía lo que le daba la gana, como reunir a sus músicos, tocar con ellos lo que presuntamente era una demo y elegirla como toma final y single borrachuzo (y exitoso: número 2 en listas) de Blonde on Blonde.

‘Rainy Day Women 12&35’ juega en todo momento con la palabra stoned, tanto en su significado de “apedrear/dilapidar” como en el de “colocarse”. El estribillo, “everybody must get stoned”, apuntilla las estrofas y el ambiente beodo añade una capa extra de interpretación. Al final, no es fácil discernir si la evasión drogota es buena, mala o todo lo contrario.

En la era twitter, sigue vigente cien por cien: “te apedrearán y luego te dirán “buena suerte”. Todo el mundo quiere hacerte pedazos, de una manera u otra, así que córrete una juerga a su costa.

“We wanna get loaded and that’s what we gonna do”, que diría el mítico sampleado usado por Primal Scream.

32. Subterranean Homesick Blues (1965)

Don’t wear Sandals
Try to avoid scandals

Hablando de singles raros, vamos con uno suicida: el que sirvió para presentar al gran público Bringing It All Back Home. No sólo es una retahíla acelerada sin gancho alguno, sin estribillo posible, sino que además se cepillaba en menos de dos mínutos y medio la reputación de Dylan como prohombre y máximo estandarte del folk. Cagándose en los fundamentalistas de Greenwich Village, Dylan y su banda se calzaban las eléctricas, se volvían rock y se preparaban para recibir los escupitajos por traidores.

Dylan, ya de paso, canta como si el mundo se le fuese a acabar hoy mismo y tuviese todavía tanto por decir (hola, Michael Stipe de ‘It’s The End as We Know It’; hola también, Chuck Berry). Yendo directo a por los ripios, cargado de actitud salvaje, trastabillándose y cortando en seco… el Dylan del 65 estaba encantado de no dar ni un respiro ni una concesión a sus propios fans. Como aún sigue haciéndolo en directo hoy.

Fue su primer top 40, cómo no quererlo también por cosas así.

31. This Wheel’s on Fire

Ojo con ella y con el contexto que le da cada oyente, porque lo mismo hay quien ve a Dios en su letra que quien cree que esto va de (otra) bronca sentimental. Yo oigos la versión de The Band en Music From Big Pink y piensas en subidón, psicodelia y sexo. Oyes la versión de Dylan (y The Band) de The Basement Tapes y se te cae el alma al suelo mientras oyes a Dylan con la voz emocionada (y emocionantísima) y te la imaginas tocada en baretos de mierda por bandas a las que nadie hace caso.

If your mem’ry serves you well,
You’ll remember you’re the one
That called on me to call on them
To get you your favors done.
And after ev’ry plan had failed
And there was nothing more to tell,
You knew that we would meet again,

Y oigo la versión de los Byrds y aún me sorprendo de la cantidad de caretas que se pusieron en su carrera y en que cualquiera de ellas por separado habría sido un gran grupo por separado.

Las 50 mejores canciones de Dylan

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