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Las mejores portadas de discos de 2014

Hemos dado el pertinente repaso a los mejores discos internacionales y nacionales, a los videoclips más atractivos y a las canciones que nos han hecho tilín, pero todavía queda tela por cortar en nuestro revolcón a este 2014 que, fíjate tú, visto en perspectiva no ha resultado ser tan malo como parecía mientras lo vivíamos. Qué cosas tan curiosas tiene la percepción humana. Como de costumbre, las portadas de discos también van a tener cabida en esta interminable procesión de listas; hoy tocan las buenas, aunque tranquilos que habrá turno para esa galería de los horrores que tanto os gusta. Al lío.

Sharon Van Etten — Are We There

Para una campaña de Tráfico fomentando la seguridad en la conducción no valdría, pero como imagen que nos habla de libertad, de juventud y de veranos idealizados, pocas mejores vais a encontrar. No hay nada particularmente original en ella y aun así despierta tantas sensaciones al verla. (Crítica)

Mastodon — Once More ‘Round the Sun

Caracterizados desde siempre por trabajos bastante cuidados en el terreno plástico, la ilustración elegida por Mastodon para la entrega de este año es la más excesiva y difícil de definir de cuantas nos han presentado. Es también una nueva muestra de que cada vez están más alejados de los convencionalismos del género. (Crítica)

David Bowie — Nothing Has Changed

De las tres portadas presentadas para este recopilatorio, cada una de ellas con una foto de una época diferente de Bowie, me quedo con la más reciente de todas, la más sobria y con la composición más interesante. No obstante, cualquiera de ellas habría encajado estupendamente en esta lista.

Royal Blood — Royal Blood

Pensad lo que queráis sobre ellos, pero concededles al menos el mérito del buen gusto a la hora de elegir portadas. Es innegable que la presentada en su debut entra por los ojos y no termina de dejar claro el género musical al que está adscrito, lo cual también me parece meritorio. (Crítica)

Future Islands — Singles

Rompiendo por completo con la línea de ilustraciones que venían siguiendo hasta la fecha, el collage presente en el cuarto de Future Islands queda a medio camino entre lo festivo y lo inquietante. Y funciona.

Young And In The Way — When Life Comes To Death

Sin contemplaciones, como su propia música. La terrorífica portada de When Life Comes To Death nos deja claro de la forma más impactante, sobria y directa posible que estamos ante un disco donde no se harán prisioneros. (Crítica)

Rivulets — I Remember Everything

Si hay una carátula cargada de misterio y sensualidad este año, esa es la de I Remember Everything. Una mirada, o la mitad de ella, que resulta suficiente para que gran parte del equipo de Hipersónica haya quedado completamente enamorado de su protagonista. (Crítica)

Earth — Primitive and Deadly

Cada portada de Earth es, como se suele decir, de su padre y de su madre. En esta ocasión han tomado el camino de una composición colorida, psicodélica y mucho más llamativa de lo habitual en ellos. (Crítica)

Hijo de la Tormenta — Hijo de la Tormenta

Solo es la foto de un árbol, vale, y sin embargo dota de mucha personalidad al debut en largo de este grupo argentino que tantas promesas de futuro nos hace aquí. Quizás no sea solo un árbol. (Crítica)

Illum Sphere — Ghosts of Then and Now

Si el nombre del disco nos habla de fantasmas, la instantánea elegida para hacerle compañía no podría resultar más adecuada. Tan sencilla y a la vez con unos resultados tan inquietantes, no da ninguna pista sobre las verdaderas intenciones del músico.

Run The Jewels — Run The Jewels 2

Repitiendo la fórmula de su primer esfuerzo, Run The Jewels 2 recupera las ya inconfundibles manos zombi, aunque vendadas esta vez y estampadas sobre un fondo rojo mucho más llamativo. De nuevo, un resultado para enmarcar. (Crítica)

Somali Yacht Club — The Sun

Aunque no es apropiado juzgar un disco por su portada, reconozco que lo primero que me hizo fijarme en este trabajo fue precisamente esta preciosa ilustración. Luego resultó que la música era muy buena también, pero eso no es lo que interesa ahora. (Crítica)

Broken Bells — After The Disco

Otra de acabado psicodélico y con objetivos claramente retro, recuperando como un guiño a su debut esa lámpara de papel rosa, aunque dándole esta vez el protagonismo a otra figura más atractiva.

Timber Timbre — Hot Dreams

Todo el mundo tiene sueños. Una casa con jardín y un coche aparcado a la puerta bien puede ser el de muchos, aunque me da a mí que Timer Timbre recurren aquí a esa estampa con una intención algo más irónica. La excesiva cantidad de aire que queda por encima también parece apuntar en ese sentido. (Crítica)

SOHN — Tremors

Otro debut electrónico para la lista cuya fotografía de portada no da pista alguna sobre el tipo de música que encontraremos. De dónde proviene esa columna de humo ante la que se detiene el protagonista de la misma es algo que, supongo, quedará como una incógnita.

Interpol — El Pintor

Interpol son muy de cambios estilísticos con cada nueva portada, pero no me parece descabellado decir que la de El Pintor es la más diferente de cuantas han presentado. El buen uso de la tipografía sobre las manos de tinte imposible da como resultado una combinación perfecta. (Crítica)

Blues Pills — Blues Pills

No podía faltar la ilustración sesentera del año, quizás no la más atractiva de cuantas hemos visto en los últimos tiempos, pero con suficiente fuerza como para hacer que el disco en cuestión se identifique a la primera sin ningún problema. (Crítica)

St. Vincent — St. Vincent

Sentada en su ridículo trono con un aire de solemnidad al que resulta complicado tomarse en serio, la de St. Vincent es tan anacrónica que no cabe duda de que se trata de una portada hecha para durar en el tiempo.

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