Que a los indies hispánicos de finales de los 90 les ha entrado una fiebre por el clasicisimo y por los cantautores rock (especialmente los del juicio entre los 60 y los 70), es algo innegable. Parte de culpa, supongo, tendrán los recibimientos que tuvieron Nacho Vegas y Refree, encumbrados por parte de la crítica especializada como lo más importante (musicalmente hablando) que le ha ocurrido a este país en mucho tiempo.

Abel Hernández, tras formar parte de los excelentes Migala y los no siempre interesantes Emak Bakia, decidió lanzarse también por esa rampa y se puso por sobrenombre El Hijo. El problema es que éste es terreno resbaladizo: es muy difícil destacar, sobre todo cuando te enfrentas a oyentes que quizás amen tanto como tú a todos esos cantautores que propulsan tu disco.

Ni en sus dos eps previos ni en Las otras vidas, su nuevo disco, llega Abel Hernández a liberarse de ese peso. hace canciones bonitas, pero cada vez más alejadas de mí como oyente. Sin en Migala o Emak Bakia eran las pequeñas sorpresas que te encontrabas detrás de cada esquina lo que hacía sus discos especiales, en El Hijo la caligrafía es perfecta, pero está tan vista…

Faltan detalles que emocionen de veras, que logren romper la calidez y el intimismo que a un disco así se le presupone y que, en vez de pedirte que busques los originales, te obliguen a quedarte extasiado con la escucha de Las otras vidas. Faltan, por ejemplo, más cosas como los coros de Vals de los besos. O detalles como el inicio acuático de Mirando atrás, para mi gusto la mejor canción del disco junto a En medio del llano, que parece compuesta sobre una diligencia (no es broma). O pequeñas cosas como esas palmas que suenan en Conmigo a tu vera.

Sí, faltan más de esos requiebros que hacen de cada escucha de un disco un acontecimiento sorprendente y exitante. Y sobra el excesivo respeto de Abel Hernández por unos originales que crearon escuela y que, a buen seguro, forman parte de su educación sentimental. Sobra también la excesiva linealidad vocal; siendo Hernández un músico de garganta privilegiada, resulta extraño que no se deje llevar y que su tono, en vez de resultar emocionado, acabe por parecer frío.

Que no se me malinterprete. No es Las otras vidas un mal disco, ni mucho menos. Sólo que algunos esperamos bastante más de un músico que ya antes ha logrado emocionarnos y que, en su nueva aventura, aún está algo distante, quizás demasiado encorsetado en su nuevo papel. O quizás seamos otros los que hemos cambiado.

Escucha sus canciones en | Myspace de El Hijo
Sitio oficial | El Hijo

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