Cuando planteamos hacer un especial sobre las peores canciones del verano todos mis compañeros se apuntaron rápidamente y yo me desmarqué del asunto en un principio. Pensé, ¿de qué canción puedo hablar yo, si odio todo lo que tenga que ver con canciones del verano, ‘discoestrellas’ o ‘caribesmix’? Cuando todos ya habían elegido a mí se me vino a la idea el tema del que os voy a hablar, otra aberración más de tantas que nos han bombardeado alguno de los veranos de nuestra vida.

Pues sí, Tata Golosa y ‘Los micrófonos’, llamada originalmente Micromanía, se llevó el gato al agua el año pasado, sustituyendo en el podio a El Koala y Opá, yo viazé un corrá. ¿Cómo conocí este tema? Pues estaba una noche viendo la tele y en un momento de zapping en una tele local de esas innombrables y abominables estaban pasando videoclips y de pronto apareció el de esta italiana.

¿Cómo me quedó el cuerpo? Los ojos como platos y no dando crédito a lo que escuchaba; lo que veía no estaba mal, todo hay que decirlo, porque la protagonista era la típica maciza con mechas rubias, enseñando muslamen y demás anatomía rodeada por tremendas señoritas moviéndose al ritmo de una coreografía que parecía sacada de un clip de película porno, jadeos incluídos.

Pues sí, otra vez enseñar cacha es lo que nos pone a los tíos y quizás por eso la canción triunfó en España, y en Portugal e incluso en Brasil. No sé como habrán estado las cifras de descargas de tonos y politonos, pero han debido de ser escandalosas. Y muchos os preguntaréis, ¿pero quién es Tata Golosa?. Es Romina Contiero, milanesa de 25 primaveras, bailarina profesional y profesora de jazz moderno. Fue descubierta por Antonello Righi y Danielle Filippone, que son los dos tipos que salen en el videoclip montando el pie de micro y el micrófono, en un club de Milán. Al final todo queda en casa.

Y yendo a la canción, la producción no deja de ser otro infumable y machacón dance latino, muy italiano que en eso son especialistas, que envuelve una letra sin sentido e inconexa, donde la palabra micrófonos se repite a la saciedad y se salpica de menciones a tetas, culo y ‘chupaíta’. Todo un manual de castellano para principiantes…salidos. Lo más delirante es cuando Tata Golosa canta: “Y ahora: los tambores”, y suena el tam-tam como si estuviéramos en una película de Tarzán. Lo peor es que este año la italiana ha vuelto a atacar con un nuevo single ‘La pastilla’; pero ahí está Rodolfo Chikilicuatre para pararle los pies.

Sitio oficial | Tata Golosa

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