“Lendrone” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/Lendrone — Uno.jpg” class=”centro” />Algo se mueve ruidosamente en Galicia. Hace pocos días lo advertía Poliptoton en el doble especial sobre la escena musical gallega (primera y segunda parte): Galicia ya tiene incluso un hype. Ese hype es Lendrone y su disco debut, Uno. La pregunta inevitable a la que debe hacer frente cualquier disco que se enfrente a tan pesado calificativo es si merece o no merece la pena. Afortunadamente Lendrone tienen poco de hype y podemos esquivar la pregunta mirando hacia otro lado: en concreto, hacia las majestuosas canciones que componen este más que disfrutable Uno.

Lendrone: del ruido a la psicodelia

Por desgracia, Lendrone aún no son tan conocidos, ni han contado con un éxito tan arrollador, como para hablar de ellos como una fulgurante irrupción en el panorama musical español. Eso sí: pisan con una fuerza atronadora. Al parecer, su nombre está en buena parte de las bocas que importan de la escena más ruidosa de Galicia. ¿Es suficiente aval? No por sí mismo, pero sí si lo complementamos hablando del sello que edita Uno, Matapadre, en cuyo reciente haber podemos encontrar al menos a tres de los grupos más interesantes de la joven hornada de grupos gallegos: Disco Las Palmeras!, Unicornibot y Telephones Rouges, además de a Colectivo Oruga.

Pero también sería sano acercarse a Lendrone obviando su entorno y las referencias en las que nos hemos manejado para presentarles en sociedad. Lendrone no tienen nada que ver con todo de lo que se está haciendo ruidosamente en Galicia. Ellos no se manejan en las coordenadas agresivas e hipervitaminadas de Triángulo de Amor Bizarro, Franc3s o los propios Disco Las Palmeras!, sino que se marchan a los hoy en día fecundos terrenos del rock insturmental, la psicodelia espacial y el krautrock. Allí, en los caminos siderales repletos de sintetizadores y guitarras ácidas, Lendrone recogen el testigo de Lüger y presentan su candidatura a mejor disco nacional del año. Desde ya.

Es el legado de Hawkwind y de Faust, pero también del rock matemático de Battles. Lendrone transitan por diferentes terrenos a lo largo de Uno, en once pistas instrumentales que no están conectadas entre sí y en las que el grupo prueba diferentes palos con enorme éxito. No es sencillo acudir al krautrock y a la psicodelia de esta índole y salir indemne de la tentativa, pero Lendrone no sólo lo logran sino que se desenvuelven con una maestría indigna de primerizos. Esta diversidad, que podría haber echado por tierra los momentos más inspirados de Uno, se convierte en el mayor filón de Lendrone: no hay aquí grandes desarollos monolíticos que sí practican otros grupos semejantes (véase Föllakzoid), sino píldoras cortas y explosivas.

Pasado y presente: la innovación como virtud

La inmediatez de Uno se constata desde el nítido aire math rock (vía post-hardcore) de ‘Trollatünga’. El disco se abre con unas guitarras abrasivas y violentas que más tarde, a lo largo de todo el trabajo, se diluirán en sonidos si bien no más amables sí mucho menos incendiados. Es más, la propia ‘Trollatünga’ se transforma en un tema reposado gracias al ritmo kraut de los sintetizadores, dejando en un segundo plano la deliciosa acidez de las seis cuerdas. La carta de presentación es inmejorable: ‘Velocirrápidor’ se zambulle en una deliciosa oda lisérgica preñada de influencias electrónicas y ‘Canyonero’ se marcha al terreno del rock psicodélico y progresivo (con moderación, por fortuna) en el que no tienen nada que envidiar a sus homólogos anglosajones, como por ejemplo Lumerians.

Esta será la dinámica del disco durante su total duración. Uno no se estanca. Tan pronto pasa del aire oscuro y siniestro de ‘Don Balón’ al frugalismo ambiental de ‘La Mécanique Moderne’ como vanagloria a Kraftwerk y a Neu! en ‘Misa en Detroit’. Uno es un disco muy dinámico que no puede aburrir ni por monótono ni por mero revivalismo ni por agotamiento de ideas. Por fortuna, los nuevos caminos de la psicodelia o del krautrock continúan con la vocación experimental de sus antecesores, y Lendrone es uno de los mejores ejemplos. No hay tiempo para digerir el ramalazo hardcore de ‘Electromontrove’ y el espíritu marciano y redentor que impregna ‘Non tal!’. No se puede asimilar sólo con una escucha, que es lo mejor que se puede decir de un grupo que repite esquemas pasados.

“8” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/8-1.jpg" class=”derecha” />Uno no es un disco tan redondo como Concrete Light, pero Lüger no alcanzaron semejante nivel de inspiración a la primera. Lendrone tienen un amplio margen de mejora y, por el momento, sabemos de ellos que se desenvuelven con mucha dignidad en el directo. Uno es el primer paso de un grupo del que, si la suerte acompaña, podemos esperar muy excitantes trabajos en el futuro. Hasta el momento hay tiempo para disfrutar y descubrir todos los rincones que esconde este inagotable Uno.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments