Leprous — Coal: la confirmación de lo que todos ya sabíamos

En tiempos de consumo musical desenfrenado, nulo paladeo y escasa permanencia en el tiempo de lo presentado, muchos nos sentimos casi unos elegidos por tener la oportunidad de acercarnos a la que es nuestra manifestación artística favorita desde una perspectiva analítica, reposada, y por supuesto, trascendente. Obviamente, esto no sería posible si no se siguiesen presentando obras que fuesen susceptibles de un acercamiento como el que os cuento, pero al igual que hay público para todo tipo de música, hay música para todo tipo de público.

Con esto no pretendo decir que alguien sea mejor o peor melómano por la forma en la que se aproxime a la música (cada uno utiliza el arte de la forma que quiere), pero creo que es ineludible que, precisamente, los discos que son ideados para que los disfrute aquel que tiene por costumbre paladear el disco como si de un buen whisky escocés se tratase, son los que finalmente sobreviven al paso del tiempo, los que marcan tendencias y a los que, años después, multitud de artistas noveles acuden para utilizarlo como referencia artística. Puede que sea un poco arriesgado lo que vengo a decir ahora mismo, pero como soy un ‘tío echao pa’lante’ no voy a guardármelo: el cuarto disco de los noruegos Leprous, Coal, es uno de esos discos. Puede que ahora mismo muchos aún no os atreváis a reconocer esto que desde ya estoy afirmando, pero os emplazo a que dentro de unos años echemos la vista atrás y evaluemos la trascendencia de un álbum que no es más que la confirmación de algo que es un secreto a voces: Leprous son la mayor irrupción en el Metal internacional de lo que llevamos de siglo XXI.

Una ascenso imparable

Puede que otras bandas jóvenes hayan vendido muchos más discos o disfruten de más asistentes a sus conciertos que aquellos con los que cuenta Leprous, pero el nivel de excelencia alcanzado por la banda de Nottoden en los tres discos anteriores a este Coal, en este ascenso sin fin que parece su carrera, no tiene rival ahora mismo. No es una cuestión de cifras sino de esos intangibles que acaban poniendo a cada uno en su lugar, y en este caso, el reconocimiento y el impacto que han tenido los discos de Leprous estos últimos años, no tienen parangón entre sus bandas coetáneas.

Ya desde el lejano 2006, cuando ‘no eran más’ que la banda que acompañaba a Ihsahn en directo, Leprous apuntaban ser una de las bandas más prometedoras de la escena progresiva europea, a pesar de que el componente de música extrema era bastante más importante de lo que es en la actualidad. Sin embargo, no fue hasta la presentación de Tall Poppy Syndrome (hay discrepancia sobre si es el primer o segundo disco) en 2009 que la banda del cuñado de Ihsahn (el vocalista Einard es el hermano de Heidi Solberg, esposa del mismísimo) adquirió verdadera relevancia autonónoma, dejando de ser los supporters del exlíder de Emperor y pasando a ser la banda que son en realidad.

Todo lo apuntado en su disco de 2009 se confirmó con Bilateral (2011) a pesar de que la fórmula cambió un poco, pasando a afrontar el Metal Progresivo desde una óptica un tanto más directa y matizando en parte el componente Avantgarde de su música. Temas como esa oda al sexo anal llamada ‘Forced Entry’ o la marciana ‘Waste of Air’ confirmaron la gran forma en la que se encontraban los noruegos, aunque debo reconocer que con el paso del tiempo el disco se me ha desinflado un poco.

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De cara a este 2013 el objetivo era claro, confirmar que Leprous son la mejor banda de Metal Progresivo en la actualidad y que además cuentan con una personalidad que les hace únicos y que, a pesar de los ligeros cambios que se pueden apreciar en un breve análisis de su discografía, son totalmente reconocibles e inconfundibles. Ambos objetivos se ha cumplido de forma sobrada, y a continuación os cuento por qué.

Coal: aunque parecía imposible, una fórmula mejorada

Como ya os adelantaba mi compañero Víctor en sus primeras impresiones, el Metal Extremo ha desaparecido casi totalmente del repertorio de Leprous (con ‘Contaminate me’ me sucede algo que luego os contaré) pero ello no ha implicado en ningún momento que la actitud de los noruegos se haya ablandado o que hayan domesticado su fórmula, sino que han optado por utilizar otras armas para demostrarnos que, aún así, son la banda más original del Metal Progresivo actual.

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Lo que antes era un espacio en el que el Death Metal y el Avantgarde eran los hilos conductores, se ha ido convirtiendo paulatinamente en una propuesta en la que priman elementos tan ajenos al Metal Progresivo con tintes técnicos como son la emotividad (siendo la protagonista de Coal sin lugar a dudas) y los componentes atmosféricos, aunque también he de reconocer que en determinados pasajes el espíritu del extraño y rompedor Tall Poppy Syndrome ha venido a mi mente desplazando a Bilateral como antecedente natural de Coal. Con esto no quiero decir que no haya cosas de Bilateral en Coal, el tema homónimo es un claro ejemplo, pero el espíritu de temas como ‘Chronic’ o la inicial ‘Foe’, el espacio en el que se desarrollan y cómo lo hacen, me ha recordado más al segundo que al tercer disco de la banda.

Y es que a pesar de que, en apariencia, los nuevos temas que Leprous nos presentan cuentan con una estructura menos intrincada que los contenidos en Bilateral, el amplio rango de sonidos con los que los noruegos enriquecen sus temas y el tratamiento de instrumentos como el teclado a la hora de generar atmósferas (‘The Valley’ es el paradigma de esto), Coal vuelve a ser un disco de escucha estimulante, como lo fueron los discos anteriores. De hecho, podría decirse que el nuevo álbum de la banda del (entiéndase la broma) cuñadísimo, es un disco de piel de gallina, de esos en los que uno puede pasarse con el vello erizado desde el primer segundo hasta el minuto cincuenta, cuestión que deja a las claras lo acertados que Leprous han estado en esta ocasión (como en las anteriores).

Un disco con virtudes casi infinitas

De todos modos las virtudes de Coal no se acaban en lo bien que han sabido combinar lo mejor de sus anteriores discos mientras se aproximan a ellos desde una óptica un tanto distinta. Por ejemplo, el vocalista y teclista Einard Solberg está incomensurable, ofreciéndonos una de las mejores actuaciones vocales que recuerdo en un disco de Metal Progresivo tanto por el apartado técnico, donde el noruego no parece tener límite siendo capaz de poder con todo, como en el emocional, logrando tocarme la fibra, enfurecerme o levantarme del asiento siempre que se lo propone.

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Por otro lado, y relacionado una de las novedades estilísticas que el nuevo disco de Leprous aporta al sonido de la banda, estamos ante un disco bastante más conciso que Bilateral a pesar de que hablar de esto cuando nos referimos a un disco de Leprous pueda ser casi una quimera. En esta ocasión, los noruegos han demostrado tener las ideas más claras que en el anterior álbum (que ya fue muy brillante), conociendo mejor cual era la apuesta que debían hacer y potenciando los puntos más fuertes de su sonido. Así es como he podido apreciar que Coal es un disco con vocación expansiva, intenso pero que llama a escucharlo varias veces seguidas, extasiante pero que no satura en ningún momento, oscuro pero que no pide escucharlo a altas horas de la noche pues te sumerge en su atmósfera aunque lo escuches mientras tomas el sol en una abarrotada playa de Torrevieja.

El único pero que le he encontrado a Coal tras el análisis concienzudo al que lo he sometido durante esta última semana (aviso que esto es más un intento de buscarle los tres pies al gato que otra cosa) es que no sé que hacer con el tema que cierra el álbum, ‘Contaminate me’. Mentiría si dijese que no me ha parecido un tema excelso, probablemente uno de los mejores, sino el mejor, que han grabado Leprous en sus menos de 10 años de andadura. Sin embargo, no sé donde encuadrarlo dentro del álbum, lo veo desubicado, tanto por el aspecto unitario que he acabado dándole como por el hecho de que, creo, Coal podría haber acabado sin él y no verse resentida la calidad del álbum ni un ápice. Obviamente se trata del tema más potente del disco y el que más me recuerda al, alabado por mí, Tall Poppy Syndrome tanto por planteamiento como por ejecución, pero me parece un tema que no tienen fácil encuadre en un disco como Coal a pesar de todas sus virtudes.

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Como decía al principio, hay discos predestinados a convertirse en referencia para futuras generaciones. Puede que resulte un tanto aventurado dotar de tal calificación a un disco como Coal, y más siendo yo alguien que le ha negado tal consideración a varios de los discos más importantes que se han presentado en lo que llevamos de siglo, pero he de reconocer que, si un disco de los surgidos en 2013 ha de ser acreedor de esta consideración, éste ha de ser el nuevo disco de Leprous (con el permiso de Sky Burial de Inter Arma).

9.5/10

A estas alturas creo que no es ninguna sorpresa que un disco de Leprous suene como candidato a encabezar cualquier lista de esas que poblarán la webesfera dentro de 6 meses, pero creo esta es la primera ocasión en que un disco de los noruegos pueda aparecer en TOPs de webs no especializadas. Esto no querrá decir que haya nacido con la vocación de tener presencia en todos esos sitios, sino que la calidad de su última obra es tan incontestable que nadie podrá obviarla. Probablemente me equivoque, pero intuyo que este año pueda suceder con Leprous lo que ya sucedió con bandas del calibre de Mastodon o Sunn O))) hace unos años. Y no me molestará lo más mínimo que así sea.

Discografía de Leprous