Los que conozcan con tiempo a las huestes metaleras de esta nuestra Hipersónica sabrán más que de sobra que aquí queremos mucho a Leprous. No puedo hablar en boca de todos los editores de esta casa, pero tiene toda la pinta de que los noruegos serán una de las bandas más relevantes de este siglo y, aunque solo llevamos tres años, ya han demostrado ser una de las mejores agrupaciones de esta década y parte de la anterior, especialmente en el terreno progresivo. Cierto, Steven Wilson está en una nueva etapa dorada en su trayectoria, Haken también están rayando a un nivel sensacional y Opeth aún no han dicho su última palabra.

De todos modos, y aun a pesar del buen estado de forma de los anteriormente mencionados, no me tiembla el pulso cuando digo que Leprous han demostrado estar un peldaño por encima del resto. Que cada uno juzgue si mi anterior frase es errónea o si, de ser cierta, cómo de grande es ese escalón que separa a los noruegos del resto. ¿Con qué argumentos cuento para estar tan seguro en mi aseveración? Para empezar, su trayectoria desde su espectacular Tall Poppy Syndrome, un disco más que sobresaliente.

No contentos con sacar un pepinazo de disco como ese, con Bilateral decidieron afrontar su música desde otra perspectiva, pero sin dejar de tener ese toque característico que poseen y que con tanta elegancia y brillantez lucen. Las bases son idénticas, pero están abordadas desde otra cara del prisma que es el sonido Leprous. Y Coal representa otra faceta de dicha figura, siendo la confirmación de lo que muchos ya sabíamos. Y este último disco, el que perfectamente podemos considerar como su mejor trabajo hasta la fecha, es el que les ha llevado a nuestro país esta semana.

Leprous sacándole provecho a una discografía sublime

En las tres fechas de la gira que pasaba por España (Barcelona, Murcia y Madrid), los noruegos venían acompañados por los polacos Blindead, que desarrollan un interesante Sludge atmosférico con mucho tinte progresivo que, sin llegar a matarme del todo, trasmitió bastante energía y buenas sensaciones. En el concierto que nos ocupa, el de Murcia, tuvimos también la oportunidad de ver a una banda local de Rock Progresivo, Chaos Symmetry, que se encuentran trabajando en su álbum de debut y, viendo como tocan, no tiene mala pinta. Si os gusta el Prog clásico y sinfónico con energía y buen gusto, no perdáis de vista a los murcianos. Por poner un símil actual, pueden llegar a ser los Transatlantic nacionales.

Tras dos actuaciones nada desdeñables, llegó el momento de ver a la banda líder del cartel. Desde primer momento dejaron claro dos cosas: primero, que la banda protagonista de la noche eran ellos, y segundo, que aquí han venido a presentar su nuevo trabajo. Abrieron de igual manera que con el disco, con ‘Foe’. Intensidad, rabia, finura y exquisitez en una misma pieza. Y de una pieza nos dejaron solo con los primeros compases, ya que la presencia y actitud con la que tocaron fueron apabullantes y dominantes.

Luego dieron paso a una de las joyas de ese disco, ‘The Valley’, un tema que desde la primera escucha se colocó como una de las 10 mejores piezas de los noruegos. La tocaron de manera impecable, sin más. Dos canciones y ya me habían conquistado sin remedio, aun a pesar de que noté que Einar Solberg comenzó un poco dubitativo en el aspecto vocal, pero luego no tardó en acomodarse y dar una lección magistral de talento y versatilidad. Sin embargo, lo más destacable fue su labor como frontman del grupo, papel que cumplió con creces. Presencia, despotismo, conexión inmediata con su público y fastuosidad son términos que describen bien tanto a su frontman como al resto del grupo.

Un espectáculo que hay que ver sí o sí

Poco importaba que ese monstruo de las baquetas llamado Tobias Ørnes Andersen no pudiera estar allí esa noche y varias más (siendo sustituido por Baar Kolstad), o que fuera la primera gira del bajista Martin Skrebergene. Ambos estuvieron extraordinarios en sus papeles y se complementaron a la perfección con el resto de miembros ya asentados del grupo. En conjunto, el grupo actúo de manera excelente, aportando todo lo que podíamos extraer de su música y magnificándola con un sonido asombroso, complementándolo con un brillantísimo juego de luces. Todos los miembros dieron el máximo, sobre todo Einar. Impresionante su trabajo vocal en ‘Contaminate Me’ cubriendo las partes que cantaba su “padrino” Ihsahn, siendo Solberg un cantante menos visceral y extremo que su compatriota.

Y por mucho que puedas echar de menos alguna que otra pieza, la verdad es que el setlist estuvo muy bien elegido, tocando Coal casi al completo y combinándolo con algunas de su sobresaliente Bilateral y rescatando alguna de su Tall Poppy Syndrome. De hecho, la combinación que hicieron de ‘Forced Entry’ y ‘Coal’ fue de los momentos más brillantes del concierto. Y a pesar de que todo podía haber terminado perfectamente tras la “feliz” ‘Contaminate Me’, lo volvieron a dar todo con los bises. Primero deslumbrando con ‘Passing’ y finalmente llegando al éxtasis completo con ‘Waste of Air’.

La verdad, todo lo que os pueda decir es poco, porque lo que Leprous ofrecieron sobre el escenario no lo podríamos describir plenamente ni con las mejores palabras de nuestra bella lengua española. Es una experiencia que hay que vivir porque no te deja indiferente para nada y enriquece la fabulosa experiencia que es escuchar sus discos. Un directo imprescindible y del que no dudéis en ver la próxima vez que vuelvan. Estos tíos están en un verdadero estado de gracia. No sabemos cuánto durarán a este nivel pero, como sigan así, “banda del siglo” se les va a quedar corto.

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