Leprous — The Congregation

Y aquí está uno de los discos de metal del año: The Congregation, el esperadísimo nuevo álbum de Leprous. Los noruegos han sido desde aquel embaucador Tall Poppy Syndrome favoritos para los editores de Hipersónica y en ningún modo nos han defraudado en todos estos años. El cuarteto ha seguido una evolución que es fiel a su trayectoria y han apostado por otros caminos igual de interesantes.

The Congregation: un cancionero que apabulla ya desde la primera escucha

Comparado con Coal los prog metaleros nórdicos parece que en The Congregation han explotado su vía lírica pero dándole un tono más brillante dentro de esa oscuridad general que tiene su música. Sin embargo, Leprous han sacado de su chistera un cancionero que apabulla ya desde la primera escucha, desde que empieza a sonar ‘The Price’, primer corte del álbum y el primero que escuchamos.

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Es éste el primer álbum con un nuevo batería, una fiera parda llamada Baard Kolstad, sustituto de Tobias Andersen, que deja una buena de su talento durante todo el disco y que en ‘Rewind’, el momentazo de The Congregation, no parece humano sino cyborg, aunque su labor a las baquetas en ‘Third Law’ o ‘Within My Fence’ no le va a la zaga.

Pero sin duda es ‘Rewind’ donde encontramos en que punto de excelencia se encuentran Leprous. Einar Solberg es capaz de sacar de su garganta registros gloriosos tanto en lo que se refiere a agudos como graves, intoxicándonos en cada melodía.

El punto de excelencia de Leprous

Leprous son una maquinaria que apabulla en esa hora que dura The Congregation. Ya sin el amparo de Ihsahn, cuya mujer es la hermana de Solberg, de quien fueron banda de acompañamiento durante cuatro años y fue su productor, han sido capaces de mejorar, o al menos innovar, en lo que hasta ahora habían mostrado en sus tres primeros álbumes.

Esos crescendos, pasajes afilados, lirismo máximo, cuidando cada textura, sección rítmica a uña de caballo como en ‘The Flood’, instrumentación muy, muy técnica, incluso momentos de math rock que casan correctamente con su orientación prog metal.

Que el punto de partida para The Congregation haya sido Coal ha servido para que Leprous firmen momentos de una épica a lo Game of Thrones como en ‘Triumphant’, que habrá a quien le parecerá un tanto suavizada. Todo está más en su sitio, no hay momentos para el escapismo de Bilateral, y sí, es posible que como he leído en algún sitio los noruegos pequen de la megalomanía de, salvando las distancias, Muse, pero lo del cuarteto tiene otro color.

Una lección de prog metal en poco más de una hora

Y después de ese derroche de energía nos encontramos con ‘Red’ y quedamos obnubilados por el lirismo de Einar Solberg. No nos extrañaríamos de una remezcla con el añadido de un coro de 75 personas. Estos son los Leprous de 2015 y a quien no le gusten es posible que haya perdido la capacidad para discernir lo bueno de lo malo.

Más tarde llegará ‘Moon’, el ejemplo de que Leprous son capaces de emocionarnos con la voz de Solberg y esa oscuridad latente que embriaga cada uno de los acordes. No es un momento para encender mecheros aunque lo parezca; ese crescendo es como un tsunami o un tornado del que no puedes escapar, y la parte prog final es una pasada.

9.7/10

‘Down’ en la recta final parece un resumen de las novedades que Leprous han incluido en su propuesta, toda una lección de prog metal con la marca de la casa. Cierran con ‘Lower’, que comienza con voz y teclados, como si Einar Solberg, forzando el agudo, nos quisiera decir que Leprous tiene una cara amabilísima igual de interesante que momentos de tensión prog máxima como los de ‘Third Law’. ¿Y ahora qué? Le damos otra vez al play para descubrir nuevos detalles en esta obra magna de los noruegos.

Discografía de Leprous

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