En su día, como casi cualquier hijo de vecino, disfruté, y mucho con Oasis. Yo viví la época en que ‘Wonderwall’ fue todo un himno para cantar en momentos de bajeza etílica, pero con el tiempo la cosa se fue apagando y ahora es el ‘Seven Nations Army’; el que causa sensación. ¡Qué cosas!

Sé que mi opinión me puede ganar unos cuantos “no adeptos” pero es la que tengo, y si no les gusta a los admiradores de Liam Gallagher, lo siento, pero, a diferencia de Groucho Marx con sus principios, no tengo otra. Liam me parece un bocazas, y ha sido en gran medida, el causante de la repulsa que me provocan tanto los últimos coletazos de Oasis como Beady Eye de principio a fin.

Y si digo eso es porque, aunque a veces no queramos, la personalidad de un artista arrastra nuestra percepción de su música hacia terrenos en los que no debería estar. Me explico; si los dos primeros álbumes de Oasis me parecieron muy buenos, por mucho que fueran un triste intento de copiar a los Beatles, por extensión, los siguientes deberían gustarme tanto como aquellos, porque yo soy de los de la opinión de que Oasis no han conocido nunca el significado de la palabra “evolución”. Así que si algo te gusta, y se repite n veces, debería gustarte n veces… al menos hasta que lo aborreces.

Conmigo esa fórmula no funciona, por el simple hecho de que detesto al personaje delante de las cámaras, de los micros, de los blocs de notas. Detesto a Liam Gallagher, y, por extensión, termino detestando todo lo que vien de él. Es un bocazas irremediable, y llevar años viéndole arremeter como un toro desquiciado contra todo capote que se le ponga delante, no ha hecho más que acrecentar mi opinión sobre el “artista” (otro día si queréis hablamos sobre lo artista que es este individuo, porque, a parte de cantar y despotricar, ¿sabe hacer algo más?).

Me apena Noel, su sufrido hermano, que también tiene lo suyo, y que carga con parte del desprestigio que su hermanísimo ha ocasionado, aunque él, al menos si es un artista, de los pies a la cabeza. Pero por mucha pena que me cause, no me van a gustar más los trabajos de Oasis.

Dicho todo esto, vamos a lo que motiva mis reflexiones en voz alta (o en letra alta) que no son ni más ni menos que las enésimas declaraciones del bocas del brit-pop. Ahora contra Bob Dylan. Y aclaro antes, que tampoco soy muy de Dylan, (nadie me apedree, por favor) pero reconozco lo que hay que reconocer, y me quito el sombrero ante quien haga falta, y uno de esos es precisamente Mr. Dylan.

Con motivo del 70 cumpleaños del grande entre los grandes, y supongo que acuciado un poco por el fracaso (sin paliativos) del primer álbum de Beady Eye, Liam Gallagher ha hecho lo que mejor sabe hacer: arremeter. Esta vez en una entrevista en la que fue preguntado por el periódico británico The Times sobre si había celebrado el cumpleaños de Robert Zimmerman… Y claro, eso es exactamente darle alas al tipo.

Lo sé todo sobre él y eso, pero es un miserable hijo de puta por lo que a mi respecta. Me gusta esa canción que hizo, Lay Lady Lay. La gente se vuelve loca con él, pero a mi no me pasa lo mismo.

Por si no hubiera dicho bastante, aún le quedaban perlas en la recámara cuando añadió que “no le gustaban mucho los artistas de los 60 y los 70 que se dedican a hacer reapariciones en los festivales de verano” y que “todos esos cabrones tocando sus greatest hits son unos mierdas”.

Así que, habiendo dejado claro que la música con solera no le interesa mucho, (supongo que aquí, en excepciones, hay que colocar a sus amados Beatles), parecía claro que a la hora de escuchar música debía tirar de catálogo reciente, pero, oh sorpresa, tampoco es el caso:

No hay nada nuevo que quiera escuchar. No me interesa. No escucho nada, ¿sabes por qué? Porque vivo el momento. Es como… ese fue un jodido gran momento. Ahora superalo que mañana habrá otro gran momento.

Lo cual me deja claro que, 1, este tío debe vivir escuchando los discos de Oasis y de Beady Eye. 2, no conoce muchas palabras más allá de fuck y sus derivados, 3, no le tiene respeto ni a su abuela, y 4, cuando ve que las cosas no van bien, y que los medios no se fijan en él por su música, su manera de destacar por encima de su mediocridad es simplemente atacar a todo bicho viviente que no se llame Liam Gallagher. Y lo peor de todo es que siempre consigue sus 5 minutos de fama… ¡recurrentes!

Está claro: algunos artistas se ganan el respeto, nuestro respeto, por su música, otros por su carisma, y otros ni se lo ganan ni saben lo que significa el “palabro”.

En Hipersónica | El nuevo lío de Noel Gallagher, ahora con Jay-Z

Vía | NME

Sitio oficial | Beady Eye, Bob Dylan

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