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Lil B — Basedworld Paradise

«El mundo es mío, el mundo es mío, he dicho que el mundo es mío. El mundo es nuestro». Un mundo figurado, yo me subo rápido, con sample del ochentero ‘Let Me Be Your Angel’ de Stacy Lattisaw incluido. Sé que Lil B va de farol. El mundo no es de todos nosotros. Él lo quiere todo para él, nosotros somos su corte, no hace falta ser muy listos para imaginarse lo contrario. Por unos minutos prefiero desconectar y entrar en su utopía. Igual que hace casi cinco décadas un negro pedía entre lamentos a sus coetáneos blancos que le diesen una oportunidad, aún sabiendo de su superioridad. Ficción de emociones.

Lil B crea su paraíso, su Baseworld Paradise musical alrededor del BaseGod que es él. Allí él es su propio Dios. Entre rimas desganadas se va construyendo su historia. La del vencedor. El vencedor nunca se retrata como Goya pintó a sus queridos monarcas. Lil B le toma el pincel a Murillo y se mete en el cuadro con sus vírgenes y angelitos. El viaje del ego entre ángeles que parecen haber robado melodías de cedés de gasolineras ofreciendo autoayuda a un euro, la misma que en Ibiza otros venden entre cócteles con visa y aplausos al atardecer. Ese Chill Out horrible, esas vírgenes de Murillo.

El predicador se sube al púlpito por su seguridad y carisma. Acaba logrando meter al público en su diatriba. Lil B podría vender productos de la teletienda a las tres de la mañana que tendría la cuenta a rebosar. Sus putas, su coche, su divinidad. La animadversión de quien sabe que va a ser odiado, más aún cuando se dedica a los sermones a ralentí.

El reto se mantiene muy alto. All Eyez On Me (1996, Death Row) es su barrera oculta entre tantas maniobras de bufón de la corte. Podrá suplantar al Jay Z de turno (The Basedprint 2, 2012), ponerse su cara en el cuadro de Kanye West (en este Basedworld Paradise, 2014), en la unión entre West y Jay-Z en Watch the Throne (The Silent President, 2011), crucificarse (Angel Exodus, 2011), recordar a Marvin Gaye (Im Gay (Im Happy), 2011) que su ídolo se mantiene bajo tierra y es de los intocables del Hip Hop. Su transformación tiene pasos previos, como la portada donde era medio 2Pac en BasedGod Velli (2011).

La obsesión genera mejores frutos a poco que se trabaje. Lil B dejó un 2012 enorme a base de múltiples mixtapes. A destacar: God’s Father. En estos últimos años el nivel de actividad de Lil B es difícil de seguir. Entre la excelencia (Illusions of Grandeur) y el mojón supremo (Tears 4 God y Choices and Flowers, entre otros trabajos). Con Basedworld Paradise puede que estemos ante su primer gran álbum.

Las producciones han encontrado el gusto por lo divino, el traje de Cloud Rap que en su día le pudo diseñar Clams Casino u otros como DJ Troublesome, BigBoyTraks y DJ Troublesome se ajusta más a un Lil B profesional sin limitaciones de la mixtape como formato más de andar por casa. Hace tiempo que él factura álbumes solo que sin un gran sello detrás (aunque los rumores a futuro siguen estando presentes).

El spoken word de Lil B algún día acabará por recuperar el ‘Life Goes On’ de 2Pac, producido por Johnny “J”, y otros tantos temas de un Gangstap Rap suavizado que aquí se convierte en un Divine Rap puestos a seguir con el juego del californiano Brandon McCartney. Ni aumentando la velocidad Lil B se despeina en ‘Cashout On Me BASED FREESTYLE’, da las lecciones habituales a la escena desde arriba en ‘Hip Hop 101’ y nos deja ir en paz como si fuese Al Green predicando en ‘Be Brave Welcome Home’.

“¡Ahora tú eres libre!” dice Lil B. Él nos ha mostrado “el camino hacia un mundo lleno de amor”. Un predicador con violines, ralentí en la palabra y una capacidad de epatar sorprendente. Cómo para no subirse a su fiesta. No sé a qué espera Tom Cruise para ficharle y que propague la palabra de la cienciología.

8/10

Una predicación a ralentí, un dios que no existe, un ego al nivel de la incompetencia del discurso de Rajoy y una producción con divinidad que arropa a un fraseo de sorprendente gancho. Lil B sigue sin ser 2pac, sigue sin ser el ídolo en que quiere convertirse pero acaba de firmar su mejor álbum hasta la fecha.

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