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Linkin Park — Recharged: esto no lo arreglamos ni haciéndonos un Rick Rubin

“Critica-Linkin-Park_Recharged” src=”http://img.hipersonica.com/2013/10/criticas-hs-LP-Recharged-2013.jpg" class=”centro” />

¿Queda algo por intentar para Linkin Park, esa banda nacida con una flor en ya se sabe donde? Está claro a estas alturas que no. Sí había un bingo al que jugar, una lotería en la que meter unos cuantos activos o un sorteo del que comprar alguna papeleta, Mike Shinoda, Chester Bennington y compañía allí estuvieron para probar suerte.

Y por esos sorteos de todo tipo me refiero al hecho de que Linkin Park, al igual que han hecho siempre, parecen dispuestos a mezclar una vez más su degradado nu-metal con lo que sea, con cualquier estilo que esté de moda para mantenerse en el candelero pero sin descubrirse demasiado, haciendo pensar a sus fans que ellos siguen molando y que siguen siendo alternativos.

Linkin Park: ellos no siguen modas (¡pa’ qué!)

Está claro: es sólo un disfraz. Linkin Park e incluso su estilo, dejaron de ser alternativos hace mucho tiempo y el paso del tiempo no ha hecho más que dejar zombies por el mundo como ellos, o como Korn, que viven de las rentas, de los pocos fans enfervorecidos que les quedan (y los hay, no hay más que ver cuantos se lanzan a comentar en cualquier post sobre ellos) y de los nuevos adolescentes que van cazando por el camino. Porque eso es lo más curioso de todo esto: que hasta el momento han salido comercialmente triunfantes.

Recharged no es más que un nuevo y navideño intento, otra forma de explotar esa vena comercial que tan marcada tiene la banda y que, como decía antes, tan bien se le da. Su nuevo truco es más viejo que la música, y ya lo han empleado en otras ocasiones.

Ahora toca usar la remezcla de lo último que han publicado, y, si otras veces han teñido su música de los estilos comercialmente dominantes del momento, ahora dejan que sean otros los que lo hagan, haciendo así que el estilo se doble al gusto del productor de turno y llevando los temas de Living Things a terrenos sobre todo dubstep y electro, (que para eso es lo que está de moda) aunque dejando hueco para destellos break beat y algún que otro estilo más difícil de clasificar.

¿Destacable? Pues prácticamente nada. El cebo en esta ocasión lo ponen dando la mano al rey de las tartas y los botes hinchables, Steve Aoki, un DJ de masas que destaca más por ser un showman que por su arte, así que el resultado, como podíamos imaginar sin escucharlo siquiera, es poco más que prescindible. Su ‘A Light That Never Comes’ es poco más que el mismo tema Linkin de siempre pero con unas bases rebotonas que ni siquiera dan para llamarlas “aire fresco”. Y tampoco es que sus momentos electro sirvan de mucho para una sesión del mismo Aoki por ejemplo, sin los correspondientes remixes… si es que es a las pistas a donde quieren llegar.

Este tema “estrella” viene acompañado de su “reverso tenebroso”, producido por Rick Rubin, y no es más que eso, el mismo tema con menos de melodía, haciendo del gastado rapeo Shinoda-Bennington su leitmotiv, menos electrónica y un piano para dirigir el asunto. Esta vez, el “Rick Rubin de última hora” no llega a tiempo para salvar el descalabro.

Recharged: ¿recarga de qué?

Dubstep. Un poco por aquí, un poco por allá. Como anticipan los nombres de Dirtyphonics, o KillSonic. Imaginad la mezcla: Linkin Park + Skrillex; poned a los ravers desbocados ante el escenario y ya podéis haceros una imagen clara de por donde van las intenciones y el sonido de temas como ‘Lost In The Echo’, ‘Lies, Greed, Misery’ o ‘Until It Breaks’ en sus correspondientes revisiones para Recharged. Más carne de DJ que de directo, aunque está más que claro que con este disco, Linkin Park no van buscando vender entradas, sino copias (copias en todos los sentidos; de la recopilación y de otros temas que ya tenemos más que vistos).

Y ¿qué es lo otro de moda? ¿El electro? Pues ponme también cuarto y mitad de eso. Como en el inédito del que ya hemos hablado, o en la remezcla de ‘Burn It Down’ que firma Tom Swoon, o en la del reconvertido Paul van Dyk, que se olvida una vez más de su antaño estilo habitual, el trance, para adentrarse en terrenos electro-progresivos. Resultado de estas ecuaciones: la incógnita se despeja en forma de subidón subidón y brazos arriba.

Hay espacio también para el rap, de verdad, no el de Shinoda o Bennington, con invitados como Pusha T, Bun B, o Cody B y Ryu, aunque lo de ellos sea algo más bien testimonial: se para la música; fuera bajos, fuera Linkin Park, entran los raperos y se van por donde vinieron, dejándonos otra vez en manos de los angelinos. Buen truco, pero no cuela; dudo mucho que con él capten la atención de los aficionados al hip hop.

Shinoda por su parte, es capaz de entregar a la vez lo peor y lo mejor del disco con sus dos intervenciones. Pero que nadie se equivoque, que lo mejor no significa bueno, sino menos malo, porque su remezcla de ‘Castle Of Glass’ será olvidada tan rápido como olvidamos Living Things. La otra, la de ‘Victimized’, será todo lo contrario, difícil de olvidar, pero por ser posiblemente el peor momento de Recharged. Es como sí se hubiera preguntado ¿qué puedo hacer para que suene diferente? y hubiera cogido todos los sonidos sintéticos habidos y por haber y los hubiera metido con calzador, como si hubiera puesto un embudo en la boca de la canción y la hubiera obligado a beber. Bajos y sintes dignos del hard techno, interludios de bases break beat, y música poligonera todo en uno.

No es por el simple hecho de repartir estopa digital, que Linkin Park han tenido sus momentos, pero este no es uno de ellos. Ni siquiera dejando la cosa en manos de “gente que sabe” les ha salido un disco digno, así que mejor dejar el agua correr y esperar a que la cosa se “recargue”. Aunque bien pensado, el momento de Linkin Park pasó ya hace mucho tiempo y va siendo hora de reconocer que quizás una disolución y un cambio de nombre artístico quizás engañara más a los que un día se desengañaron con ellos.

Linkin Park — Recharged

“Hipersónica vota un 2” src=”http://img.hipersonica.com/2013/05/hipersonica-2.jpg" class=”izquierda” />No malgastéis vuestro dinero. Como mucho, haceos con ‘A Light That Never Comes’ y sólo es justificable sí es por puro coleccionismo, porque, no sé si por la influencia de Aoki o porque la cosa no da para más, es de los peores singles que les hemos escuchado en mucho tiempo. Eso sí, sí tenéis algún enemigo al que queréis demostrar vuestro “cariño” estas navidades, este sería el regalo perfecto.

01. A Light That Never Comes (Linkin Park x Steve Aoki)
02. Castle Of Glass (Mike Shinoda Remix)
03. Lost In The Echo (KillSonik Remix)
04. Victimized (Mike Shinoda Remix)
05. I’ll Be Gone (Vice Remix feat. Pusha T)
06. Lies Greed Misery (Dirtyphonics Remix)
07. Roads Untraveled (Rad Omen Remix feat. Bun B)
08. Powerless (Enferno Remix)
09. Burn It Down (Tom Swoon Remix)
10. Until It Breaks (Datsik Remix)
11. Skin To Bone (Nick Catchdubs Remix feat. Cody B. Ware and Ryu)
12. I’ll Be Gone (Schoolboy Remix)
13. Until It Breaks (Money Mark Headphone Remix)
14. A Light That Never Comes (Rick Rubin Reboot)
15. Burn It Down (Paul van Dyk Remix)

Lo mejor

  • ‘Castle Of Glass’ tiene un pase
  • El “reboot” de Rick Rubin mejora un poco lo perpetrado por Aoki en ‘A Light That Never Comes’
  • Nada (más) que añadir

Lo peor

  • Todo
  • Haber perdido 77 minutos de mi tiempo
  • No saber sí Linkin Park volverán a intentarlo otra vez
  • Que aún habrá gente que defienda a los Linkin Park de ahora

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