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Locrian — Infinite Dissolution

Para este disco teníamos ideas más estructuradas, al contrario que en algunos de los discos antiguos. Estuvimos más tiempo enviándonos ideas por email y mp3s entre nosotros. También teníamos unas cuantas piezas que trabajamos hace un par de años que sabíamos que queríamos expandir y sentimos que era el momento apropiado para ello. En cada sesión de grabación con Locrian (al menos desde que toco con ellos) ha habido siempre un peso importante en la improvisación, que es lo que todos queremos y continuaremos haciendo. Dicho esto, creo que nuestras improvisaciones en vivo se han reducido un poco. (Steven Hess)

En ocasiones parece que, aunque todo parezca estar en su mismo lugar y la armonía no haya cambiado, algo dentro de ti hace sencillamente click y entonces todo adquiere otra dimensión en tu mente, todo parece encajar y tus sentidos alcanzan un alto grado de estimulación allí donde antes sólo te conseguía arrancar un generoso “correcto”. Intentas buscar una explicación racional para ese fenómeno que te hace fascinante elementos cuya combinación previa no resultaba tan impactante. Terminas desistiendo en la búsqueda de la solución y asumes que es algo que escapa a tu control, tu subconsciente se rinde a la evidencia.

Me podría estar rompiendo la cabeza de cómo he acabado rindiéndome a las virtudes de Locrian tras tanto tiempo sin volarme la cabeza precisamente, de ponerles “sí pero” en cantidad a Return to Annihilation (Relapse, 2013). Quizá todo vaya mucho más allá de mi mero desarrollo como oyente activo de música y los méritos haya que dárselos en su mayoría a los de Chicago por poder derribar por fin las barreras que muchos escépticos les ponían a un estilo muy experimental y bebedor de las fuentes del drone que acaba de lograr una dimensión aún mayor este año.

Locrian, derribando barreras sonoras y mentales

No podría hablar de un giro de 180 grados en el sonido de Locrian en este Infinite Dissolution (Relapse, 2015), los sonidos empleados siguen siendo, en mayor o menor medida, los mismos. Esquemas de drone noise y ambiental, querencia por el post-rock y algunas influencias del black metal, sobre todo en las voces desgarradas y nihilistas. Todo diseñado con mucho mimo, buscando que los estilos confluyan para alcanzar una dirección diferente y única, obteniendo un sonido rico, expansivo y exuberante. Y todo ello logrado con sólo tres componentes, cuando podría pensarse que hay todo un colectivo detrás de tantos sonidos.

Se percibe un conjunto más vivo e intenso, lleno de detalles interesantes y capaces de dejarte prendado

Elementos que juntos forman un conjunto fastuoso y atrevido pero que, sin embargo, no son nuevos en el universo de Locrian. ¿Qué ha cambiado entonces para que acabe rindiéndome a sus encantos en este disco? Aspectos más profundos como una composición más cuidada y concreta, no tan difusa, pero permitiendo aun así que todo funcione con fluidez y de manera orgánica, no llegando a sonar estéril y falto de alma. Al contrario, se percibe un conjunto más vivo e intenso, lleno de detalles interesantes y capaces de dejarte prendado. Al no irse tanto por las ramas, las canciones consiguen envolverte en toda su extensión, forjando un conjunto de esos en los que podrías perderte durante horas.

https://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=3708541054/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=63b2cc/tracklist=false/artwork=small/track=2467423316/transparent=true/

Todo Infinite Dissolution está lleno de gemas pulidas y preciosas a las que conviene volver varias veces, ya que alta es su complejidad y muchos los detalles que encierran. Ya desde la primera escucha son capaces de dejarte ganchos que te obligan a volver tarde o temprano para terminar de apreciar el trabajo. La evolución y desarrollo que muestran en ‘Arc of Extinction’ es sencillamente sublime, uno de esos toques especiales que nos terminan llevando de vuelta al álbum, como también sucede con la opresiva atmósfera de ‘KXL I’, la fuerza de ‘The Future of Death’ o la exquisitez de ‘Heavy Water’.

8/10

Una vez disipados todos mis recelos y mis objeciones previas a los esfuerzos de Locrian, finalmente me toca reverenciar sus aciertos en su nuevo trabajo. Infinite Dissolution junta por fin las piezas de la manera adecuada para que el resultado crezca y absorba por completo la atención del oyente. Sin duda, este disco me provoca la estimulación sensorial que sentía que faltaba en anteriores trabajos y la conjunción de sonidos por fin es lo suficientemente convincente para que mi mente no se vaya a otro lado mientras suena. En conclusión, lo han bordado.

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