“Lorena Álvarez y su Banda Municipal — Gijón 04–08–2013” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/lorena-alvarez-y-su-banda-municipal.jpg" class=”centro” />

No fueron pocas las veces que Lorena Álvarez y su Banda Municipal han tocado cerca de casa y nunca se me había logrado hasta anoche. La de San Antolín de Ibias actuaba dentro de la programación de festejos del verano de Gijón en la Plaza Mayor por gentileza del Teatro Jovellanos. Hay que ponerse en situación: 21:30 PM, entrada gratuita, diversos bares y sidrerías en la misma plaza con clientes a los que no les importaba lo más mínimo, varias filas de sillas para que los mayores pudieran descansar sus sufridos cuerpos de no haber hecho nada en todo el día y Lorena Álvarez y sus dos compañeros encima del escenario.

Podría haber sido peor, pero eso es lo que había. Para mí que Lorena Álvarez iba un poco pedo o es que le había dado demasiado el sol; si no es así, pido disculpas, pero su risa contagiosa como de haber ingerido el gas hilarante era como para pensarlo. Ella estaba espídica y sus dos músicos templaron un poco el tema. Tenía una botella al pie del micro que no acaba de ver qué era. La mostró antes de empezar a tocar ‘Alba’. Y no no era una instrumento de percusión más sino que era una botella de anís, supongo de la marca Anís del Mono, de la que Lorena acaba de ser elegida como imagen promocional, se dio un buen lingotazo y ofreció al público pero estaba demasiado lejos.

En apenas cuarenta minutos despachó dieciséis temas, bis incluido, y fue aclamada. Tenía a sus padres sentados allí delante y menudo papelón. Tras haber visto otros vídeos en Internet creo que no fue su mejor concierto. Lorena Álvarez y su Banda Municipal desafinaron mucho; desafinó ella y desafinó el trío cuando correspondió. Queda ese repertorio impagable que hay que tener mucha cara para defenderlo. Ahí les pondría un sobresaliente.

Y allí apareció Lorena Álvarez y sus dos percusionistas, uno de ellos tocando laúd cuando se precisó, y el cancionero de Anónimo, su álbum de debut editado por Sones el 23 de octubre y del que incomprensiblemente os hurtamos la crítica. El concierto fue un pelín frío, había un abismo entre artistas y espectadores, y no hubo la habitual invasión de escenario para cantar algún tema.

Tampoco hubo bailes y eso que mucho de las composiciones que tocaron las pedían. Lo de Lorena Álvarez y su Banda Municipal es folk en versión siglo 21 que en directo se basa en una pequeña guitarra, bombo, pandereta, tamboril, laud y poco más. Con esos elementos y unas letras por lo general muy naïfs, algunas tremendísimas como ‘Testamento’ o ‘Ya no me acuerdo de ti’, con la que empezó el concierto, otras de un surrealismo (o realismo mágico) aterrador como ‘La boda’, ‘Burro’ (de impagable letra) o ‘Novias’, planteó una actuación que se pasó en un suspiro.

Se atrevió con el ‘Himno de Ibias’, el concejo en el que nació, y con un tema sefardí, ‘En el kafé d’amaneser’, del que hay por ahí un vídeo rodado por Waau.tv en la cocina de un restaurante de Barcelona. Esa era en teoría la propina pero el grupo salió de nuevo para repetir ‘La boda’. Y todos tan contentos con esa colección de jotas, pasodobles, romances y folk reinventado.

Fotografía | Chico de plexiglás en Pinterest
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