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Los 50 mejores discos de metal del siglo XXI (Parte I)

Tras ver la buena acogida que tuvo la lista de electrónica de mi compañero Natxo Sobrado, he decidido seguir sus pasos y lanzarme yo también de cabeza a los cocodrilos iniciando una selección de los 50 mejores discos de metal del siglo XXI. Teniendo en cuenta lo pasionales que pueden llegar a ser los seguidores de este género, cocodrilos, caimanes y hasta dinosaurios me esperan con las fauces abiertas, ¿pero quién dijo miedo?

Huelga decir que se trata de una lista total y absolutamente personal, con la que no pretendo sentar cátedra ni imponer mis ideas, sino simplemente compartir mis gustos y ayudar a descubrir nuevos discos a quien esté interesado. Será absolutamente imposible que todo el mundo esté de acuerdo conmigo, pero aportando cada uno sus propuestas con respeto hacia las de los demás es como conseguimos sacar provecho de la pluralidad de ideas.

Y ahora que ya me he puesto la venda antes que la herida, me dispongo a meterme en faena para iniciar este exhaustivo repaso a diez años de música metal, una década donde el verdadero protagonismo no ha sido de las viejas glorias que tanto nos dieron en su momento, sino de propuestas nuevas e interesantes venidas de todo el mundo. Es cierto que el género no ha evolucionado tanto como lo hiceran en los 80 y los 90, pero como podréis comprobar tampoco hemos andado faltos de calidad.

Al igual que mi compañero, yo también voy a dividir mi lista en artículos con cinco puestos cada uno, empezando por la cola y confiando en llegar vivo al primer puesto. He tenido que dejar a muchos fuera del corte, y he sufrido verdaderos quebraderos de cabeza a la hora de determinar ciertos puestos, pero ahora sólo me queda apechugar con las consecuencias de mis decisiones. ¡Vamos a ello!

50. Stone Sour — Stone Sour (2002, Roadrunner)

En el momento de lanzar este disco, Corey Taylor ya se había hecho un nombre propio en la escena dura gracias a los dos primeros álbumes de Slipknot, pero las inquietudes del cantante iban más allá de los límites establecidos por la máscara. Así pues, tras el rotundo éxito de Iowa, Taylor decidió recuperar esta formación con la que ya había grabado algunos temas en la primera mitad de los 90 junto a un grupo de colegas.

Entre esos colegas estaba otro enmascarado, Jim Root, acompañado en la guitarra por Josh Rand, Shawn Economaki al bajo y Joel Ekman a la batería. Algunas de las canciones grabadas años antes se aprovecharon, y se añadieron nuevas composiciones para dar lugar a un trabajo que se desmarca completamente de la senda marcada hasta entonces por Slipknot, situándose en un plano mucho más melódico y accesible al gran público.

No es de extrañar por tanto que temas como ‘Bother’ funcionaran tan bien como singles, y este corte en concreto incluso llegó a ser incluido en la banda sonora de Spider-Man. No obstante donde verdaderamente funciona el disco es en los momentos de más fuerza, cuando se nos presentan ritmos de metal alternativo de buen calado, salteados con algunos interludios que resultan más cómicos que otra cosa. Un disco no muy ambicioso, pero que se disfruta sin problemas, cosa que no soy capaz de decir de su sucesor.

http://www.youtube.com/v/cHZmMA_OAMw&hl=es_ES&fs=1&

Una canción: ‘Tumult’ (YouTube), guitarras en desbandada a las que se oponen sonidos más experimentales, dando lugar a una mezcla que funciona.

Con la amplia perspectiva que dan los años, uno se da cuenta de que el tiempo no ha sentado especialmente bien ni a Disturbed ni a su debut, que una década después se me antoja mucho más inocente y carente de pegada. No obstante, en su momento el disco me pilló en esa fase de la adolescencia donde se es mucho más intransigente y cerrado de miras, y su propuesta me sirvió en buena medida para abrir algo más mi campo de actuación sonora.

Los de Chicago han hecho siempre metal para gustar, aportando las dosis justas de electrónica aquí y algo de rap facilón allá, pero sin pasarse tanto con los ingredientes como para poder enmarcarlos dentro de la escena nu metal, de la cual por cierto ellos han renegado en alguna ocasión. La fórmula en cualquier caso les funcionó y tanto The Sickness, con sus cuatro millones de copias vendidas sólo en USA, como sus posteriores esfuerzos, han posicionado muy bien en las listas de venta.

Temas directos y pegadizos, guitarras siempre pesadas y la voz rasgada de David Draiman como principal seña de indentidad en estos doce temas que mantienen un nivel mínimo de notable desde el principio hasta el final. Podréis decirme que son simplones, que banalizan el género y todos esos argumentos tan célebres, pero os aseguro que merece la pena introducirse en este disco libre de prejuicios.

http://www.youtube.com/v/09LTT0xwdfw&hl=es_ES&fs=1&

Una canción: ‘Down with the Sickness’ (YouTube) por representar a la perfección lo que Disturbed perseguían con su primer disco, nada novedoso ni diferente, pero tremendamente eficaz por encima de todo.

48. Mondo Generator — A Drug Problem That Never Existed (2003, Rekords Rekords)

Este disco, el segundo firmado como Mondo Generator, saldría a la luz un año después de Songs for the Deaf y antes del despido antes comentado, y como suele ser habitual en la trupe desértica, Oliveri contó con los servicios de una buena cantidad de amigos para la causa. Además del propio Homme, también se pasaron por aquí Mark Lanegan, Brant Bjork o Josh Freese, por citar unos pocos.

Musicalmente, el disco se mueve en una línea que queda a medio camino entre el sonido metal y el punk, dejándose caer tanto de un lado como del otro constantemente. Temas cortos (sólo uno supera los tres minutos) donde el bajista da rienda suelta a la rabia acumulada por su divorcio y la influencia de las drogas en su vida personal, algo que se toma con bastante humor en el título del álbum. En 2004, Mondo Generator dejaría de ser un proyecto secundario para convertirse en la formación principal de Oliveri, pero ninguno de los discos venidos después ha conseguido superar a éste.

http://www.youtube.com/v/o5ru60gTXGs&hl=es_ES&fs=1&

Una canción: ‘So High, So Low’ (YouTube), cómodamente situada entre los momentos más agresivos y los más desérticos, y que me recuerda en cierta medida a una de sus grandes aportaciones a QOTSA, ‘Auto Pilot’.

47. Killswitch Engage — Alive or Just Breathing (2002, Roadrunner)

El terreno del metalcore siempre ha sido peligroso, pues moviéndose por él uno corre el riesgo de acabar en el mismo saco que ciertos grupos cuya principal razón de ser parece ser la pose y el peinado. Killswitch Engage se han acercado demasiado a esa camarilla, al menos desde que Howard Jones tomó el micro, pero sus dos primeros discos con Jesse Leach como voz principal merecen ser bien conservados.

Las alternancias entre las fases destructivas y las melódicas están ahora mucho mejor definidas, haciendo que los temas sean menos bruscos, pero no por ello menos potentes. La mejorada producción hace que todo suene más limpio y claro, y las letras siguen siendo igual de buenas. Los cambios de formación y el salto definitivo a la fama llegarían después, para bien o para mal, pero eso ya es harina de otro costal.

http://www.youtube.com/v/1mw6OeOH4W0&hl=es_ES&fs=1&

Una canción: ‘Life to Lifeless’ (YouTube), una muestra tan buena como cualquier otra de esa desbordante fuerza que la banda despliega durante los tres cuartos de hora que dura este disco.

46. Volbeat — The Strenght / The Sound / The Songs (2005, Rebel Monster)

El pulso del metal danés durante esta década lo han marcado Michael Poulsen y sus Volbeat, banda cuyo reconocimiento fuera de las fronteras del país de las galletas de mantequilla no ha sido todo lo grande que debería. Tres discos ya lanzados, y un cuarto en camino, donde se han atrevido a salirse de los estereotipos pero sin perder de vista a los grandes referentes del metal como Metallica, una de sus influencias más evidentes.

The Strength / The Sound / The Songs inició esta senda donde el heavy es la principal referencia, aportanto también un toque groove en torno a la cual giran palos más o menos alejados como el rockabilly o hasta el country. Las líneas vocales de Poulsen se salen por completo de los estereotipos, siendo capaz de sonar al mismo tiempo como James Hetfield y como Elvis Presley, y el empuje del apartado instrumental es máximo en todo momento.

http://www.youtube.com/v/nBrYRBLowxo&hl=es_ES&fs=1&

Una canción: Qué bien me lo paso con ‘Another Day, Another Way’ (YouTube), cómo sacudo la cabeza y cómo me divierto con ellos.

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