Año extraño el que se acaba para el género duro, un año en el que vuelve a ser una constante la relación inversamente proporcional entre la calidad de las propuestas y su impacto a nivel generalista. También sigue siendo una constante la desidia en los grandes nombres que se corresponde con el conformismo de gran parte del público en la escena, igual que seguimos aún preguntándonos si fue antes el huevo o la gallina.

Afortunadamente el del Metal sigue siendo uno de los géneros más excitantes de la música actual, ofreciendo propuestas para todo tipo de oído y todo tipo de exigencia, yendo desde perspectivas más clásicas como el Doom Metal hasta otras mucho más innovadoras o rompedoras como todas esas que mezclan el Black Metal con sonidos como el Country o el Metal Progresivo. En medio de la disputa queda el mundo del Sludge, un punto de vista que sigue expandiéndose de forma paulatina y acaparando cada vez mayor cuota sin hacer tanto ruido como otras pero consolidándose probablemente gracias a ello.

A continuación los 15 mejores discos que el Metal ha dejado en 2014 según nuestra opinión, quince discos que conforman una lista increíblemente variada y de cuyo resultado estamos tremendamente satisfechos. Esperamos que la disfrutéis.

15. Foscor — Those Horrors Wither (Alone Records)

Se veía venir pero no por ello nos alegramos menos del inmenso paso adelante que significa para los barceloneses Foscor el resultado obtenido en el magnífico Those Horrors Wither. Rompe de forma abrupta con la perspectiva más clásica del Black Metal por el que eran reconocidos Fiar y compañía, pero es esa ruptura, la apuesta por salirse de los esquemas de un subgénero aparentemente férreo de donde proceden lo que convierte al presente en uno de los discos más interesantes que hemos podido escuchar este 2014. Quedan aún algunas cosas por perfilar por Foscor de cara al futuro, pero su último disco constituye un magnífico punto de partida para una nueva senda que debe acabar con el éxito de la banda a nivel internacional. Y así va a ser. (crítica)

14. Pallbearer — Foundations of Burden (Profound Lore)

A pesar de que la calidad de sus dos álbumes es algo que queda fuera de toda duda, no deja de sorprender el éxito obtenido por una banda de sonido tan clásico como Pallbearer. Foundations of Burden es un álbum tan de género que gana casi sin que te des cuenta, que se abre paso a base de riffs que son mucho más de lo que aparentan usando el Doom heredero de Black Sabbath o Saint Vitus como principal argucia. Parecen fuera de lugar, pero es precisamente el aroma vintage que desprenden lo que convierte a los nortamericanos en una de las bandas de mayor actualidad de la escena. Cosas del Metal. (crítica)

13. Haken — Restoration (Inside Out)

Que no os engañe la etiqueta EP que acompaña al último lanzamiento de los ingleses Haken. Tampoco os dejéis engañar por su intención revisitadora, por la habitual minusvaloración de discos que rescatan o actualizan material antiguo. Lo de Haken en este 2014 ha sido la escandalosa conversión del material de su primer EP en una especia de descripción de lo que ha sido, es y será el Metal Progresivo. Se lee excesivo, sí, pero cuando uno escucha un monumento como ‘Crystallised’ se le acaban todos los reparos. Esto ya no es una consolidación en la élite, Restoration es casi quedarse solo en la cúspide. (crítica)

12. The Body — I Shall Die Here (RVNG)

El Sludge y la música electrónica se dan la mano en un disco tan estremecedor como sobre el papel parece la unión de mundos aparentemente antagónicos. The Body y The Haxan Cloak han creado una obra enigmática que paradójicamente ofrece muchas respuestas. La más importante de ellas es que sí, es posible unir al Metal Extremo con el Ambient sin que el resultado sea inconexo, confuso o traicionero para cada uno de sus orígenes. I Shall Die Here es uno de esos discos cuyo reconocimiento crece con el tiempo, un disco del que hablaremos más dentro de 10 años de lo que hemos hablado este 2014. Para que os hagáis una idea. (crítica)

11. Nero di Marte — Derivae (Prosthetic Records)

Tan sorprendente como el éxito de Pallbearer es el anonimato de los italianos Nero di Marte, una banda que nos sorprendió hace un par de años y que se ha confirmado como una de las más importantes del Metal a nivel internacional este 2014. No venden miles de discos ni miles de entradas para sus conciertos, pero han sido capaces de crear una definitiva en un género como el Sludge en su segundo disco, cosa de la que han podido presumir muy pocas bandas en los últimos años. La bandera juegan en su contra, pero aquellos que se han despojado de prejuicios han acabado maravillados. Dadles una oportunidad, la merecen. (crítica)

10. Thou — Heathen (Gilead Media)

Thou es una banda tan personal y tan efervescente que seguirle la pista significa uno de los mayores retos que el mundo del Metal Extremo ha planteado los últimos años. No son ni pretenden ser banda para todo tipo de público, pero son de las que enganchan desde su inaccesibilidad intelectual, desde una óptica sesuda alejada de las querencias de los grandes nombres. Heathen es uno de sus múltiples lanzamientos en los últimos años, un disco con carácter de obra cumbre de una banda que aún aparenta poder ofrecer mucho más. Violentamente estremecedor. (crítica)

9. Godflesh — A World Lit only by Fire (Avalanche)

Buscar sorpresas en la propuesta de una banda tan monolítica como Godflesh es como pedirle elecciones anticipadas a Mariano Rajoy, perder el tiempo. A veces descarrilan, pero cuando Justin Broadrick atina suelen dejar sin respiración. Y así nos ha dejado el magnífico A World Lit only by Fire, un disco machacón en el que todo se toma su tiempo, en el que los riffs se alargan tanto que parecen interminables, en el que es imposible no perderse a pesar de que en la distancia no aparenta ser un laberinto. (crítica)

8. Serdce — Timelessness (Blood Music)

La mayor sorpresa del Metal Progresivo ha llegado este año desde Bielorrusia, un país del que solo solemos oír hablar cuando llegan los concursos de lanzamiento en los mundiales de atletismo. En cualquier caso la procedencia es la menor de las sorpresas que encierra Timelessness, un disco en el que el Death Metal y el Jazz copulan para dar a luz a una especie de hijo bastardo de Cynic, una propuesta complicada pero que gana por su virtuosismo y su riesgo estructural. Lo de Serdce es una delicatessen. (crítica)

7. Insomnium — Shadows of a Dying Sun (Centrury Media)

Muy mal haréis si os dejáis llevar por el pesimismo que rodea al mundo del Death Metal melódico y no prestáis atención al nuevo disco de los finlandeses Insomnium. Está muy lejos de la transgresión de otros discos de esta lista, pero está tan bien compuesto y tan bien tocado que es imposible no aplaudir a un disco como Shadows of a Dying Sun, un disco que de haber sido lanzado hace 15 años sería historia del Metal Internacional. Hoy ha recibido bastantes aplausos, y viendo como está el patio esto no es moco de pavo. (crítica)

6. YOB — Clearing the Path to Ascend (Neurot Recordings)

Yob son una especie de paradigma de la situación actual de un género como el Sludge: llevan creciendo de forma paulatina durante tanto tiempo que hoy que han llegado muchos no parecen haberse dado cuenta. Clearing the Path to Ascend es un disco violento, abrupto, desgarrador. Es la perfecta fusión de dos géneros en la que uno procede del otro. Es Doom, es Sludge, es todo lo que se propone. Es un disco que gana en la carrera de fondo mientras aturde con uno de los mejores temas que hemos podido escuchar este 2014: ‘Nothing to Win’. Su título, una ironía muy poco casual. (crítica)

5. Young and in the Way — When Life Becomes to Death (Deathwish)

La estrecha relación entre la plasmación artística de la violencia y el Metal ha vivido un nuevo episodio en 2014 de la mano de When Life Becomes to Death, un disco cuyo título lo dice todo. Ya sea si lo valoramos como un disco de Black Metal o si lo hacemos desde el Crust como punto de partida, lo último de Young and in the Way es un álbum extremadamente violento, un disco que busca y encuentra nuestros propios límites solo para poder traspasarlos, una experiencia sonora que roza el gore pero a la que es imposible no querer volver. Masoquismo. (crítica)

4. Horn of the Rhino — Summoning Deliverance (Doomentia Records)

La mejor banda del Metal patrio en la actualidad junto a Obsidian Kingdom siguen afinando su sonido usando el Sludge Metal de High on Fire como punto de partida. En esta ocasión se han alejado algo de la pesadez monolítica de Grengus y han añadido paradas a un trayecto que van desde el Folk hasta el Black Metal sin dejar de lado el toque grunge en el que también se mueven gracias a la garganta de su vocalista. Parece un batiburrillo pero no lo es, lo de Horn of the Rhino es un verdadero escándalo. Lo han vuelvo a hacer. (crítica)

3. Old Man Gloom — Ape of God (Profound Lore)

Dejando de lado la polémica de las diferentes versiones para defenderse de las filtraciones, lo último de Old Man Gloom es un disco de esos que deben hacer correr ríos de tinta. Ape of God muestra dos mundos antagónicos que acaban siendo dos caras de una misma moneda, un disco inclasificable que supone un reto no apto para todo tipo de oídos. La mayoría huyen por saturación, los que se quedan acaban hipnotizados. Hoy no echamos tanto de menos a Isis, y eso no es poca cosa. (crítica)

2. Panopticon — Roads to the North (Bindrune Recordings)

Roads to the North es mucho más que cambiar los bosques escandinavos por los Apalaches. Sigue habiendo Folk y homenaje a una naturaleza hostil e infernalmente fría, pero se presenta en formato Country o Bluegrass como respeto y canto de amor a las raíces. Para articularlo todo los temas fluyen utilizando esquemas progresivos, cosa que sobre el papel trae muchos nombres a la cabeza pero que en el oído lleva inequívocamente el sello de Panopticon. Sorprendente por lo redondo a pesar del reto que plantea, el Black Metal es uno de los géneros que más vida tienen en la actualidad. Y no parece que estemos cerca de llegar a la frontera. (crítica)

1. Mastodon — Once More ‘Round the Sun (Reprise)

Hablaba al principio de la lenta pero imparable expansión del Sludge y aquí estamos, con Mastodon como punta de lanza del movimiento frente al mundo mainstream y nosotros convirtiendo a su último disco en el mejor que ha dado el Metal, en nuestra opinión, en todo el 2014. En cualquier caso esto no es un capricho ni una casualidad, es un reconocimiento para una banda que a estas alturas del partido puede hacer lo que le de la gana, que ha sido capaz de sobreponerse a defectos que habrían sepultado al 99% de los grupos y que significa hoy lo que hace 20 años eran Metallica. Los acusan de traidores, de renunciar a las esencias y de venderse al capital. ¿Os suena? Once More ‘Round the Sun es algo así como el Black Album de los de Atlanta, la mezcla perfecta entre la faceta comercial y la melasuda que caracteriza a Mastodon. Han vuelto a ganar, es lo que hay. (crítica)

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