Todos faltan y todos sobran. Ésa es siempre la maldición de las listas de los mejores discos del año (de 2010, en este caso), que salvo que las haga uno mismo nunca quedan perfectas. Las siete cabezas (mal)pensantes que nos hemos dedicado a pergeñar ésta no creen en la perfección (al menos, no en una que salga de ellos mismos), pero sí en la cantidad de discos que hay por descubrir.

Esta mañana avanzamos 5 puestos más. Please them, please them.

40. Swim — Caribou

Dan Snaith ha decidido ponernos a bailar con su quinto disco, pero de una forma muy elegante, sutilmente y sin despegar en ningún momento los pies del suelo. Nada, o muy poco, que ver con sus discos anteriores como Caribou, el canadiense se acerca ahora a la electrónica de la escuela de James Murphy, la diversión de Hot Chip y el exotismo de Panda Bear en nueve cortes que son como nueve largos en una gran piscina psicodélica.

Sin prisa por llegar a ninguna meta, en Swim se trata de disfrutar de cada brazada, sumergirse bajo el agua para volver a alzar la cabeza o tumbarse a flotar de espaldas sintiendo las vibraciones del agua en todo nuestro cuerpo. Que bien se siente uno después de su sesión diaria de natación. Y sin necesidad de mojarse. (Koala)

http://www.youtube.com/v/euS2SlC68q8?fs=1&hl=es_ES

Una canción: ‘Sun’ (YouTube), hipnótico mantra perfecto para cargar las pilas necesarias para aguantar un duro día. Si no sabes a quien tienes que agradecer cada mañana el nuevo día, al menos saluda al sol.

La comparación con Fleet Foxes (aunque también tienen puntos en común con Grizzly Bear, Ra Ra Riot y Band Of Horses) ha caído sobre una losa sobre ellos, pero, particularmente, me gusta más este Gorilla Manor que el debut de los de Seattle. Porque aunque comparten muchos elementos comunes, la exuberancia instrumental (guitarras consistentes, percusiones prominentes), su ritmo eufórico y efervescente y sus melodías crecientes y prístinas, además de esa eterna y luminosa sensación de colectividad eufórica decantan la balanza a su favor.

Cierto es que da la sensación de que el orden de las canciones le hace un flaco favor al disco (es inevitable pensar que va de más a menos), y contrasta una primera mitad más ágil e inspirada, ante una segunda más relajada y quizá previsible. La intensa ‘Camera talk’ (¿no os recuerda a la intensidad de Arcade Fire?) sirve de bisagra a un disco ilusionante, y que deja unos cuantos temas (los cuatro primeros especialmente) de entre lo mejor del año. [Javimetal]

http://www.youtube.com/v/8pZkZguPAPs?fs=1&hl=es_ES

Una canción: ‘Airplanes’ (Youtube) Una buena muestra de cómo hacer crecer una canción tanto en intensidad como en emotividad. Si no das palmas, es que no tienes sentimientos.

38. Contra — Vampire Weekend

Pero a pesar de su evidente falta de momentos álgidos, Contra es un disco más compacto que su predecesor, más regular; lo que viene siendo un álbum de consolidación. No les servirá para desembarzarse del tópico de “el primero era mejor”, vaya, pero eso no lo hace necesariamente malo. (Gallego)

http://www.youtube.com/v/bccKotFwzoY?fs=1&hl=es_ES

Una canción: ‘Giving Up the Gun’ (YouTube), por ser la canción que más me invita a volver a escuchar el disco, y la que más me recuerda por qué me encariñé con ellos.

37. Warp Riders — The Sword

Ya les tocaba a The Sword dejar de ser uno de los grandes tapados del mundo del rock duro año tras año. Sus dos primeros discos fueron excelentes, especialmente el debut Age of Winters, pero ha tenido que ser su tercer trabajo el que consiga que por fin se hable de los texanos en todas partes.

http://www.youtube.com/v/V7yCchUbbKM?fs=1&hl=es_ES

Una canción: ‘The Chronomancer, I: Hubris’ (YouTube), porque el tamaño a veces sí que importa, y porque si te pones a hacer una canción de siete minutos con semejante nivel de fuerza por segundo, a mí no me queda más remedio que quitarme el sombrero.

36. If Tomorrow The War — Constants

Si con el conceptual The Foundation, The Machine, The Ascension ya nos obligaron a seguirles la pista, If Tomorrow The War ya les sitúa entre la Santa Trinidad del post rock norteamericano.

Los bostonianos han asumido la herencia de Mogwai y Cave In, somatizándole en un álbum que ha producido Justin K. Broadrick (Jesu). Armonías vocales ferocísimas, voces limpias y agresivas se mezclan con baterías envolventes apabullantes. Todo es un caos controlado, un apocalipsis instrumental. (Víctor)

Una canción ‘The Sun, The Earth’ (YouTube) , el resumen del sonido Constants y la razón por la que se va a hablar mucho de ellos en próximas entregas.

Los mejores discos internacionales de 2010

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