Los mejores discos internacionales de 2010 (VII)

Casi comienza la semana de Navidad y enfilamos ya los 20 primeros puestos de nuestra lista de mejores discos de 2010. Por delante tenemos diez discos que muestran cómo la variedad puede ser una buena guía en el mundo de la música actual.

Diez discos que se merecen todas las escuchas y que, probablemente, conseguirán recompensar a los más exigentes.

20. The Whirlwind — Transatlantic

El supergrupo del prog-rock internacional es Transatlantic. Neal Morse, Pete Trewavas, Mije Portnoy y Roine Stolt ha vuelto a rizar el rizo con una obra conceptual de un solo tema de casi 78 minutos, The Whirlwind. Toda la sabiduría del cuarteto está ahí condensada y nos encontramos con temas puramente progresivos, melódicos y ambientales.

Han dejado muy alto el listón para el futuro. (Víctor)

Una canción: ‘A Man Can Feel‘, parte IV de este único tema, progresivo, inquietante y épica.

Crítica en Hipersónica | Transatlantic, obra magna de The Whirlwind

19. Plastic Beach — Gorillaz

El laboratorio virtual que Damon Albarn y Jamie Hewlett fundaron hace doce años, en pleno apogeo de las nuevas tecnologías, y bautizaron con el nombre de Gorillaz siempre ha despertado gran curiosidad y ha estado envuelto en un halo de misterio. El lanzamiento de su tercer disco de estudio no podía pasar desapercibido y era mucha la expectación que había por adentrarse en él.

Hoy son las redes sociales las que parecen dominar el mundo y ellos han decidido ampliar las suyas llevándose a sus amigos más dispares a esa isla desierta en medio de la nada que es Plastic Beach. Ólvidate de palmeras y playas afrodisiacas, esto no tiene nada que ver con las atractivas postales de los destino turísticos de moda que cuando pisas por primera vez tienes la sensación de ya haber visitado. Afortunadamente existen espíritus aventureros que buscan nuevos terrenos en los que explorar.

Cuando empezamos en internet todos eramos anónimos y ahora nos gusta dar la cara, ellos también han dado ese salto y yo si me tuviera que llevar un disco de este año a mi isla desierta me iría con el de Gorillaz porque tendría la seguridad de que no me va a faltar de nada. (Koala)

Una canción: ‘Stylo’ (YouTube): lo mejor de subirse a uno de los coches del Castillo del Terror cuando hace muchos años que dejaste de ser un niño es la cara con la que sales, ya no te asusta nada, pero nadie puede quitarte ese gesto de sorpresa.

Crítica en Hipersónica | Plastic Beach: el arte que hay en saber engañar

18. New Amerykah Part Two: Return Of The Ankh Erykah Badu

Tras un álbum donde Erykah Badu sacaba toda la maldad que llevaba dentro, New Amerykah Part One (4th World War) (2008, Motown), llega la contrarréplica a la protesta política y al clima que explotó con la guerra de Irak. La segunda parte de New Amerykah se centra en el amor y en su disfrute máximo. Casi hasta podría afirmar que este trabajo está hecho para el tema como tal, al igual que muchos discos de Isaac Hayes facilitaron muchas conquistas amorosas.

Al decir esto es lógico a lo que me refiero: vuelta a un sonido Soul limpio, heredero de la escuela de los 60 y los 70, de grandes voces femeninas cálidas y sensuales, sin olvidar ese bajo funk para dar un toque picante al asunto. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Turn Me Away’ (YouTube): larga vida al huevo frito negro.

Crítica | Erykah Badu se marca otra joya soul

17. I Learned the Hard Way — Sharon Jones

Dos discos de música negra seguidos. Esto no es provocación, es buen gusto, que conste en el acta épica indie. Si Erykah Badu nos dejaba un disco para darnos todos los mimos del mundo con la pareja Sharon Jones volvía este año con su banda The Dap Kings a seguir afrontando ese Soul sesentero que tanto debe a James Brown y a sus Flames.

Un chorro de voz de los buenos, un grupo detrás que está impoluto y 12 canciones con las que los catálogos de Motown y Staxx reviven en cada nota. Qué gran año para este género y eso seguro que a mí se me han pasado miles de discos. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘She Ain’t a Child No More’ (YouTube): Hola, Tina Turner, qué bueno que viniste.

16. Play It Strange — The Fresh & Onlys

In The Red es uno de esos sellos a los que deberíais hacer mucho mas caso. No es un consejo, sino una obligación: no saber qué se edita por allí cada año es perderse algunas de las joya garage, pop o simplemente musicales de la temporada. The Fresh & Onlys ya llevaban dos discos caminando cerca de las coordenadas que guían el olfato de In The Red, pero aún les quedaba formar parte de ese envidiable Monte Olimpo.

Play It Strange les lleva por primera vez al sello más reputado del garage y les confirma como uno de los soles que más brillan. Hay quien dice que el garage es ya desde hace tiempo solo cliché: Timothy Cohen encabeza en cada una de las cortas canciones de este álbum un asalto a semejante tontería, con la California de los 60 en mente y el arte de los Replacements para bañarlo todo a la vez con energía y pop delicioso y hasta, ay, doliente.(proberto)

Una canción: ‘Waterfall’, tan exhuberante y optimista que dan ganas de llorar.

15. Diamond Eyes — Deftones

Si alguien había dado por perdidos a Deftones, los de Sacramento han demostrado que era un grave error. Yo soy de los que han conseguido disfrutar con todos sus discos, incluso de los dos últimos y sin duda más flojos de su repertorio, pero entiendo que hubiera quien no quisiera saber nada más de ellos.

Diamond Eyes es un disco para reconciliarse con Chino Moreno y el resto de la troupe, especialmente meritorio teniendo en cuenta las circunstancias internas que le precedieron. Una equilibrada mezcla de los Deftones más cañeros y los más pausados, que sin lugar a dudas brilla más en la primera faceta.

A pesar de que no está muy claro por dónde irán las cosas a partir de ahora, al menos mientras Chi Cheng siga en coma, creo que tenemos grupo para mucho tiempo. (Gallego)

Una canción: ‘You’ve Seen the Butcher’ (YouTube), es tosca y rudimentaria, pero es también demoledora y visceral. Es esa mala baba que parecían haber perdido, pero que han sabido recuperar.

Crítica en Hipersónica | Diamond Eyes: grandes en cualquier circunstancia

14. Crooks & Lovers — Mount Kimbie

Este año va a ser marcado en rojo dentro de la escena Dubstep. Aparte de haberse publicado auténticos discazos, se han producido dos hechos que marcarán el desarrollo de la misma. El primero de ellos tiene que ver con el estallido popular de Magnetic Man y el segundo de un boom menos conocido para el gran público (por ahora) y que ha venido con una etiqueta bajo el brazo.

Mount Kimbie se presentan en largo con un buen álbum y el llamado Post-Dubstep resumido en 11 cortes. El discurso no es tan distinto a otros actuales pero sí puede ser el disco de ruptura dentro de esta escena como en su día algunos lo fueron para el Downtempo. Melodías agradables, sonidos nada discordantes y cierta sensación Pop por parte de un dúo que pueden ser las próximas estrellas.

Una canción: ‘Would Know’ (YouTube): escenas que se abren al éxito mediático.

Crítica en Hipersónica | Mount Kimbie, el inicio del post-Dubstep

13. Halcyon Digest — Deerhunter

El talento que no conoce límites. Deerhunter nos han conseguido convencer hasta a los que, hace tres/cuatro años, los veíamos como el enésimo hype pitchforkiano con demasiada querencia por los 90. Poco a poco, paso a paso, lo que Bradford Cox y compañía han conseguido es construir una dimensión propia con la mejor herencia, como el nieto que se monta su negocio de éxito gracias al abuelo que no consiguió ser rico, pero sí dejarle algunos ahorrillos.

Halcyon Digest es, creo yo a estas alturas, su mejor disco, por cómo crece no sólo en las escuchas sino en su propia dimensión a medida que pasan las canciones. Suya es la “mejor segunda mitad de disco” que hemos disfrutado en mucho tiempo.

Una canción: ‘He Would Have Laughed‘, largo y emotivo homenaje a Jay Reatard que, supuestamente, cierra el disco, pero que en realidad sólo sirve para que entres en el bucle una y otra vez.

12. Brothers — The Black Keys

Ha sido a base de insistencia por parte de ciertos lectores que he acabado prendándome yo también de Brothers, y por extensión de todo el trabajo previo de The Black Keys, empezando así la casa por el tejado con ellos.

Ahora que los tengo bien estudiados tengo claro que su último disco no es el mejor que han sacado, pero eso no hace menos irresistible su mezcla de blues y rock que desprende un sabor donde se mezclan, por increíble que parezca, lo clásico y lo fresco.

Sumadle a ello una portada explícitamente genial y un listado de canciones que no se resiente a pesar de su longitud, y tendréis como resultado un disco apto para todos los paladares. (Gallego)

Una canción: ‘Next Girl’ (YouTube) tiene un punto de divertida decadencia, de la forma de ver el mundo distorsionada y agradablemente perezosa que provoca en el cuerpo ese whisky barato que siempre nos prometemos no volver a beber. Por suerte este disco no trae consigo resaca, sino ganas de más música.

11. King Night — SALEM

El premio a la etiqueta musical más peculiar este año va a parar a SALEM, grupo estadounidense, de Michigan, que han publicado su álbum de debut generando con ello una expectación no muy habitual.

Referentes del llamado Witch House, subgénero oscuro que ha salido del underground yanqui y que en King Night (2010, IAMSOUND Records) llega en forma de bajos macarras, generosas capas de Shoegaze para cubrir todas las canciones y la voz de Heather Marlatt o de John Holland, líder e ideólogo de este trío que completa Jack Donoghue. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘King Night’ (YouTube): llamen al psicólogo o mejor a un exorcista.

Crítica | Salem, King Night: Hip-hop y electrónica para quitarse el sombrero

Los mejores discos internacionales de 2010

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