Los mejores discos internacionales de 2015 (I)

Quizás es la misma sensación de todos los años cuando intentamos cerrar votaciones, y lo vamos olvidando con el tiempo, pero lo cierto es que en esta ocasión ha costado muchísimo cerrar la lista. Echamos candado a 2015 con la sensación de que han sido 365 días en los que se han editado discos sobresalientes. Un gran año. Y en muchas etiquetas distintas. Contábamos con el sudor de los últimos días, con las lágrimas de muchos cuando alguno de sus favoritos no consiguió pasar la criba, pero quizás la sangre nos ha pillado por sorpresa. Y hasta de eso ha habido. Mientras nos lamemos las heridas propias, os dejamos a vosotros con las ganas de hacernos unas cuantas más.

Primera tanda de nuestros discos internacionales de 2015. Este año serán tres (50–31, 30–11, 10–1) y creemos que todos los géneros han aportado discos de enorme calidad. Incluso se nos ha colado algún tapado, que ha sorprendido hasta a nosotros mismos. Id juzgando vosotros.

50. Boduf Songs — Stench of Exist

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“Mathew Sweet (ojo, no Matthew, Mathew) es el hombre al frente de Boduf Songs, que vive de la mano de Stench of Exist (Flenser Records, 2015) un momento de absoluta inspiración. Seguramente unas musas ya encontradas previamente, pero es que yo no lo sabía. Disculpadme, entonces, los ya duchos en la materia, si es que podéis. Para los que, como yo, os subáis al carro ahora, Stench of Exist son tres cuartos de hora de gran calado emocional. De un estilo similar al dream pop de la época en la que el dream pop no existía. Por buscar similitudes, Boduf Songs recuerdan a gente como The Montgolfier Brothers, o, en menor medida, a unos más recientes Rivulets”. (Dr. Chou)

Una canción:The Rotted Names

49. Hop Along — Painted Shut

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“En los últimos tres meses, no he experimentado tal sucesión de mensajes equívocos como en Painted Shut (Saddle Creek, 2015), el tercer disco de Hop Along, proyecto si bien no personal sí intransferible de Frances Quinlan, compositora e intérprete de dotes antes desconocidas — por desgracia — para mí. Es sencillo: mientras el componente directo de su música — el excelente tratamiento de las guitarras, su esplendorosa voz — golpea mi espina dorsal con terrible insistencia, sus letras resbalan sobre mi piel”. (mohorte)

Una canción: ‘Waitress

48. The Body & Thou — You, Whom I Always Hated

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“La nueva y terrible criatura producida por ambos grupos estadounidenses, You, Whom I Have Always Hated (Thrill Jockey, 2015), son seis canciones nuevas dispuestas a corromper nuestros espíritus y destrozar nuestras mentes. Bueno, en realidad son cinco canciones nuevas porque una, al igual que en Released from Love, es una versión, en este caso el ‘Terrible Lie’ de Nine Inch Nails. Como en el anterior trabajo, el grupo se lleva el tema a su terreno y logra un resultado apabullante y bestial”. (Black Gallego)

Una canción:The Devils of Trust Steal the Souls of the Free

47. Chris Lightcap’s Bigmouth — Epicenter

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“El Jazz del compositor estadounidense se mueve en círculos concéntricos con una jam psicodélica en ‘Nine South’ o susurra con suavidad en ‘Stone by Stone’, una hermosa balada con un crescendo mantenido a media altura, donde se cruzan las filigranas de los instrumentos y dialogan entre sí. Chris Lightcap es un músico con una amplia trayectoria en un sinfín de proyectos y colaboraciones, entre los que destacan nombres como Marc Ribot o Paquito D’Rivera. Este es su cuarto álbum como líder del proyecto Bigmouth”. (Natxo Sobrado)

Una canción:Nine South

46. Alabama Shakes — Sound & Colour

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“Si algo transmiten Alabama Shakes cuando se ríen en la cara del mero concepto del difícil segundo disco es que son una banda en absoluto estado de gracia, capaz de despertar admiración allá por donde van, de conseguir que se acerquen a sus conciertos públicos no necesariamente afines a su propuesta. Una banda capaz de tocar hoy para el presidente de los Estados Unidos y sacarse mañana la chorra lanzando una admirable colección de canciones que no parece más que una selección de todo lo que tienen que dar”. (Poliptoton)

Una canción:Gimme All Your Love

45. High on Fire — Luminiferous

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“‘The Black Plot’ abre el disco y fue el tema con el que High on Fire nos dejaron con ganas de más. En este caso el trío va directo a destrozar cráneos, duro y a la encía, con una historia sobre extraterrestres y cómo su presencia entre nosotros ha cambiado el curso de la historia. Matt Pike habla sobre aliens que han abducido a terrícolas, hibrídos alienígenas y otras historias conspirativas que podemos disfrutar en publicaciones especializadas como Legendary Times o en documentales de TV como Ancient Aliens, ambos bajo la dirección de un fenómeno de Internet como el ufólogo Giorgio A. Tsoukalos”. (Víctor R. Villar)

Una canción:The Black Plot

44. Chelsea Wolfe — Abyss

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“Verdaderamente esos toques doom no son del todo extraños para la cantante de Sacramento, siempre ha hablado de la influencia que ha tenido no sólo el metal sino también muchos otros estilos en su música, pero aquí alcanza su máxima expresión y repercusión en la mezcla. Pero en este disco también hay sitio para elementos menos metálicos y más próximos a la electrónica de Pain Is Beauty y otros rozando el folk con el que se dió a conocer”. (Black Gallego)

Una canción: ‘Maw

43. Dead Ghosts — Love and Death and All the Rest

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“Love and Death and All The Rest es un disco comodísimo, para ellos y para nosotros, y ahí reside la clave de su éxito: un año más, Dead Ghosts nos han invitado a una casa a la que siempre queremos volver, quizá no la más brillante del vecindario, pero sí en la que mejor nos sentimos, huéspedes e invitados. El mismo zumo de naranja casero, las mismas conversaciones triviales, los mismos atardeceres en el jardín de atrás, una barbacoa informal, alguna copa no-tan-inocente por la noche, el amor, la muerte y todas esas movidas en las que pensar, algo borrachos, en el camino de vuelta a casa”. (mohorte)

Una canción: ‘Rat Race’

42. Royal Headache — High

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“Royal Headache capturan con meridiana precisión el estado de ánimo sempiterno en el que el estómago siempre está puesto del revés y todas las canciones llevan su nombre. La sensación a mitad de camino entre lo épico y lo devastador que transforma la rutina diaria en un frenesí de emociones contradictorias, consumiendo el espíritu en una feliz espiral autodestructiva. El amor no correspondido, en suma, la imaginación disparada, aquel cúmulo de emociones que creías perdido en lo más recóndito de tu adolescencia”. (mohorte)

Una canción: ‘Another World

41. Lupe Fiasco — Tetsuo & Youth

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“Es bastante probable que todo este despliegue venga motivado porque el propio Lupe Fiasco tuviera mucho que decir y sabía cómo exponer su discurso. La composición es excelente, al igual que la concepción. Por supuesto, también destacan sus rimas, llenas de juegos de palabras, metáforas y contundencia. El MC sabe lo que se hace en cada momento. Si no, es difícil de explicar que este trabajo contenga, en su mayoría, canciones de una duración media-larga. La mitad de ellas se desarrollan en más de cinco minutos. Mención aparte para las tres que sobrepasan los ocho”. (Miki Salazar)

Una canción:Chopper

40. Torres — Sprinter

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“Sprinter es un viaje de autodescubrimiento, el amigo al que Mackenzie Scott le ha hablado de frustraciones, nostalgia, relaciones personales y un íntimo sentido del yo, cuestionando la educación religiosa recibida desde su infancia, alejándose de ella e intentando encontrar ahora algún tipo de fe fuera de esos dogmas, alguna causa por la que luchar. En un álbum que se mueve por detalles muy personales y por las propias experiencias, descubrimos a una Torres valiente y desgarradora, que no busca abrir nuevos caminos musical o técnicamente hablando, pero que sin embargo, consigue sonar más intensa que nunca”. (Maddama)

Una canción:Sprinter

39. Ekoplekz — Reflekzionz

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“Precisamente, el mismo Ekoplekz señaló que una de sus referencias para elaborar este trabajo había sido Aphex Twin, y justamente, invocando al Selected Ambient Works II (Warp, 1994), Reflekzionz es un disco que se puede alinear con este por las sensaciones que transmite. A pesar de sus caminos intrincados y su vocación experimental, también es un LP con el que quedarse en blanco mirando fijamente a un punto, como si perdieras la consciencia. Una muestra más de que a pesar del carácter abstracto que pueda tener la IDM, puede ser igual o más sugestiva que otros trabajos del ámbito electrónico”. (Ferraia)

Una canción:A Caustic Romance

38. Benjamin Clementine — At Least For Now

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“Sus formas poco ortodoxas a la hora de interpretar sus canciones son su mejor arma. Se apega a los silencios y a las pausas, respira profundamente, gime, llora y ríe a la vez que canta desacompasado con el piano, con una voz llena de grietas que moldea a su gusto y con la que narra su pasado por el metro y las calles de París, volviéndose un poeta esperanzado. Imperfecto pero fascinante, así es Benjamin Clementine y así es este At Least For Now. Canta desde las entrañas y su instrumento más potente, su voz, es difícil de olvidar, sobre todo cuando nada se interpone entre ella y el piano, como sucede en ‘Winston Churchill’s Boy’ o en ‘Then I Heard a Bacherlor’s Cry’”. (Maddama)

Una canción:Condolence

37. Blank Realm — Illegals in Heaven

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“Blank Realm es un grupo complicado. Su carrera musical está trufada de referencias, pero tampoco es demasiado longeva — comenzaron en 2007 — . Su disco de 2014, Grassed Inn (Fire) tenía los elementos adecuados para volar por los aires mi cerebro — y lo conseguía en ‘Back to the Flood’ — , pero se quedaba a mitad de camino de todo. Sucede algo semejante en Illegals in Heaven (Fire), su continuación: ¿Psicodelia? ¿Garage? ¿Indie Rock estridente? ¿Un segundo, eso son guitarras Jangle? Esta vez, el mashup es demasiado poderoso y enérgico como para no digerirlo, y además tiene momentos bri-llan-tí-si-mos”. (Mohorte)

Una canción:River of Longing

36. Elder — Lore

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“Compuesto por cinco temas donde sólo uno baja de los diez minutos de duración, pero no se hacen repetitivos o monolíticos, ni mucho menos. De hecho, una de las grandes virtudes de Elder es lograr dotar a sus temas de mucha vida y mucha dinámica con una coherente sucesión de riffs que permite a estas composiciones ir evolucionando y creciendo conforme avanzan. Por supuesto, no llegan a transmitir sensación de pesadez o aburrimiento a pesar de la longitud de los temas porque estos pasan con bastante fluidez por nuestros oídos, y eso que su estilo no es precisamente ligerito o inmediato”. (Black Gallego)

Una canción: ‘Lore

35. Ricardo Tobar — Collection

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“Sólo son diez canciones, pero la duración del disco se va a más de una hora; más de una hora de talento que te desborda en prácticamente todos los temas, dejando su sello personal, lo cual es cada vez más difícil en una escena en la que cuando hay algo de innovación muchos saltan para agenciarse ese toque, ya sea pervirtiéndolo o mejorándolo. Y en ese sentido, es inevitable oler a The Inheritors en ‘Inside Castle‘ con toda la cacharrería analógica emitiendo sus ondas a diferentes velocidades o en esa narcótica sofisticación que se evapora en ‘Red Light‘“. (Ferraia)

Una canción: ‘Crystal Sun

34. Fuzz — II

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“Al final, lo mejor de II era lo mejor de Fuzz LP: el dinamismo, la adicción y el suspiro en el que transcurre un disco de más de sesenta minutos y catorce canciones. Se requiere de una habilidad encomiable para realizar tan magna tarea, aún cuando, en términos generales, la continuación — quizá por exceso de relleno — esté por debajo de tan feliz debut. Sea como fuere, lo mejor es comprobar que Fuzz, como proyecto, continúa viento en popa a toda vela, y que tiene recursos suficientes como para no estancarse en su propia retórica”. (Mohorte)

Una canción: ‘Pipe

33. JD McPherson — Let the Good Times Roll

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“‘El primero era mejor’, creyó leer en la cara de su productor mientras en el estudio se arrancó con un enérgico Let the sky open up little darling / Follow me when I go / Let the sky open up and let the good times roll. Volvió a sentir miedo, a pensar en aquello de la repetición, pero acabó convencido de su decisión. Empezar tonteando de nuevo con la batería, forzando ese juego de espejos con ‘North Side Gal‘ era la manera perfecta de decir “Eh, ¿te acuerdas de mí? Sí, soy yo. Y he vuelto”. La jugada era arriesgada, claro, porque a poco que ‘Let The Good Times Roll‘ no fuese tan hit como la otra, palidecería por comparación”. (Poliptoton)

Una canción:You Must Have Met Litlle Caroline

32. Ryley Walker — Primrose Green

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“El juego de sombras y luces al que Walker se(nos) somete en Primrose Green (Dead Oceans, 2015) camina entre dos aguas, bebe de referencias — no tan — apócrifas y venera los nombres clásicos. Es tan osado como la erosión que durante millones de años ha hecho de Guara un paraje inaudito y tan convencional como la pasmosa tranquilidad con la que las gentes del lugar, sus construcciones humanas, perviven en el horizonte, escamoteadas entre monte y monte”. (Mohorte)

Una canción:On the Banks of the Old Kishwaukee

31. Gavin Harrison — Cheating The Polygraph

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“Cheating The Polygraph (Kscope Records, 2015) se compone de ocho piezas instrumentales que rediseñan ocho favoritas de Porcupine Tree desde un prisma totalmente nuevo, arrimándose al jazz orquestal de los años 40. Y hay algo que otorga un valor adicional a esta obra como entidad independiente: sus armonizaciones desafiantes y ricas en matices, con arreglos propios de Stan Kenton, Don Ellis o Hank Levy, en ningún momento apelan a las originales, al cover tributario, sino que trazan una línea paralela e independiente”. (Israel Fernández)

Una canción: ‘Cheating the Polygraph

Y aquí los tenéis todos, en una lista de Spotify.

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