2014 es, sin duda, un año en el que varios artistas que venían tiempo atrás dando de que hablar han copado los puestos de mejores discos. Un soplo de aire fresco a un panorama que parecía reacio a ceder el testigo a las nuevas hornadas. Dicha renovación también trae consigo nuevas propuestas en las producciones, con sonidos que apenas han sido explotados en el Hip Hop nacional y que demuestran que en este país hay talento para llevarlos a cabo con buenos resultados. Pese a todo, también podemos encontrar discos de raperos más que consolidados y propuestas que confirman la fuerte influencia que han ejercido los noventa entre los amantes del Hip Hop. Merece la pena darles una oportunidad a todos ellos. Ayer hablamos de lo que dio de sí el Hip Hop en 2014 a nivel internacional.

10. El Hombre Viento — El día que Erich Zann rompió su viola

El Hombre Viento demuestra que, además de producir para bastantes artistas actuales con gran acierto, también tiene tiempo para sacar su propio trabajo. El día que Erich Zann rompió su viola (autoeditado, 2014) es un disco magnífico y muy completo en lo instrumental. Un constante fluir de una melodía que en ningún momento renuncia a su tono tranquilo. Lo mismo ocurre con la lírica. Llena de metáforas, pausada, reflexiva y en intervalos en los que permite el desarrollo musical. El Hombre Viento se atreve con varios géneros, pero destaca sobre todos ellos el Jazz. El propio nombre del disco ya te indica que no vas a dar saltos por toda tu casa mientras lo escuchas. Pero quizás lo pongas el primero de la lista de discos que te hacen compañía.

9. M. Padrón — Al Queso

Al Queso (Back in the Day, 2014) es un viaje directo a los noventa. M. Padrón, MC y productor, deja claro desde el comienzo de su trabajo que lo que le flipa es lo clásico, hacer danzar a tu cuello. El disco destila desde el comienzo un sonido noventero puro y duro del que no se aleja ni un sólo segundo. El canario consigue recrear la esencia de la época con una notable producción. Los recursos utilizados, que se limitan a los de entonces, ayudan a alcanzar el objetivo: bases de bombo y caja, acompañados de trompetas, contrabajos y samples de Mucho Muchacho, Kase-O o Capaz, entre otros. Las letras, todas ellas rapeadas por MC’s canarios, no se quedan atrás: un repaso al panorama, referencias a su tierra y reivindicación del producto isleño. Un trabajo que evocará cierta nostalgia en el oyente, además de dejar un regusto bastante notorio.

8. 935 — Working Class

Desde Madrid 935 nos presenta su último álbum. Un disco contundente, en el que prima el Hardcore pero que consigue mantener el equilibrio y dar un pequeño respiro a los tímpanos dando cabida a canciones más calmadas. Líricamente, los estilos de los tres MC’s, se acoplan como nunca y se confirma que la entrada de Endikah en el grupo ha sido un grandísimo acierto. En cuanto a la producción, Working Class (autoeditado, 2014) experimenta una notable mejoría, envolviendo las rapeadas de Kane, Sholis y Endikah en un sonido muy limpio y elegante en los casos de los ritmos más pausados. Quizás el hecho de que esta labor haya sido repartida entre varios nombres haya ayudado a conseguir lo que buscaban. Los de El Soto, que llevaban despuntando y haciéndolo muy en serio desde hace varios años, se encuentran un peldaño por encima tras este trabajo.

7. Rapsusklei & The Flow Fanatics — Reality Flow

Que un MC realice un trabajo junto a una banda siempre tiene sus riesgos. Y es que lo más probable, si no se logra un equilibrio entre ambas partes, es que uno de los dos termine cediendo ante las exigencias del otro. No ha sido así. Rapusklei, que ya contaba con la experiencia de haber realizado innumerables conciertos con Jashta, ha sabido explotar las posibilidades que te concede el tener músicos en vez de un DJ, además de las suyas propias. El resultado es un disco muy bailable. que cambia estribillos rapeados por coros y que nos trae de vuelta a un Rapsus que se atreve con el Ragga. Las letras se alejan del Rapsus melancólico para dar paso un estilo más animado. La verdad, Reality Flow (Boa, 2014) es una fiesta en la que serás incapaz de mantenerte quieto más de diez minutos.

6. Tutto Vale & Golden Alex — Onorata Societá

Trabajo conjunto entre dos miembros del colectivo manchego La Boheme, que demuestran elegancia e inteligencia en su último trabajo, Onorata Societá (SDA Estudio, 2014). Una propuesta que no busca innovar en cuanto al sonido, pero cuya ejecución está más que lograda. Y es que Tutto Vale derrocha estilo, anárquico en ocasiones, pero llevado con mucha soltura. Tan pronto tararea o utiliza referencias de un nivel cultural considerable como te suelta rimas de andar por casa. El MC también guarda espacios para letras de mensaje social con críticas al contexto actual. Golden Alex es el encargado de dotar de contundencia al trabajo. Con un estilo más directo, pero con el mismo transfondo, sabe mezclar con su compañero de aventura y darse paso, retroalimentándose entre ambos y logrando combinar sus estilos. Pese al contraste y a la anarquía en las estructuras, se palpa que todo está hecho con sentido. Algo que eleva a Onoratra Societá como uno de los discos del año.

5. Pedro LaDroga & Skyhook — SKYDRVG 1.0

El sevillano es un alma inquieta, no para de sacar trabajos. Todos ellos siempre con un espíritu innovador y sin ningún tipo de complejos. Y lo vuelve a demostrar en SKYDRVG 1.0 (LadrogaL/A/B, True Juice, MograEmpire, 2014), obra realizada junto a Skyhook, quien se encarga de la producción en nueve de los diez cortes que componen el álbum. Desde la primera canción queda claro el sonido buscado: electrónico, experimental, con algún tinte trapero e incluso tirando de sintetizadores. En el micrófono, Pedrito sigue fiel a su estilo, muy fluido, cantándole a la tristeza, al dolor, al pesimismo y a la droga. Títulos como ‘Agua con M’ pueden dar la sensación de que SKYDRVG 1.0 es un disco muy explícito. Pero no es así, Pedro LaDroga y Skyhook no destapan todas sus cartas tan fácilmente sino que invitan al oyente a que sea él quien las descubra.

4. Foyone — El Mesías

El Mesiás (Billy the Beat, 2014) es un disco bastante tranquilo para lo que nos tiene acostumbrado Foyone. Sin embargo, no por ello supone una decepción. Al contrario. El MC malagueño propone un trabajo que confirma su progresión y madurez con el micrófono en la mano, puesto que pese a que las bases son más calmadas que en otros trabajos, a excepción de la apertura no pierde contundencia alguna. El mensaje del álbum queda claro desde que se lee su título, y todavía más cuando nos fijamos en el nombre de sus canciones: el 90% de ellas contienen referencias bíblicas. Y es que Foyone deja a un lado su mensaje reptiliano para convertirse en profeta. Para realizar una introspección que, al mismo tiempo, se convierte en su mensaje a modo de parábolas para quien lo escucha. Todo ello sin olvidar reivindicar el underground ni su trayectoria. Un disco muy esperado que ha cumplido con creces las expectativas a la vez que ha supuesto una sorpresa dentro del registro del rapero.

3. Suite Soprano — Domenica

Juancho Marqués y Sule B se arrancan la piel en Domenica (autoeditado, 2014) mostrándonos sus yo más profundos y los golpes que han recibido hasta la fecha. Si Suite Soprano siempre se han destacado como un grupo de corte pausado, en este trabajo llevan la calma al extremo. No obstante, logran empatizar con el oyente y arrancarle la piel a él también. La producción, que recae en su mayoría en El Hombre Viento, va de la mano con el espíritu del disco, abriendo todavía más nuestras almas. Un disco que supone un punto y aparte en la trayectoria del grupo, quienes cierran heridas y terminan con parte de sus miedos conforme se desarrolla. Es más que probable que jamás disfrutemos de un trabajo tan íntimo por parte de Suite Soprano, pero de momento no hace falta. Tiene toda la pinta que Domenica nunca caducará.

2. Lone & Bombony Montana — LB Finest

Por separado llevaban mucho tiempo reventándolo. Juntos habían dejado alguna canción notoria y una última, ‘Powermoves’, memorable. La excusa perfecta para ponerse manos a la obra y ampliar su última colaboración a un disco entero: LB Finest (autoeditado, 2014). Un trabajo a medias, al 50%, sin que uno esté por encima del otro. Una comunión sin colaboraciones ni factores externos, un mano a mano. Bombony destaca con una producción variadísima y de notable calidad que te hará preguntarte por qué se hacen tan pocas cosas con tanto gusto. Al micrófono tampoco se queda atrás, pero ahí la mayor parte de carga la lleva un Lone que ha pulido su flow para hacerlo todavía más acorde con su ruda elegancia. Las letras de ambos desprenden vivencias, calle, la gratitud con la que reciben que el panorama en el género esté cambiando. Para el final guardan ‘Paris 95’, un relato nostálgico sobre lo que jamás volverá. LB Finest es un discazo que te obligará a seguir muy de cerca a estos dos.

1. Erik Urano & Zar1 — Cosmonaútica

Expectación máxima la que existía con el segundo trabajo de Erik Urano, que tras Energía Libre había aterrizado en el planeta tierra con gran expectación. Cosmonaútica (Gamberros Pro, Galleta Records, 2014) logra superar a su antecesor y consolida el concepto creado por Erik Urano, una meta muy difícil. La producción de Zar1 continúa la línea del anterior disco: sonidos metálicos y espaciales. La lírica es tan magnífica como de costumbre, obligándote a realizar varias escuchar para encontrar todos los matices que contienen las letras. En ellas encontramos referencias a ‘Tao Te King’, a ‘1984’ o Isaac Asimov. Un llamamiento a la conciencia de los oyentes que busca abrir las mentes para escapar de un mundo artificial dominado por fuerzas superiores y un sistema que nos controla. Los ritmos recrean ese ambiente futurista, la galaxia propuesta por Erik Urano y Zar1, y la nave espacial que supone Cosmonaútica despega para llevarnos a ella sin apenas darnos cuenta.

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