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Los Planetas + Disco las palmeras en concierto en Santiago (Praza da Quintana 25.07.2014)

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Y está claro,no hay razón para dudar.Y rezamos para no volver jamás.

Venimos hablándoos de lo interesante que este año ha quedado la programación musical de las Festas do Apóstolo en Santiago de Compostela. Tras una jornada inicial en la que Novedades Carminha y Vintage Trouble cortaban la cinta, el viernes era el momento de uno de los tres platos fuertes que nos esperaban (Crystal Fighters tocó el sábado, sin presencia hipersónica, y esta noche Belle and Sebastian echarán el cierre). Llegaban Los Planetas, como adelantó Hipersónica (siempre había querido escribir esto), en el que, cuando se anunció, era la primera cita confirmada por los granadinos en todo 2014. Luego se fueron uniendo Sonorama, conciertos sorpresa en Primavera Sound, etc. Pero el viernes era el pistoletazo de salida para unas fiestas que vivían su día grande.

Antes de hablaros de Los Planetas, que da para mucho, teniendo en cuenta que se fueron a los 25 temas y las dos horas de concierto, empezamos por los de casa. Disco Las Palmeras daba inicio a la jornada en un momento en el que se temía que la entrada en la Praza da Quintana no fuese del todo satisfactoria. Es cierto que es un recinto de dimensiones considerables, pero a mitad de plaza, en aquel momento, los claros ganaban a los lugares en los que se acumulaban los oyentes.

El de Disco Las Palmeras fue un concierto lleno de excesos. De ruido, de distorsión por doquier, de llevar al extremo aquello de “la voz es otro instrumento”. Así, sólo en muy exclusivos instantes pudimos darnos cuenta de que Diego Castro, además de acercar la boca al micro, estaba emitiendo algún sonido. No es, seguramente, una plaza multitudinaria y con el sol todavía cayendo, el mejor marco para disfrutar de la música de Disco Las Palmeras, a cuyo concierto tenía bastantes ganas (la maldición del grupo que tienes al lado de casa y al que no has visto nunca en directo), pero que tendrán que esperar mejor momento para ser disfrutados. Sólo momentos puntuales como ‘Alfa y Omega (la cruel)’ o la incendiaria ‘La casa cuartel’ fueron realmente brillantes. A esperar por una oportunidad en sala, en la que intuyo que las sensaciones serían bien diferentes.

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Después llegó el plato fuerte. A Los Planetas había muchas ganas de verlos en directo. Hacía ya unos cuantos años que no se dejaban caer por Galicia (es cierto que su producción discográfica no invitaba a hacer muchos conciertos). A lo largo del tiempo, y después de vete tú a saber cuántas veces de acudir a sus recitales, estar en el día en el que vas a ir a ver a los granadinos tiene más de liturgia, de celebración generacional, que de mero concierto en sí.

Empezó como se esperaba. Como se sabía, casi. Tiñéndolo todo de esa particular visión del flamenco que nos han ido entregando Los Planetas en los últimos años. Ahí es, donde hoy en día, se sienten más cómodos, más honestos. Y se les nota. Porque a pesar de que uno siempre abrace las primeras referencias discográficas como las que le han cambiado la vida, ante el bloque que inició con ‘Los poetas’ y siguió con ‘La llave de oro’ y ‘Romance de Juan de Osuna’, y que se vestía de forma impecable con unas proyecciones de fondo que anunciaban que iban a ser algo más que meras acompañantes, uno debe reconocer que hoy Los Planetas pueden ser mejor banda que nunca. Más sólida y profesional. Quizás con menor encanto juvenil, con menos magia generacional, pero sí mucho más seria (a pesar que de Florent dio muestras desde bien pronto de que había venido a colaborar con una fiesta).

El punto de inflexión, también esperado, estuvo en la magnífica ‘Ya no me asomo a la reja’. El tema que mejor mezcla las dos vertientes planetarias, rock y flamenco. Mayúsculo, su caja del diablo del nuevo milenio. A partir de ahí el flamenco pasó a mejor vida, tras una última escapadita por ‘Señora de las alturas’, que dio lugar a la mayor sorpresa de la noche: la inclusión en el setlist de ‘Toxicosmos’. Ya noche cerrada, mezclando aquello que solemos decir del “marco incomparable” con una de las mejores canciones que nunca ha escrito J. Hasta ahí había estado muy bien. Pero ante los primeros acordes del tema que abre aquel soberbio trío final de Una semana en el motor de un autobús, se hizo silencio y congoja toda la audiencia, esperando que todo explotase mientras Los Planetas caminaban por colinas de cebollas y metal.

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Faltó ‘La copa de Europa’, que aparecía escrita en su setlist, y que se dejó escuchar en las inmediaciones de la plaza durante las pruebas de sonido, pero nos fuimos a las dos horas de concierto de la mano de muchos de los hits de la banda. Gota a gota iban cayendo ‘Corrientes circulares en el tiempo’, ‘Nunca me entero de nada’ o una ‘Santos que yo te pinte’ en la que las proyecciones de la Catedral de Santiago sumaron ese pequeño toque populista que nunca sobra.

Y en medio de la oscuridad, de una apuesta escénica en la que apenas se les vio nunca la cara, se fueron despidiendo de la mano de ‘Reunión en la cumbre’ y la apoteosis de ‘Pesadilla en el parque de atracciones’, mientras el respetable se preguntaba si tendrían los santos bemoles de dejar el reciente vigésimo aniversario del Super 8 sin su particular homenaje, sin una sola de las canciones interpretada en directo.

Y tras el primer bis (sí, hubo dos, y sí, siguen sin gustarme los bises), la sensación era la misma. ‘Un buen día’ y ‘Alegrías del incendio’ quemaron la fachada de la catedral, y daban por terminada una fiesta de la que todo el mundo se iba a ir bastante contento, salvo por la no inclusión de ningún tema de su primer disco. Era suficiente, estábamos coqueteando con los 120 minutos para entonces, pero se sabía que faltaba esa perla, ese último empujón de la mano de ‘David y Claudia’ y, por fin, de una ‘De viaje’ que cerró el recital para poder decir que, a día de hoy, son un grupo enormemente completo.

A veces, cuando olvidamos estos momentos, nos embarga la sensación de que Los Planetas siguen existiendo porque generan la pasta suficiente para que sus integrantes se puedan centrar en otras proyectos que les apetecen más (Grupo de expertos, Los pilotos…) y empiezas a pensar que, quizás, sería mejor darles el final más digno y apostar por otra cosa. Tras días como los del viernes, tus teorías de vendedor ambulante se van a la mierda y sólo te queda desearles larga vida.

Los Planetas en Hipersónica

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* Medusa EP (1993)
* Super 8 (1994)
* Pop (1996)
* Una semana en el motor de un autobús (1998) (y otra visión)
* Canciones para una orquesta química (199)
* Unidad de desplazamiento (2000)
* Encuentros con entidades (2002)
* Los Planetas contra la ley de la gravedad (2004)
* La leyenda del espacio (2007) (y otra visión)
* Cuatro Palos (2009)
* Una ópera egipcia (2010) (y su Todo lo que necesitas saber sobre el disco)

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