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Los Tones — Psychotropic

Apagadas las llamas del incendio que provocó Can’t Get No (Burger, 2013) se abrió un desolador desierto. Un año han sobrevivido las canciones de Dead Ghosts en mi memoria, hasta que poco a poco las he ido enterrando, ya gastadas, ya cuestión del pasado — al que volver en el futuro, eso siempre — . De modo que, ¿qué había en el horizonte del Garage Rock resultón, fácil y divertidísimo? Poco, muy poco hasta que hace unos días Bienvenidoamimorada nos puso al tanto de Los Tones y su último disco, Psychotropic (autoeditado, 2014). Australianos, de Sidney, y al parecer encantados de compararse con Night Beats o Ty Segall. Las referencias eran estupendas y, bueno, el disco también. Ninguna maravilla, pero entretenido.

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Psychotropic son once canciones de presentación en la línea que todos los familiarizados con el Garage Rock post-primer-disco-de-los-Black-Lips reconocerán al instante: algo de Blues aquí y allá, nostalgia por el Rock ‘n Roll, ¡armónicas!, un montón de reverb, pequeños coqueteos con la psicodelia y canciones destartaladas y aceleradas. No hay nada de especial en ellos y no, no están a la altura del frenesí casi instantáneo que supusieron Dead Ghosts. Tampoco de los soberbios Night Beats, de modo que habrá que interpretar las referencias — y la consecuente admiración — como una aspiración más que como una realidad. Y con el correspondiente baño de realidad, disfrutar de Psychotropic sin tapujos.

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En el fondo nunca ha sido demasiado fácil hacerlo bien. Y ahí reside el mérito de la mayoría de grupos que se mueven en las aguas del género: se puede llegar a hacer tan mal, tan rematadamente mal, que juntar un puñado consistente, regular y entretenido de canciones en las que perderse durante una tarde es un logro reseñable. De ahí a la excelencia median muchos pasos, pero este es el primer disco de Los Tones y, bueno, nunca se sabe. De momento hay hits instantáneos como ‘RLD’, ‘Shakedown’ o ‘Cry’. Las ideas que manejan son muy canónicas, un corta y pega de manual, que en su liga encuentra parangón este mismo año con Atlantic Thrills, más Surf, o con Sultan Bathery, más Psych.

6/10

Los teclados — volved, Strange Hands — , los grititos con delay, los ritmos primarios. En fin, todo muy visto pero muy reconfortante de tanto en cuanto. Los Tones lo clavan en su punto justo y por eso Psychotropic funciona. Eso sí, tiene que ser tu género. De otro modo vas a encontrar, con razón, lo mismo de siempre, hecho peor, de forma más aburrida y con muchos más errores. ¿Para los demás, para quienes agradecemos como agua de mayo discos así, tan poco especiales pero tan agradecidos? Pues nada, otra muesca en el revolver. Y genial.

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