“Lotus Plaza Spooky Action at a Distance” src=”http://img.hipersonica.com/2012/05/Lotus Plaza Spooky Action At A Distance.jpg” class=”centro” />No debe haber sido fácil para Lockett Pundt desembarazarse de la alargada y espigada sombra de Bradford Cox, acaso una de las personalidades más expansivas y probablemente dominantes del indie rock contemporáneo. Sin ir más lejos, tardó alrededor de dos años en dar forma y luz a su primer trabajo, The Floodlight Collective. En el mismo periodo de tiempo, entre Deerhunter y Atlas Sound, el proyecto en solitario de Cox, publicaron cuatro referencias. ¿Ha vivido Pundt cohibido por los caprichosos designios de Cox? No lo sabemos, pero sí podemos imaginarlo. ¿Es, en ese caso, Spooky Action at a Distance, el segundo disco de Lotus Plaza, una forma de reivindicarse a sí mismo?

Lotus Plaza: Deerhunter, pero no

Se puede acusar a Pundt de cierto inmovilismo y de calcar ciertos patrones ya presentes en Deerhunter. ‘Desire Lines’, seguramente una de las canciones más brillantes de Halcyon Digest, hubiera tenido un espacio significativo dentro de Spooky Action at a Distance. No es casualidad que tanto en ese corte como en ‘Fountain Stairs’, otro de los puntos fuertes del último largo duración de la banda de Atlanta, la guitarra cristalina de Pundt tuviera un importante protagonismo. Lotus Plaza parte de ahí para crear un disco más abstracto y menos concreto que cualquiera de Deerhunter.

Pero las semejanzas, si bien bastante evidentes, encuentran su contrapunto en la propia personalidad artística de Pundt, más alejada de la neo-psicodelia inquietante de su banda matriz y mucho más cercana al dream pop o al jangle pop. ¿Hay psicodelia? Hay psicodelia. Pero es una psicodelia que no molesta ni provoca. Es suave y acaricia, y en ocasiones es imperceptible. Pundt decide transformar la realidad de otro modo: exagera las atmósferas y opta por lo onírico. El de Lotus Plaza es un sonido mucho más amable e intrascendente que el de Deerhunter, pero sin embargo es más emocional.

Spooky Action at a Distance llega a rincones del corazón que Deerhunter nunca soñó. Y hay que agradecerle a Pundt cosas como ‘Out of Touch’, que está más cerca de Real Estate que de Deerhunter, solo que más atmosférica, más etérea, y también mucho más cercana. La épica irrelevante que se repite en ‘Monoliths’ y que le sitúa justo al lado de The Radio Dept. Lotus Plaza, al igual que en su anterior disco, vuelve a caminar por un sendero que no lleva a ninguna parte. Es bonito, a ratos incluso emocionante, pero no conduce a ningún punto en concreto. De hecho, el orden de las canciones no altera un producto incoloro e inodoro.

Tocar un rayo de luz

En cualquier caso, es un disco muy disfrutable. Especialmente por la hipnótica capacidad de Pundt de dibujar rayos de luz mediante un rasgueo de guitarra. Es el caso de la fantástica ‘Eveningness’. Cuidado, no la toques: se puede romper. Hay discos físicos, tanto que se pueden cortar, y hay discos imperceptibles. Spooky Action at a Distance es uno de estos últimos. Frágil, como ‘Black Buzz’. No tan lo-fi como su predecesor, pese a que se mira en los mismos referentes (el pop independiente de los 80, la baja fidelidad de los 90).

La cita a The Radio Dept. no era casual: ‘Remember Our Days’, algo peor producida, hubiera tenido un sitio muy confortable en Lesser Matters. Lotus Plaza, al igual que los suecos, fabrica sueños de juguete para adolescentes en su habitación. No sabemos si aspira a más, pero quizá sea injusto exigírselo. Alejado de las sombras que la retorcida figura de Cox creaba a su alrededor, Pundt se dedica al mundo de las luces y los brillos, al de los sueños filtrados por Instagram, tan inofensivos como deliciosos. Ahí está bien. Ahí es suficiente.

“8” src=”http://img.hipersonica.com/2012/05/8'00.jpg" class=”derecha” />Así que sí, sin duda, Spooky Action at a Distance reivindica a Pundt y le da lustre propio. Pundt tiene arrestos suficientes para ser alguien más que el guitarrista que acompaña a Cox en Deerhunter. Pero lo que es aún más importante: es capaz de llegar y es capaz de hacerse querer. Lotus Plaza fabrica música para desear a cuentagotas, destilando el amor por las cosas pequeñas, que es el amor probablemente más hedonista y autocomplaciente que hay. Y bueno, a fin de cuentas es el amor que nunca te traiciona. Es posible que, pese a sus imperfecciones y limitaciones, no haya una forma mejor de amar.

 

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