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Low Cost Festival 2013 (sábado): cuando el trip hop conquistó Benidorm

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La gran jornada del Low Cost Festival fue sin duda el sábado, no sólo dicho a posteriori, sino que a priori era el día más esperado: habían dos cabezas de cartel potentes como Belle & Sebastian y sobre todo Portishead, culpables de que muchos vinieran a propósito a verlos a ellos. Y visto lo visto, está más que justificado por el impresionante despliegue musical que exhibieron sobre el escenario. Además, en el plano electrónico continuaba habiendo nombres potentes como Crystal Castles y Digitalism.

Belle & Sebastian

Mientras que Delafé y las Flores Azules se desfogaban y rezumaban una vitalidad impresionante en el final de su concierto, empezaba uno de los grandes reclamos de cartel, los escoceses Belle & Sebastian, que al igual que los españoles, venían enchufados y con ganas de convertir su directo en una gran fiesta de folk pop. Desde el primer momento llenaron el escenario principal, con mucha predisposición de los asistentes, tanto de los más jóvenes como de algunos más mayores, a los que se veía con especial entusiasmo para ver a unos clásicos como los de Stuart Murdoch. Los de Glasgow tenían ganas de dar el concierto y se les notaba especialmente motivados, con un Stuart Murdoch que parecía vivir una segunda juventud, bailando, sonriendo y sobre todo, disfrutando durante todo el concierto, con miradas cómplices hacia Campbell que corroboraban su comodidad.

Conectó bien con el público, que también estaba predispuesto. Mediante clásicos como ‘Another Sunny Day’, la gente bailaba y el conjunto sonaba especialmente nítido, como si no hubieran pasado los años por ellos. Superaron esa idea que sobrevolaba sobre el festival en la que se comentaba que su concierto podría ser un buen somnífero. Si alguien se quedó durmiendo, desde luego fue porque no le gustan las canciones de B&S, porque fue una buena actuación, divertida y en la que conectaron rápidamente con los presentes. Es difícil no resistirse a esa felicidad propia del pop cuando te tocan canciones como ‘Sukie In The Graveyard’. Asimismo, a mitad de concierto subieron a una moza que debía estar por las nubes en ese momento. Y al final, a un grupo entero de jóvenes que bailaban y aprovechaban para hacer las fotos y flipar de lo que estaban viviendo. Para la despedida, temas como ‘The Blues Are Still Blue’ o ‘The Boy With The Arab Strap’. Eso sí, se echaron en falta algunos clásicos como ‘Sleep The Clock Around’, ‘Expectations’ o ‘Get Me Away From Here, I’m Dying’, pero no quita que fuera un gran concierto, con todas las cualidades del entretenimiento pop y la delicadeza del folk. Quizá estas eran demasiado tristes para el momento del reencuentro. En fin, de lo mejor del sábado. Los bailes y las caras de felicidad de los asistentes lo refutan. (8)

Portishead

Lo de Portishead fue, como bien señalaban las apuestas, lo mejor del festival. Ya supuso una sorpresa y el gran pelotazo cuando el festival alicantino los confirmó, y el concierto que dieron el sábado demostró por qué. A priori un género tan personal y que podría dormir a muchos de primeras como es el trip hop, se encargó de inundar un abarrotado escenario Budweiser en el que tanto los que ya conocían la trayectoria del grupo como los que no, quedaron fascinados. Y no es para menos tras ver el poderío de Beth Gibbons, que con su voz áspera y quebradiza se comía el escenario. Cómo no, este fue un factor influyente, pero sólo era la mitad del directo. La otra, por supuesto, era la absorbente y mística atmósfera que creaban sus compañeros de formación, encabezados por Geoff Barrow. Entre la hipnótica red experimental que tejían y las proyecciones de la pantalla, convirtieron el concierto en una puerta a otra dimensión.

Con un repaso a su discografía, empezando por su último trabajo, Third, y temas como ‘Silence’ o ‘Nylon Smile’, iban avanzando lentamente hacia una destrucción silenciosa en las que las pulsaciones iban bajando poco a poco con el ritual de ‘Mysterons’ o ‘Wandering Star’ para después golpearte con la belleza de la emocionante ‘The Rip’. Aunque había algunos que estaban distraídos y se dedicaban a hablar, acababan atendiendo al despliegue de Beth Gibbons, que de vez en cuando soltaba un sentido “gracias”. Entre tanto ambiente cargado, Portishead aprovechaban para hacer alguna exhibición de técnica a base de scratches. Para despedirse, se fueron con una desgarradora ejecución de ‘Roads’ y con la apoteosis de ‘We Carry On’. Hora y cuarto de concierto aproximadamente para probar la muerte dulce y sentir cómo el sonido de Portishead vino a invadir Benidorm y lo consiguió. Impresionantes. (9)

Crystal Castles

Ir a los conciertos de Crystal Castles se había convertido en un duelo a cara o cruz, lo mismo un día tenían su día y podías morir porque impregnaban de violencia su directo, que otro podías morirte del asco porque sonaban descuadrados y Alice Glass no llegaba a las canciones. Afortunadamente, no fue uno de los días de despropósito. Aunque tampoco fue una gran actuación, más bien correcta, sin sonar muy frenéticos, pero al menos se podía distinguir los temas que estaban tocando. Apenas tocaron una hora y a muchos se les hizo corto porque cortaron en seco sin decir nada, algo que no se esperaba. Aunque se podía intuir al haber tocado ‘Not In Love’, canción ideal para cerrar. Durante el cuerpo de la actuación, la señora Glass volvió a saltar al público como siempre, pero no estaban tan enchufada como en otras ocasiones, lo que se transmitió al público, que disfrutaba porque le gustaba las canciones del grupo, pero no se veía esa marabunta de hostias que se ha podido vivir en otros conciertos de los canadienses.

Le dieron a clásicos ya de la formación como ‘Airwar’ o ‘Courtship Dating’ para lucir 8 bits y se dedicaron a hacer alguna virguería modificando bases de los temas de II, del que no faltó ‘Baptism’. No obstante, se echó en falta un mejor repertorio, con más repaso a su nuevo disco y a sus canciones más incendiarias como ‘Kerosene’, ‘Insulin’ y anteriores como ‘Doe Deer’, así como también temas más emocionantes como ‘Empathy’. Por otra parte, en algunos compases, sobre todo cuando le daban a su último trabajo, la señorita Glass no llegaba a las canciones y sólo se escuchaba la música, sin rastro de la sección vocal. Al menos en otras ocasiones fue peor. Un concierto al que exigir más rendimiento y que, como ya ha pasado en otras ocasiones, pudo ser mejor. Aunque esta vez no fue algo tan pésimo. Pero siguen haciendo de las suyas en directo. Supo a poco. (6,5)

Digitalism Dj Set

Los alemanes en su versión dj set no suelen fallar, ya se ha podido comprobar en otras ocasiones, porque era apostar a caballo ganador. Y no fallaron. De las múltiples formas que hay para cerrar un festival, ellos decidieron optar por la energía, la zapatilla y los hits seguros, lo cual suele ser algo previsible pero nunca falla. No obstante, se dedicaron a mostrar su técnica a la hora de hacer mezclas, modificando bases de sus propias canciones como ‘Zdarligh’t o ‘Jupiter Room’ para engancharlas con destreza con bombas como ‘Smack My Bitch Up’ de Prodigy. Asimismo, no faltaban otras mezclas bien llevadas a cabo en las que se podían escuchar pegadizas cajas de ritmo aderezadas con luminosos sonidos de electro. Durante el transcurso de su sesión, sonaron temas que no suelen fallar en este tipo de sesiones, tales como Blue Monday de New Order o dinamita pura como ‘La Rock 01’ de Vitalic. Pero no todo fue zapatilla y clásicos, también hubo momentos para electrónica colorida y buenrollera como la de M83. En definitiva, una ejemplo de sesión para cerrar, con temas para entregar el cuerpo a la pista de baile y otros de buen gusto. Cumplieron con creces. (7,6)

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Foto | Amado Lindo

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