Luke Haines es un músico absolutamente absorbente. Debería estar como imprescindible en la de todos aquellos que del Brit-pop lo que más os gustaba era Pulp, pero sigue siendo una figura de segunda fila para muchos, en parte por su propia cabezonería.

Porque hay que tener las cosas muy claras para editar un disco llamado “Nueve meditaciones psicodélicas y media sobre el wrestling británico en los 70 y principios de los 80”. En serio, Luke, mira que lo pones difícil. Doble salto mortal añadido: el comienzo del disco es como ser arrollado por una panda de Hare Krishna enganchados a Hendrix. Que no os asuste, que aquí hay mucho donde rascar y bastante más excitante que en otros lanzamientos recientes.

Luke Haines: lo que es real y lo que no es nostalgia

Es raro verle confesar tan abiertamente algo así, él que se siempre ha creado a su alrededor un personaje cínico y brutalmente lúcido, el mejor de su época (más que Jarvis, sí), con el que nunca sabías cuando contaba la verdad y cuándo era todo parte de una elaborada carcajada a costa del mundo.

No es que Luke Haines, el hombre detrás de dos hitos como son The Auteurs y Black Box Recorder, el tipo que firmaba letras como “La vida es injusta: suicídate o supéralo”, se haya puesto nostálgico. Es que, como él mismo indica, que la lucha libre, como el rock’n‘rol, no trata de lo que es real. Y por eso le puede aplicar la lupa psicodélica… o lo que él entiende como tal.

Me pillaste borracho después del combate

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Salvo dos o tres momentos concretos más escorados hacia la psicodelia, como el ya comentado inicio de ‘Inside The Restless Mind of Rollerball Rocco‘ o ‘Rock Opera — In The Key of Existential Misery‘, estas meditaciones no se alejan demasiado de lo que sigue siendo el motor de la carrera de Luke Haines: un pop malsano, muy glam, lleno de claroscuros, susurrado… ‘Gorgeous George’ es un gran ejemplo, algo folk incluso.

A Haines le sigue funcionando su estilo a las mil maravillas. Da igual que se casque una suite en tres actos que no dura ni tres minutos (’Haystack’s in Heaven‘, perversa forma de acabar el disco) o que se apunte al casiotone en ‘Big Daddy Got a Casio VL-Tone‘ mientras recuerda a cuando cantaba aquello de ‘Your Gang, Our Gang‘ en el último disco de los Auteurs. Luke es grande y Satán aún le quiere.

Escúchalo en Spotify

 

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