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Lunatic Soul — Walking on a Flashlight Beam

Quería hacer algo diferente, así que me deshice de las flautas, las congas y todos esos elementos étnicos, aunque en el nuevo disco se pueden escuchar algunos elementos étnicos como en ‘Gutter’ o ‘Pygmalion’s Ladder’, pero la mayoría es alternativo. Solo cogí un puñado de instrumentos, unos teclados, un bajo, un ukelele, una guitarra acústica, alguna otra cosa y percusión por supuesto. No quería usar un montón de instrumentos todo el tiempo, quería ponerme un límite a mí mismo, usarlo todo más y con mejor calidad (Mariusz Duda).

No resulta tan extraña la necesidad de Mariusz Duda para mantener un proyecto en solitario más allá de Riverside, su banda principal en la que, en principio, ya cuenta con bastante libertad creativa. El estatus de su banda principal unido a la ligadura a un sello importante no le permite publicar al alto ritmo que él desearía, por lo que se torna importante este proyecto para que pueda dar rienda suelta a toda su creatividad además de todos aquellos sonidos con los que quiere experimentar y que no tendrían cabida en su grupo.

A pesar de que en Duda cubre un espectro bastante amplio y distinto al de su banda de referencia, a Lunatic Soul hacía tiempo que le venía haciendo falta un reboot primero en lo estilístico y, más importante, en lo creativo. O en la calidad de sus creaciones. No digo igualar las prestaciones de su debut homónimo (2008, Kscope), porque eso es algo que no consiguió ni con un digno álbum sophomore (2010, Kscope), pero sí algo que suponga una sustanciosa mejora de lo mostrado en su flojo Impressions (2011, Kscope).

Lunatic Soul y la necesidad del botón de refrescar

Tres discos que juntos conforman una trilogía estilística y espiritual, por lo que era de esperar que Duda decidiera probar cosas distintas para su cuarto disco, primero aislado y que no perteneciera a ninguna serie. Walking on a Flashlight Beam (2014, Kscope) supondrá una decepción para los que disfrutaban de ese toque oriental y étnico que poseían los trabajos de Lunatic Soul, pero será satisfactorio para los que consideraban que era hora de que Duda le diera al botón de refrescar, por no hablar de la ocasión de atraer nuevos oyentes para el proyecto mediante una serie de modificaciones e incorporación de nuevos elementos.

Mariusz Duda ha empleado menos instrumentos de lo habitual y ha reducido el toque Folk para dar espacio a una elegante electrónica

Duda ha aprovechado la ocasión para emplear menos instrumentos de los que venía empleando, quedándose con aquellos que podía tocar para que el único músico de sesión fuera el batería Wawrzyniec Dramowicz (Destruction, Indukti). Los cambios no se han quedado ahí y el mencionado toque folklórico ha dejado su espacio a un revestimiento electrónico nada desdeñable y hasta interesante para complementar ese Rock Progresivo acústico de bajas revoluciones que es seña de identidad de Lunatic Soul.

Este cambio en el estilo y reducción de los elementos permite lucir a Duda en muchos aspectos, principalmente en el instrumento que más domina, el bajo, que en este disco suena de maravilla. De hecho, el sonido general suena bastante limpio, pulido y envolvente, creando una atmósfera bastante agradable y plácida para el oyente. Claramente esperar alguno de los punteos o progresiones vertiginosas de Riverside resulta una tarea inútil porque este proyecto siempre buscó el recogimiento y el minimalismo en vez del deslumbramiento y lo expansivo.

Esperar alguno de las o progresiones vertiginosas de Riverside resulta una tarea inútil porque este proyecto siempre buscó el minimalismo

El propio disco ya abre con un filtro antinovatos para los que descubrieron a Duda por el último trabajo con su banda. ‘Shutting Out the Sun’ tarda en arrancar y lo va haciendo poco a poco, a fuego lento, dedicando casi cuatro minutos (prácticamente la mitad del tema) para crear ambiente, pero luego los sonidos van creciendo y el ritmo se torna intenso e hipnótico. Los citados neófitos probablemente se vayan a las primeras de cambio al toparse con dicho panorama, pero los que le tengan más cogida la medida a Lunatic Soul seguirán con intriga ante lo que deparará el resto de esta alrededor de una hora de duración.

El propio “single” del disco es toda una declaración de intenciones por parte de Mariusz Duda, que viene dispuesto a tirarse a la piscina con esta dirección musical. No obstante, no es tonto y sabe muy bien cómo adaptarse en este terreno, dotando a piezas como esta, ‘Gutter’ o el tema homónimo de su característico magnetismo y su clase para hacer de este un trabajo deleitoso a la par que interesante.

La sombra del debut es muy alargarda, pero la carrera de Lunatic Soul requería un álbum oxigenante como Walking on a Flashlight Beam

Sin embargo, el disco depara muchas más sorpresas, como la no desaparición completa de ese toque oriental de otros discos y que da el toque de picante a temas como ‘Pygmalion’s Ladder’. Incluso su mimetización en terrenos electrónicos es tal que hasta se marca una pieza digna de los Nine Inch Nails más íntimos en ‘The Fear Within’. Y todo sin alejarse en demasía de sus raíces progresivas, donde el polaco es todo un portento de la actualidad. Algunas composiciones caen bastante en esta faceta y no sería demasiado extraño imaginarse a todo un Steven Wilson haciendo canciones como ‘Treehouse’ o ‘Sky Drawn in Crayon’.

7.4/10

Sería un poco dañino por mi parte deshacerme en excesivos elogios haciendo creer que estamos ante el regreso del mejor Mariusz Duda y la obra cumbre de Lunatic Soul, porque nada más lejos. Ya he dicho anteriormente que la sombra del debut es muy alargada. Aun así, Walking on a Flashlight Beam resulta más notable que sus dos predecesores y consigue oxigenar un proyecto que ya estaba pidiendo a gritos un álbum en cierto modo rupturista. La esencia del proyecto sigue latiendo con fuerza en el disco, pero este a su vez abre nuevas vías para que el bajista pueda desarrollar su talento y evite un estancamiento que nadie desearía.

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